martes, 6 de diciembre de 2016

95. Recordando a mis Abuelos

Me gusta recordar a mis abuelos y abuelas. Un viejo refran dice: "una persona muere dos veces: la primera cuando muere su cuerpo físico, la segunda, cuando muere la última persona que la recordaba".  Así que este pequeño recorte de vida va dedicado a ellos.

No conocí en persona a mi abuelo paterno Oscar porque murió cuando mi padre era un niño. Pero lo he conocido a través de las historias que me han llegado de él. A mi abuelo Jorge si lo conocí, pero también murió antes que yo llegara a conversar alguna vez con él pues solo era un niño, así que también son las historia sobre él las que mejor conozco. Por otro lado a mis abuelas las conocí bien, conversamos mucho, aprendí mucho de ellas y sigo aprendiendo de mi única abuela con vida, Marta de 82 años. Un día como hoy, 6 de diciembre, mi abuela Juana siguió el camino de toda la tierra, ese que seguiremos más temprano o más tarde todos. Hace unos días casi lo sigo yo: yendo al trabajo en mi bicicleta, un automovilista distraido le pasó por encima a mi bicicleta. Por fortuna, a mi no, porque no sé con qué reflejo y agilidad salté de ella para quedar en la acera solo con raspones y algun dolor más o menos importante.

"Eres igual a tu abuelo Oscar" suele decirme mi abuela Marta mientras me mira con sus ojos azules y una sonrisa que evidencia algún recuerdo agradable, de esos que llenan el alma. Mi abuelo era marino, un hombre de contextura media pero fuerte, pelo castaño, ojos cafe, tatuajes en ambos brazos, amante de la lectura (sobre todo de leer el diario cada día), usar traje y corbata que solia colgar meticulosamente cada noche, y amante de salir a caminar una vuelta junto a sus hijos a la plaza o por ahi cerca, y ver las puestas de sol en la playa. Era un hombre de fácil sonrisa, cariñoso con los suyos, amante de los tangos y el fútbol. Sin duda tengo mucho de mi abuelo a quien no conocí. Murió joven, antes de los 35 por una enfermedad no bien conocida al pulmón. Entonces vivian en Penco, ciudad portuaria al norte de Concepción en los años '50s.  La familia lo "desconoció" y le hizo la vida imposible por casarse con mi abuela. Poco alcanzaron a estar juntos, aunque tuvieron dos hijos.

Jorge era mecánico de la "Ford", rubio y blanco aunque bajo de estatura lo recuerdo llegando a casa con un chocolate marca "Calaf" que tenía unos autos antiguos de los años '30s en el envase, y un característico olor a vino porque le gustaba pasar a la cantina de la esquina a beber una cañita o varias con sus amigos. Simpático y risueño, pasaba más tiempo fuera de casa trabajando y socializando que con la familia. Con el tiempo los hijos parecían desconocerlo, avergonzados porque era buen bebedor. Lástima, murió solo por los años '80s. Ahora que lo pienso, es poco lo que he logrado saber de su vida.

Juanita y su amor por cultivar la tierra es lo que más recuerdo de ella. De allí heredé mi amor a tener mi huerto, la paciencia y el cuidado que requiere. Juntos tomabamos mate con hierbas y azucar rubia en las tardes. Solia escuchar las rancheras mexicanas y cocinar empanadas, humitas, carbonada. Todo eso está grabado en mi memoria de tal forma que mientras escribo estas líneas me emociono porque hasta puedo volver a sentir los aromas que rodeaban la cocina. Ella me sonreía siempre, se acomodaba el cabello, se secaba el sudor sobre el labio superior (muy característico de ella). Al atardecer leía la biblia, veía la telenovela. En sus últimos años comenzó a olvidar todo, menos su amabilidad y sonrisa que iluminaba la vida. Sus hermosos rasgos mapuches siempre me cautivaron, aunque poco heredé de ellos. Murió hace exactamente un año, en 2015.

Marta me crió como su propio hijo. Cada tarde después del colegio pasaba a su casa a almorzar. Adora la cocina, siempre con las ollas en el fuego tarareando alguna canción mientras corta, pica, muele y sazona por aquí y por allá, donde el salpicón y la cazuela son mis platos favoritos cuando los hace ella (o cualquier otra comida que lleve papas), aunque las pastas también son su especialidad. Amante del orden y la puntualidad, en casa se almuerza a la una, se toma once (hora del te) a las 17 en punto. "Primero las tareas, después el resto" solía decirme. Nunca le gustó mi cabello despeinado, o mi falta de compromiso con la camisa: "en eso es lo único en que no te pareces a tu abuelo" aún me dice siempre meneando la cabeza y sonriendo. De ella heredé mi innegable obsesión con el orden y la limpieza, además de la puntualidad para almorzar (sé exactamente cuando son las 13 horas porque mi estómago me avisa). Mi mayor recuerdo es que no creo que haya pasado un solo día en que habláramos que ella no haya dicho que me ama. Seguramente porque le recuerdo mucho a mi abuelo. Por las tardes o ve alguna telenovela o escucha a los españoles Serrat, Perales, Iglesia, Rafael o los tangos argentinos mientras mira por la ventana el movimiento del barrio, aunque hoy una dura enfermedad la tiene más en cama que en pie. Cada noche y cada mañana reza de manera sagrada por su familia, aunque nunca la he visto ir a la iglesia o leer la biblia. Sus hermosos rasgos Europeos no han decaído con los años.





  

martes, 22 de noviembre de 2016

94. Nuestra huella

Es inevitable: todo lo que hacemos y usamos deja una huella. Qué tan profunda es esa huella en el tiempo, dependerá de nuestras elecciones y accionar. En palabras simples: cada vez que tomamos algo, damos algo, quitamos algo, generamos algo. Quizá la única forma de producir un cambio es lograr adquirir conciencia de ello.
Emocionalmente la primera huella viene con los padres y luego esta se extiende a nuestros hijos. Esa es una de las huellas más imperecedera que todos llevamos y dejamos o traspasamos.
Socialmente la huella se relaciona a nuestros contactos, circulos de amigos, gente que frecuentamos, intereses compartidos, libros leidos y escritos, fotos vistas y publicadas, comentarios, escuchar y decir.
Ambientalmente es nuestro nivel de consumo, cosas que usamos o no usamos pero adquirimos igual. No queremos más mineras, pero nos gusta usar joyas de oro o tener computadores o telefonos celulares que cambiamos cada seis meses y cargamos cada dos hora, cuyos componentes se obtienen de la minería y la energía de hidroeléctricas o plantas que impactan fuertemente el ambiente. No es solo el producto final, es tambien su origen. Usar el automovil solo (sin compartirlo) todos los dias no es igual a compartirlo, o usar una motocicleta o una bicicleta. La producción de un automovil impacta de manera distinta que la de una bicicleta. El uso tambien impacta de manera distinta.
Nos gusta nuestra forma de vivir, nuestras comodidades, nuestros lujos (aquello que ya no es una necesidad sino solo un deseo de tener o usar) pero aquello impacta en nuestro entorno en todos los aspectos posibles: desde generación de trabajo, mano de obra, materia prima, basura, residuos químicos, etc; aspectos negativos y positivos de una misma moneda llamada elección de consumo y de entrega.    
Todo eso genera nuestra propia y única huella de nuestro paso por este planeta, y mientras no tengamos conciencia de ello, seguiremos en esta espiral de incremento de destrucción para construir lo que nos esta destruyendo. Y esto es valido para lo emocional, lo espiritual, social, físico y ambiental.


jueves, 3 de noviembre de 2016

93. Reflexiones sobre una generación

Es indiscutible que la vida pasa, los años avanzan y la historia invisible (esa historia de cada persona que no encontrarás en ningún libro) se escribe de manera inexorable y silenciosa. Así han pasado veintisiete años desde que una generación saliera de octavo año básico, y se volviera a reencontrar una tarde de sábado de 2016 para compartir historias, anécdotas y vivencias que han pasado desde aquel lejano 1989. Por aquel entonces el escenario en Chile era de cambio: hacía un año que había ganado el No en las urnas, lo que significaba que terminaba la dictadura, y en 1990 asumiría el primer presidente electo por la ciudadanía desde Salvador Allende en 1970. Nosotros, los de entonces, vislumbrábamos la importancia de lo que se vivía en el país y en el mundo, donde se cambiaba el cassette por el CD, comenzaba a aparecer la telefonía móvil, y una nueva plataforma computacional irrumpia y daba sus primeros pasos para apoderarse de la vida de la gente en el futuro: la internet. Pero nuestra preocupación mayor era todo ese futuro que aún quedaba por vivir: dónde continuar la secundaria, qué carrera u oficio aprender para después. Y ese después es hoy, donde los años han dejado éxitos y fracasos materiales, emocionales, espirituales; hijos, matrimonios, trabajos, ciudades... 
De veinte que asistimos, solo dos continuaban solteros, cinco sin hijos, la mitad separados o divorciados, uno era abuelo, uno recien era padre, dos eran padre por segunda vez, uno llevaba 18 años de matrimonio, tres habian durado al menos 10 años, cinco no tenían trabajo en lo que habían estudiado, diez nos habiamos ido de Concepción y cambiado al menos una vez de ciudad, seis vivimos actualmente cerca sin saberlo (ya quedó estipulada una nueva junta esta vez cerca de casa), dos viven con los padres, dos tiene tres o más hijos, seis han tenido o tienen depresión o angustia, todos estamos endeudados con el sistema financiero, uno solo no tenia internet en el celular. De los que eran tímidos no queda ninguno con esa timidez e introversión, de los que eran muy inquietos solo dos siguen igual de inquietos, los pensantes siguen pensantes, los peleadores ya no parecen serlo, los amantes de los deportes continuan aunque solo uno abandonó su pasión deportiva, los bromistas aumentaron, los serios disminuyeron. Todos estaban reconocibles, sin cambiar tanto desde esos años, un poco mas gordos, un poco más flacos, un poco más arrugados, pero escencialmente iguales.
Historias, vivencias, cambios.
Imagino que de alguna manera representamos a una parte de esa generación que vivió toda una transición política, ideológica, tecnológica y filosófica. La generación de los nuevos profesionales, de las oportunidades de mercado, del consumo ilimitado, del acceso a la información y el bombardeo de los medios, del cambio climático, de la revolución en los derechos de igualdad de genero y sexual, de los 140 carácteres para transmitir una idea, de grabarlo todo y ver pasar la vida en una pantallita luminosa que a veces se vuelve oscura.

viernes, 28 de octubre de 2016

92. Resumendo los siguientes veinte años

Los siguientes 20 años se enmarcan en años donde conocí y sentí mucha felicidad, pero con el paso de los años tambien conoci la miseria y el dolor más absoluto que jamás crei sentir. Un dolor tan grande en mi mente y en mi alma, que se reflejaba en mi cuerpo. Me dolia desde los huesos hasta los nervios, desde la mente hasta el alma... y aún me sigue doliendo a veces.

Mis ojos han visto más de la belleza de este planeta, de sus montañas, sus mares, su gente. Me he maravillado con la arquitectura europea, ademas de su cultura y atmosfera embriagadora, asi como latinoamericana. Viajar era algo que siempre me ha gustado mucho, pero que no creia muy posible por como se daba la vida, siempre con poco dinero, siempre con poco tiempo, siempre dedicado a la casa y la familia, al trabajo y los estudios... Por eso siempre viajé lo más que pude en distancias no muy grandes recorriendo mi país de nacimiento, Chile. Así conocí desde la cuarta a la novena región y sus pueblos de cordillera y de la costa... hasta el dia que fui a Viena (Austria), ese fue mi primer gran viaje y para mi una gran experiencia. Ahora deseo volver un dia a visitar ese bello lugar y conocer otros paises y lugares de europa. Luego vinieron Argentina y Uruguay, y mis próximos destinos pendientes son Perú y Brasil.
 

Veinte y venticinco: Retomar los estudios después de ser misionero dio una perspectiva totalmente diferente a mi vida. Con nuevos compañeros (y otros antiguos que se habian atrasado bastante) retomé mi vida en la Universidad de Concepción, y esta vez mi rendimiento mejoró muchísimo. Aún no terminaba el pregrado cuando mi vida dio un gran giro: me enamoré y casé (un 28 enero de 2000 a la edad de 23 años) con M. Nos casamos en su ciudad, Viña del Mar. Luego de dos años (yo tenía 25) en el Hospital Regional de Concepción (mismo lugar donde yo nací) nace nuestra hija. Estuve en el parto y fue una experiencia tan bella que jamás la podré olvidar. Tomarla en mis brazos, verla tan hermosa, tan pequeña, tan perfecta. Aquellos años los vivimos en el Barrio Norte. Somos pobres pero felices (o eso me parece), en unas piezas que arreglamos atrás de la casa de mi padre. Paso mi tiempo entre el trabajo, el estudio, la familia y la iglesia. Soy consejero del obispado. En lo laboral trabajo en la U de ayudante y estudio para terminar mi pregrado. M entra a estudiar Fisica pero lo deja. Luego estudia Finanzas y entra a trabajar al Banco Santander, lo que estabiliza mucho nuestra economía familiar. También teniamos una huerta en el patio para cultivar hortalizas y arboles frutales que nos autosustentaban. En esta época podría haber muerto atropellado en mi bicicleta, pero por fortuna y milagro, no me sucedió nada.
Treinta: Entre los 25 y los 30 es cuando la vida dio más giros que nunca... es curioso como todo cambia de un año a otro... o en pocos años. Nuestra vida comienza a mejorar en lo económico y el futuro se ve más prospero de lo que yo imaginaba podía ser... pero si en lo material comienza a ir bien, en lo emocional todo empieza a ir mal, y comienzan los engaños y mentiras de M... Es curioso, lo cierto es que fui muy ingenuo y recuerdo pensar que eso no nos sucedería. Lo cierto es que no soy ni el primero ni el último en vivir una desilusión y un desengaño, y el asunto es que yo creo en que todos cometemos errores a veces en la vida y que se puede superar y continuar adelante. Ahora me doy cuenta que tantas cosas serian diferentes si simplemente la hubiera dejado en ese momento... Sin embargo, hay que hacerse cargo de las desiciones y la vida tenia otros planes distintos a los míos: yo simplemente imaginaba que aquello sería un mal recuerdo y podriamos continuar con nuestro proyecto de familia.  En ese entonces surge la posibilidad de obtener una beca y me decido a tomar esa oportunidad e ir a Santiago para comenzar nuevamente y seguir estudios: hacer un Doctorado como continuación de un Magister que acababa de terminar en Concepción. Es curioso pero tal vez nunca hubiera salido de Concepción si no hubiera sucedido todo aquello. Necesitaba comenzar nuevamente y nada mejor que salir lejos de todo. Pero la historia es repetitiva a veces. Las cosas mejoran. Llevamos una buena vida en lo económico y laboral, el matrimonio es bello, si bien la vida no esta excenta de problemas. Vivimos bien, y seguimos el modelo que te impone esta sociedad: compramos auto, casa y logramos buena situación económica. Pero los problemas llegarán muy pronto nuevamente, básicamente porque seguimos caminos diferentes con la madre de mis hijos: ella elige vivir una vida basada en el consumo, las apariencias (muchas deudas) y amistades que terminarán llevándola a una vida muy diferente a la que llevabamos. Por otro lado a mi me gusta vivir con poco, muy sencillo (sin deudas), tener amigos que vean la vida de manera mas o menos similar. No ha llegado a término un segundo embarazo, lo cual fue muy doloroso para ambos... pienso que aquí M comenzó a cambiar mucho más. También viajamos bastante a lugares donde acampabamos como familia o nos quedabamos en alguna cabaña: lagos, montaña, playas, la nieve en Chillán, la pesca en Peñuelas.
Recuerdo haber mirado mi vida al cumplir treinta y sentí que había logrado mucho de lo que había soñado para mi vida: una familia, logros materiales, logros espirituales, logros laborales. Era como si estuviera en la cima de una ola, sobre una tabla disfrutando deslizarme por ella. Pero las olas son traicioneras y cuando te caes de esa tabla el golpe es fuerte.
Treinta y treintaycinco: Poco después nace nuestro segundo hijo (yo tenía 31 años) y para mí mucha felicidad viene con él. Nació en Viña un verano. También estuve cuando nació, y lo sostuve entre mis brazos. Era tan pequeñito... había olvidado lo pequeño y frágiles que son al nacer, pues nuestra hija ya había crecido bastante. Aquel 2008 fue un año de grandes cambios. Ya eramos tan distintos con M que vivir juntos resultaba muy díficil. El resultado es que comienza a vivir una vida basada en ella y nada más que ella, repitiendo la historia pasada. También en ese entonces mi padre enferma y viajo a estar con él aprovechando una buena oportunidad. Ese es mi primer gran viaje donde salgo del país y voy a Viena. Mi mente y mi visión del mundo cambió: la cultura, la forma de ver la vida, los lazos familiares. También me especialicé en lo que sería mi trabajo en el futuro: los bioindicadores y la ecología de ríos. En Viena no solo estaba mi padre, sino también dos de mis hermanas y compartimos mucho los tres, siendo para mí días felices. Pasamos muchas horas juntos, conversamos de muchas cosas. Sin duda en mi vida hay un antes y un después de Viena, no solo por lo vivido y lo aprendido, sino porque también marca el fin de lo que era mi vida hasta entonces y comienza una nueva etapa. Al volver a Chile, M está embarazada de su instructor del gimnasio. No me sorprende, pero el dolor es algo que no supe llevar bien. Cuando acaba ese año, había perdido a mi familia, mi trabajo, mi vida. No terminé el doctorado pero encontré trabajo rápidamente, aunque vienen días dificiles. Ella quiere abortar y el padre de su bebé la apoya. Yo no la apoyo, y tomé una de las decisiones más dificiles pero que jamás me he arrepentido: aceptar a ese bebé como si fuera mio. Y así sucedió, en un último intento por mantener la familia y seguir juntos, retomamos el matrimonio, y en el Invierno de 2009 nace mi tercer hijo, en Santiago. Al igual que los anteriores, estuve en el parto y lo sostuve en mis brazos: fue amor al primer contacto, a la primera mirada. Lamentablemente el matrimonio no funcionaría, lo que era evidente pues no hubieron cambios de ningún tipo. Solo resumiré esa época como una de las más difíciles e infelices en mi vida, de modo que en enero de 2010 me separé y en 2011 divorcié legalmente (yo tenía 34) dejándole todo a ella y a mis hijos. La verdad no sé que pensar... Me la jugué de tantas maneras, intenté perdonar, seguir adelante... pero finalmente no resultó, porque el esfuerzo debía ser de ambos, no solo mio. Por esta época tuve una apendicitis que por poco me mata: alcanzaron a operarme a tiempo, pero la vi cerca. Por otro lado y en un comienzo las cosas fueron más o menos normales a una pareja separada: yo veía los niños los fines de semana, le daba manutención cada mes, cada uno hacía su vida. Poco depués y durante 2010 viví con mis hijos mientras su madre vivió con un psiquiatra que la estuvo tratando pero que terminó siendo su pareja. Cuando terminaron quiso que lo intentáramos una última vez, lo cual no acepté de ninguna manera. Al final de ese año ella se llevó los niños nuevamente, quitándomelos literalmente. Se los lleva de regreso a Viña. Luego me dice que tiene cáncer y que quiere volver conmigo... le digo que es tarde, que sus mentiras no tienen límites. El cáncer es falso. Su vida es falsa... y yo no quiero saber nada más de ella, solo de mis hijos. Entonces me fuí a La Serena a trabajar por una buena oportunidad que salió. Sin embargo, la vida aún me tenía una sorpresa adicional y M comienza a salir primero con una argentina y luego con una abogada con la cual urdieron las mentiras más horribles que podría haber imaginado, donde me interponen demandas legales que poco a poco he ido ganando, pero que han impedido que vea a mis hijos durante años.
Cuarenta: los últimos cinco años me parecen tan largos que siento que he vivido toda una vida en ellos. Y es que alejado de mis hijos y de todo lo que alguna vez tuve y fuí, necesite renacer en muchos aspectos. Lidiando un poco con la soledad y con muchas demandas legales estos años fueron de mucho aprendizaje. En esta etapa parece increíble que el yoga, el taichi y la meditación se hicieran parte tan importante de mi vida.  Hice buenas amistades, tuve bellas relaciones que no prosperaron (yo no quería algo estable aún) pero que dejaron muchas cosas lindas en mi. Durante 2011 volví a Santiago y por trabajo comienzo a hacer clases en varias universidades y a viajar por todo Chile, conociendo desde la región de Atacama hasta Punta Arenas y desde la Cordillera al Mar. También crucé la cordillera hasta el Atlántico, crucé la patagonia, ví muchas ciudades y lugares hermosos del Sur de Argentina, desde Bariloche, pasando por Bolson y hasta Río Gallegos. Conocí a S, quien es mi compañera hasta hoy. Me asombré con la belleza de Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Colonia, Montevideo y Punta del Este en Uruguay. También he recorrido nuevamente por el sur de Chile todos estos años. He escrito muchas hojas de poemas y cuentos, dibujado y pintado varios cuadros, escrito canciones, aprendido a tocar nuevos instrumentos, visto muchas películas, leido muchos libros. También me intoxiqué con monoxido de carbono y otra vez vi la muerte a los ojos, pero no había llegado mi tiempo y tras horas de estar internado con oxigeno me recuperé. Tras algunos años, solo en 2015 pude volver a ver a mis hijos por un breve momento, un par de meses maravillosos que disfrutamos conociéndonos y saliendo bastante, pero hoy nuevamente se han ido y solo mantengo la esperanza de que de una vez por todas los tribunales terminen con este abuso de poder por parte de algunas madres, como es precisamente el caso de M. Los últimos años he tenido que superar crisis de angustia y pánico, lo cual con buena ayuda he conseguido mejorar lo suficiente para poder seguir adelante.

Resumiendo, en su base mi vida ha sido como muchas vidas; estudiar y trabajar, acompañado de desarrollar mi espiritualidad primero asistiendo a una iglesia, luego un poco más instrospectiva mediante la meditación y la conección con mi entorno. He sido esposo, padre, amigo, pareja. Me he enamorado, me he desilusionado y me he vuelto a enamorar. He escrito literatura sin publicar, trabajos cientificos publicados, muchas entradas en este blog. He viajado y recorrido hermosos lugares tanto en latinoamerica como en europa. He estado a punto de morir un par de veces. He vivido intensamente muchas veces. Soy amante de la lectura y de la música, de tocar guitarra, bajo, cajón peruano. En deportes mis gustos son el fútbol, tenis, ping-pong, ajedrez, natacion, trotar, bicicleta, yoga, taichi. Además una de las cosas que mas placer me da es salir a acampar y disfrutar de la naturaleza, bajo las estrellas con una fogata... pescar un rato... sentir la brisa en mi rostro. Al respecto, andar en moto es algo que me ha causado una de las mayores satisfacciones y placeres... aunque conducir un automóvil también me agrada. El cine es otro de mis gustos que he podido desarrollar con el tiempo, pues cuando niño no teniamos dinero para poder asistir a ver una película. Pero ahora, ver una pelicula con los amigos o incluso solo, es un buen panorama para pasar una tarde o una noche. Y así sin darme cuenta ya han pasado cuarenta años de una vida llena de vida y de pequeñas muertes que han servido para renacer y vivir aún más intensamente.


lunes, 24 de octubre de 2016

91. Resumiendo los primeros veinte años

He decidido recordar un poco mis 40 años de vida, como ejercicio mental y de teclear en este espacio virtual. Partiré con los primeros veinte. Mi vida ha estado llena de altos y bajos, como todas. Muchos recuerdos son dolorosos.. otros meramente anecdóticos.. otros se han vuelto únicos y otros pocos se han repetido con los años. Como diria Pablo Neruda: confieso que he vivido. Podria hacer un resumen de cinco en cinco años:

Cinco años: En realidad de esta epoca no recuerdo casi nada. Mis padres (Oscar y Marcelina) aun estaban casados. Un año después nacería mi hermana Andrea. En realidad no sé si alguien recuerda algo entre un año y los cinco años... yo no al menos. Sé que viviamos en calle Tucapel en Concepción, en una casa que vio muchas fiestas y mucha alegria familiar.
Diez: Mis padres ya se han divorciado. Tal vez yo tenia ocho cuando sucedió. Es probable que ya viva con mi padre en Barrio Norte, Concepción. Mi Hermana vive con mi madre en San Pedro. Alcancé a vivir con mi mamá un año en San Pedro. De los recuerdos de ese tiempo yo diria que los mas bellos son andando en bicicleta junto a tres amigos... a veces todos nosotros subidos en una sola... o jugando a la pelota bajo la lluvia... en el barro de La Candelaria. Tambien recuerdo las tardes de fútbol callejero y en las canchas los domingos, de elevar volantines al cielo, de estar de rodillas en la tierra jugando a las canicas, o con el trompo bailando en un giro que parecia eterno sobre si mismo.
Quince: bendita adolescencia... en un año he de salir de cuarto medio, calificaciones regulares, alegre, me gusta el deporte pero no destaco... en tercero medio salí guapeton del colegio, lo que me valio conocer muchas chicas y desarrollar una personalidad que pasó de introvertido a extrovertido...  (aunque las mejillas y las orejas siempre se me han puesto rojas cuando algo me averguenza). He besado mas labios de los que puedo recordar. Salgo con una mujer que se acerca a los 30 y prácticamente vivo solo. Básicamente soy una buena persona, pero mi vida es un caos llena de infelicidad, como casi todo adolescente. Tengo dos grandes amigos que conservo hasta hoy: Claudio E y Juan Carlos V. Gran parte de mi vida gira en torno de las actividades de la Iglesia que me bauticé a los 11 años: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias, más conocida como Iglesia Mormona. Salimos de campamento cada verano, vamos a la nieve cada invierno, además mucho deporte, muchas fiestas sin alcohol ni cigarros... solo bailes tropicales, ochenteros, noventeros y lentos... Durante esta época nacen dos hermanos más: Daniela (por parte de mamá) y Oscar (por parte de papá). Diria que en esta época, entre los diez y los quince desarrollé mi amor por las artes y las letras. De alguna manera los poemas llamaron mi atencion atrapándome... al igual que los cuentos de Julio Cortazar y Mario Benedetti. Pienso que mucho tuvo que ver mi profesor de Literatura: David Pincheira. Tambien viajo a Mordor con Frodo y el señor de los anillos y muchos otros libros más, principalmente de corriente latinoamericana o rusa. En la música es el Rock clásico mi mayor influencia, y tenemos una banda con amigos donde tocamos en vivo un par de veces (yo tocaba la guitarra eléctrica haciendo los solos). Tengo grandes recuerdos de esos años, tocando guitarra, aprendiendo también de Silvio, Facundo Cabral, Zitarrosa y de otra corriente musical muy distinta: el jazz.
Es también en esta época cuando más tiempo paso con mi padre viajando, conversando, futboleando, acampando.
Veinte: Ya hice dos años de universidad, en la carrera de Biologia. No me va mal ni muy bien, simplemente me mantengo. He probado un poco de todo, como cualquiera que experimenta y busca un camino a esa edad. He tenido amores incompletos por montones, pero ninguna relación formal pasa de los tres meses. Vivo el dia a dia, no recuerdo tener muchos planes para mi vida. Pero una necesidad espiritual me lleva a buscar a Dios más que nunca antes. Entonces doy un giro a mi vida y vuelvo a la iglesia, y cuando tengo 19 hago una de esas cosas que más felicidad me ha dado en la vida: ser Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los Ultimos Dias (de camisa blanca y corbata caminando por las calles y enseñando sobre Cristo). Este viaje tiene mucho de espiritual y de encontrarme y conocerme a mi mismo. También me muestra la vida de otras personas, del Chile que todavía no conocía. Me asombro de la belleza de mi país y de la forma en que su gente ve la vida, la cultura y la religión. Aprendo a administrar mis tiempos y recursos, a hablar inglés y las culturas de otros americanos del norte y del sur. Aqui conozco también a la mujer que será la madre de mis hijos, aunque no lo sabia en aquel entonces. Durante esa época mis ojos ven milagros dificiles de explicar o comprender de manera racional o cientifica... y adquiero un testimonio del salvador y su obra fortaleciendo mi Fe como Cristiano. Otra hermana (por parte de papá) se une al clan y nace en esos días: Lissette. Ella es la última hermana hasta donde sé.

Y así pasaron veinte años, esos años que forman la primera juventud y que determinan el carácter. Mirando hacia atrás creo que mi padre siempre tuvo razón: la juventud es de la mejor etapa de la vida: tenemos más problemas imaginarios que reales, pocas responsabilidades, mucho tiempo y vida, y experiencias que se arraigan en el alma.

miércoles, 19 de octubre de 2016

90. Al lado del camino

A veces pensamos que comienza otro ciclo, pero la verdad es que lo anterior no ha terminado. Como por ejemplo este octubre que ha sido frio y lluvioso, una continuación del invierno aunque estamos en primavera.

Hoy por ejemplo la cordillera amanecio nevada, nubosa, imponentemente invernal. Estaba para sacarle una foto y guardarla como postal. Pero a veces la mejor fotografía es el momento que nos guardamos para nosotros, y lo hacemos nuestro para siempre. Porque siempre habrán cosas que no se pueden trasmitir: el frio que hacía en ese momento, los olores frescos de la mañana, el canto de las aves en los árboles cercanos mientras observas aquella montaña nevada. Entonces en momentos como estos me gusta sentarme un momento al lado del camino y observar el mundo que simplemente sucede. Es como poner tu vida en pausa y dejar que la vida de otros siga vertiginosa, apurada, un poco inconsciente que estamos viviendo una vida que no se repetirá y que por estar siempre apurados estamos dejando que se vaya sin dejarnos nada.

Al lado del camino. En la acera. En el umbral de la puerta. En el portón del antejardin. En la parada de buses. En la berma. En un café. En un bar. En un lugar apartado. En medio de todo. Simplemente al lado, dejando que lo demás suceda. No fijarse en nada puntual, sino en todo y en nada.

Primavera que no parece primavera, vidas que no parecen vidas. Gente que se queja porque ya debiera hacer mas calor y debieramos andar en mangas y pantalones cortos. Gente apurada, que no se detiene un segundo a respirar, a dejarse llevar por el placer de no hacer nada unos instantes y simplemente dejarse llevar, atrapar por la vida y disfrutar este invierno primaveral y su belleza. Alguien no le avisó al clima que comenzó la nueva temporada en las tiendas comerciales y los abrigos están fuera de temporada. Lástima.


lunes, 3 de octubre de 2016

89. Cumpleaños

El viento de Concepción en Octubre arrebola los cabellos. 1991 fue un año donde muchas cosas cambiaban en el mundo, y para un adolescente con sueños de un futuro mejor todo parecía tan lejano e inalcanzable. Sin embargo tal como la vida se encarga de enseñarnos, las cosas cambian cuando tienen que cambiar, el viento sopla y de pronto sin razón aparente se detiene, o la lluvia llega como una amiga que no ha sido invitada ese día en especial. Pero sucede, y no tienes mas remedio que aceptarla, disfrutarla y acostumbrarte a menos que quieras quedarte en casa mirando la vida desde la ventana. Y entre todas las sorpresas de un día cambiante, me esperaba una compañera que se ha vuelto parte de mi, de mis tardes, de mis noches de luna llena, de mis reuniones con amigos, de mis penas y alegrías. Ella, la Dolores, mi guitarra de madera entraba en mi vida.

Coquimbo tiene ese aire de puerto que lo hace tan especial. La costa se desarrolla de manera irregular entre bahías rocosas y de arenas donde el sol se refleja en un mar azul y que se pierde en el horizonte. Es una maravilla cuando el sol comienza a ocultarse tras el horizonte y los pelicanos enormes atraviesan rasantes las olas deslizándose por el cielo con una gracia y una suavidad que contrasta con sus enormes cuerpos. 1996 siempre tendrá esos aromas a océano y puerto que me enamoran tanto como lo hacen Valparaíso en 1999 o Talcahuano un poco antes en 1994.

2001. Una hermosa bebé duerme en mis brazos. La vida no puede ser mas bella. Yo me miro al espejo y veo su rostro tan sereno, tan suave. Comienzo a ver mis primeras arrugas rodeando mis ojos.

Viena es una ciudad que impresiona por su belleza, su orden, su forma de vivir la vida. Las aguas del  Danubio son de un azul tan intenso que podría pasar horas con la mirada fija en su pasar inalterable, mientras una pareja de cisnes blancos se dejan llevar tan calmos por la corriente. Hace calor, pero anuncian lluvia. La ciudad huele a esa lluvia fina que llegó al anochecer, y las luces de las farolas parecen mágicas. Nos vamos a un departamento pequeño pero acogedor, donde tocamos mil horas. Salimos a la vida nocturna otra vez y esta vez el cielo comienza a despejar. Entramos a un local que está repleto, allí bailamos con desconocidas que parecen modelos. Nos vamos a otro bar, y luego a otro, hasta llegar a una disco donde nuestros cuerpos se mueven como hipnotizados por el ritmo de los parlantes y los cuerpos aledaños. Pronto amanecerá y todavía hay muchas historias que serán vividas ese 2008.

La majestuosidad de las montañas, el viento del sur, la soledad de la Patagonia. Mis ojos se llenan de ríos y lagos color turquesa, glaciares milenarios y 2011 me encuentra en las Torres del Paine como un gran regalo de la vida. El paisaje se me incrusta en el alma, me emociona hasta la médula. Los caminos de tierra se abren mientras vamos conociendo y explorando más y más toda la zona que está cercana al lago Toro. No puedo mas que pensar que la vida es un gran regalo.

La casa de ñuñoa tiene esa magia y esa quietud que invita a que las tardes sean llenas de todo: música, amigos, risas, bailes, conversaciones bajo la parra que ya ha comenzado a brotar. La hamaca se mece suave, las mariposas blancas y amarillas revolotean, los gatos acompañan durmiendo en esas posiciones que parecen imposibles pero para ellos deben ser muy cómodas. El viento hace sonar los llamadores de ángeles, el sol trae una tarde tibia. En los parlantes suena Natiruts, Silvio, Lalo Parra. Bailamos cueca, cumbia, salsa, merengue, house, y no se que otras cosas más. Reímos y reímos pero por dentro yo lloro... pero solo un momento, porque la vida sigue y los amigos hacen que este 2016 sea especial. Yo toco la Dolores, que me acompaña una vez más, inseparable, muda testigo de mi vida. Solo puedo decir que suena mas linda que nunca. Es como si todos estos años le hubieran dado experiencia, mas cancha. El otro día tocamos para unos compañeros y amigos que vivieron los horrores de la dictadura. Su sonido fue un bálsamo y amenizó ese emotivo encuentro. Pero ahora no tiene más testigo que yo, que la toco con todo el sentimiento que me da este momento. Mas tarde iremos a unos bares con amigos, reiremos otro poco, recordaremos días pasados y nos dejaremos llevar por todas esas emociones encontradas. Después de todo la vida es como es, y hay vivirla intensamente tal y como viene.

 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

88. Palabras para T.

Hoy es un día especialmente importante en mi vida: hoy cumples 15 años, y en pocos días más yo cumpliré 40. Pero estamos lejos, muy lejos no en la distancia, sino en la emoción, en el querer, en el sentir. Es decir lejos, en las formas más lejanas posibles. Siempre quedan en la memoria esos momentos significativos: el nacimiento, tu primer llanto, el primer abrazo, tus primeros pasos, y así se va completando una vida en familia con recuerdos que van siendo parte de nuestra existencia. Pero desde hace unos años, ya no hay más de esos momentos. La vida a veces es absurda y la alienación parental producto del odio de uno de los padres termina destruyendo esos lazos que alguna vez existieron. Es triste cuando una de las personas que más amas en la vida, simplemente no te quiere. Es triste y mi tristeza es profunda. Tal vez no siempre sea así, y ahora que ya has crecido tal vez comiences a darte cuenta que hemos sido unos desconocidos que nunca debieron serlo. No se si alcanzaremos a sentarnos juntos en una playa, o en una banca y veremos un atardecer en silencio. No sé qué emociones te embargarán cuando sepas que mucho de tu mundo era una mentira, una manipulación de alguien que perdió la alegría y se volvió un alma amargada y miserable, donde utilizó todo lo que pudo para hacer también mi vida miserable..., y en ese camino te hizo miserable a tí y a tus hermanos. Pero quiero que sepas que no logró su objetivo: mi vida sigue siendo hermosa y sé que tampoco logrará su objetivo contigo, porque recuperaras la alegría. Es cierto que a mi vida le falta algo: le faltas tú y tus hermanos. Si algo he aprendido es que se puede seguir sonriendo, haciendo de la vida una experiencia hermosa porque este es el secreto de todo: se puede vivir con dolor, pero no se puede vivir con vergüenza. Yo vivo con dolor porque estamos lejos, pero tranquilo, porque no tengo vergüenza de nada. Y sé que tú tambien podrás vivir una vida plena y feliz a pesar de la verdad que tanto daño les causará algún día, ese dolor será pasajero, porque la conciencia estará en paz, y no habrá nada de que avergonzarse ya que simplemente hemos sido actores de un destino que estuvo más allá de nuestras manos. Y entonces entenderás que todo aquello que te ocultaron fue por que M sentía vergüenza y porque simplemente no podía vivir con ella en su conciencia.

Pero la vida es como es, y pese a todo el mundo sigue girando, las flores brotan, las aves cantan... en resumen, la vida continúa y tu siempre estás y estarás aquí en mi mente y en mi corazón junto a tus hermanos. Pronto, muy pronto toda esta mentira no podrá seguir sosteniéndose, porque ustedes crecerán y podrán pensar por ustedes mismos (o porque tal vez pueda lograr revertir el juicio en tribunales prontamente). No importa lo que suceda, solo recuerda que no puedes dejar espacio para el odio, para el enojo, para la culpa, o para cualquier otro sentimiento negativo. Solo deja que el dolor te abrace y luego se vaya. No puedes jamás dejar de llevar una sonrisa, una luz en la mirada, una esperanza en el alma, porque de eso estamos hechos: somos fuego, somos vida, somos luz. Y no importa que nos hayamos vuelto unos desconocidos, porque conocernos será una etapa hermosa. Hoy estoy triste es cierto, y tal vez mañana también esté un poco triste. Pero pasado mañana las cosas serán diferente, y aún queda toda una vida por delante. Y si no nos conocemos en persona solo recuerda: Somos luchadores, amantes de la vida, cultivadores del amor, respetuosos de la naturaleza, creadores de belleza. Porque la vida es bella y nosotros podemos hacerla aún mas hermosa, aunque no se pueda volver atrás a arreglar ciertas cosas, porque la vida empuja y empuja, y hay que seguir hasta volvernos alegría, paz, amor, felicidad, esperanza.  


Te amo.
A.P.




martes, 6 de septiembre de 2016

87. Reflexionar: retomando actos positivos

Parece increíble que ya haya pasado un año desde que comencé una etapa de reflexión para poder sanar unas crisis de angustia que también iban acompañadas de estados depresivos en menor grado. También me parece increíble que en este tiempo he conocido a muchos que han pasado y que están pasando por lo mismo, transitando el difícil sendero de adaptarse y tratar de mejorar sin resultados que le permitan sentir una mejora, y entonces, cayendo en el mismo vicio que yo viví: acostumbrarse a ello. No hay error más grande que vivir con ello como si fuera "algo normal en tu vida" y asumirlo como parte de la cotidianidad. Ahora que he pasado un proceso que ha durado un año y donde vuelvo a sentir mi vida "de vuelta" es cuando mejor puedo decir: basta, no se puede simplemente aceptar ser infeliz, estar disminuido, afectado, indiferente ante el hecho que la vida es para gozarla en su plenitud. No está bien aceptar el no poder viajar tranquilo en el bus, en el metro, en el auto hasta la casa o el trabajo. No está bien simplemente conformarse con vivir media vida, e infeliz.

Las sensaciones angustiosas son vicerales y toráxicas, asociadas a tu capacidad de respirar. Se siente una opresión en el pecho, falta de aire, malestar viceral, taquicardia, y un deseo imperioso de salir de donde estás, entre otras sensaciones. Esto puede generar estados depresivos: falta de motivación para salir de la zona de confort, de estar en lugares "comunes y normales" donde solías estar sin problemas pero que ahora te generan tanto malestar que no se puede estar allí. En mi caso era viajar, moverme, salir de cualquier lugar que no fuera mi hogar. Si bien en él también me daban estas sensaciones angustiantes "a veces", eran mucho más fuerte cuando salia de este "lugar seguro, de refugio" y adentrarme en la vida misma. Este mes he pasado un fin de semana de viaje a la playa, donde pasé un fin de semana muy agradable. "Normal", como antes de estas crisis. Otro fin de semana viajé a ver a mi familia, y todo sin sentir toda esa opresión, malestar, ahogo. Mi vida ha vuelto a ser hermosa, tranquila, serena, completa.

Por supuesto que mi vida no está exenta de tristezas, frustraciones, deseos no cumplidos, pero no me causan un impedimento para desarrollar mi vida cotidiana. Retomar las riendas de tu vida, y comenzar a realizar actos positivos que te van mostrando que no estás impedido de hacer las cosas cotidianas es un gran progreso. Pronto cumpliré cuarenta años, y durante los próximos 30 días voy a enriquecer mi experiencia de vida meditando, ejercitándome, viendo a amigos que no he visto hace mucho, viajando a lugares que no he ido en mucho tiempo en las zonas cercanas, y retomando mis pasiones por la música y el baile, donde estoy aprendiendo a tocar bossa nova entre otras cosas.

Finalizar con una frase de un autor anónimo:

"No quiero grandes cosas en mi vida, solo pequeñas cosas que hagan grande mi vida".


lunes, 8 de agosto de 2016

86. Amores y desamores


1989. Adolescencia. Por aquel entonces hubieron tres amigas que no salían de mi mente. Teníamos más o menos la misma edad. P era delgada, de pelo negro, tez blanca y ojos grandes; C era más desarrollada, pelo claro, tez blanca y amplia sonrisa; S morena, de pelo y ojos oscuros, bien proporcionada y de carácter fuerte. Fue en un campamento a la luz de la luna y una fogata que las conocí en los ya olvidados caminos de los puentes. Todos aquellos días las miradas y las conversaciones iban y venían. Yo era muy delgado y despeinado, un poco tímido. Ellas eran las chicas que mis amigos querían conocer más a fondo. Supongo que tuve suerte. Aprendí entonces que “no te pueden gustar las tres” aunque sí te gustan las tres, se debe elegir solo una persona porque el amor es celoso, posesivo y dañino entre las amigas y los amigos cuando se gustan entre sí. Aprendí también que es bello, lleno de ilusiones y se te mete en los huesos y en la mente nublándote la realidad, que te desordena las ideas, las hormonas, los horarios, te borra el buen juicio… y  que tal como llega, se va.

De alguna manera aquellos tiempos están llenos de caos y sensaciones que te atropellan en una vorágine que te atrapa y te aturde. Intercambio de sonrisas, miradas, palabras, besos, caricias, inseguridades, vergüenzas, culpa, asombro, y descubrimiento tras descubrimiento te hacen ver que cada “relación” es diferente, por breve o duradera que sea.  Sensaciones de pertenencia, de celos, de aprobación o desaprobación por los otros se van instalando y formando el carácter y la personalidad. Todo se iba descubriendo de a poco mientras comenzaban a instalarse los miedos al pecado y a enfermedades mortales o a tener algún hijo no deseado. Y esto último le sucedió a más de algún amigo. Ahora parece tan extraño que aquel despertar sea tan prohibido y aquella lucha entre las hormonas y lo que se debe hacer o no hacer produzca tantas frustraciones sociales en una dicotomía que se mueve entre lo moral y lo ético, lo consciente y lo inconsciente. Todo aquello tiene implicancias profundas en tus seguridades e inseguridades como persona.

1991. De S me acuerdo bien porque no me gustaba nada y un amigo soñaba con ella. Como yo tocaba guitarra, me pidió que nos pusiéramos fuera de su ventana a modo de darle una “serenata furtiva” una tarde. Yo toqué, él cantó, ella escuchó. Ella salió, nos conocimos todos.  Al poco yo le gustaba, ella me gustaba pero mi amigo seguía loco por ella. Problema. Fue ella quien tomó la iniciativa y comenzamos a salir a escondidas, para que nadie (especialmente mi amigo) se enterara de que salíamos. Allí hay muchas anécdotas pero por fortuna nunca se enteró nadie más que nosotros dos.

Con C pasé tantas tardes hermosas recostado en su regazo, viendo televisión, escuchando música o en silencio en su departamento mientras la tarde avanzaba hasta que se hacía de noche y yo volvía a casa. Creo que nunca una relación hasta ese entonces había sido tan simple y tan bella.

Con M estábamos enamorados y para estar juntos nos casamos el 2000 y fue madre de mis hijos. Diez años compartimos vida y crecimos juntos. Estudiamos, trabajamos, fuimos padres. Ella y mi hija eran mi todo. Mi mundo, mi vida. Luego también lo fueron mis otros hijos. Yo tenía la ilusión de que el amor es para siempre, pero resultó que aquello no siempre es verdad. Allí aprendí que el amor no es suficiente para continuar. Sin embargo viví momentos hermosos en su compañía. Ella me dio mucha felicidad y luego cuando las cosas cambiaron me la quitó con mentiras y engaños. Luego, me alejó de nuestros hijos. Cuando la perdí a ella y a mis hijos, perdí mi todo, mi mundo, mi vida. Aquello simplemente me destruyó.

Una jovencita morena, pestañas largas, pelo liso y largo, sonrisa fácil y la ternura hecha mujer llegó después de mi separación. Una lástima porque no la pude querer como se merecía. Yo estaba triste, sin ganas de nada. Su cariño me hacía bien y yo me dejaba querer, y entonces yo también la quería. Y fue creciendo el cariño y su amor era mayor al mío, y yo no quería querer a nadie. Había visto a muchos conocidos y amigos separarse y comenzar una nueva relación de inmediato, sin sanar de la anterior, sin solucionar los problemas de la relación anterior. Y yo no quería eso… así que con dolor y tristeza la dejé pensando que era lo mejor para ambos.

S llegó para ser quien compartiera mi vida durante más tiempo que nadie exceptuando a la madre de mis hijos. Mi tercer gran amor. Vino desde Argentina en intercambio de estudios y nos conocimos en un campamento, una noche de luna llena, guitarra, fogata y alcohol en 2012. Ojos y cabello negro, en plena juventud, una sonrisa que contagia y una alegría que por ese entonces estaba bastante opacada por una pena profunda que hacía que tuviera el ceño fruncido gran parte del tiempo. Pero luego eso pasó, y su alegría floreció para llenar de colores mí entonces aproblemada vida, mientras yo también llenaba de colores sus días a mi lado. Nunca mi vida fue tan bella y tan triste. Bella por todo lo que era la vida que tenía en ese momento con ella, y triste por todo lo que no podía tener y me era negado… estar con mis hijos, verlos crecer, abrazarlos, compartir junto a ellos. Pero un buen amor siempre alegra la vida, te hace crecer y te demuestra que estamos hechos de momentos significativos en nuestro camino.


jueves, 21 de julio de 2016

85. Acentuar lo bueno de la vida

"Todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas." -Goethe.

Entre tantas cosas negativas que parecen rodear la experiencia misma de la vida, todavía podemos elegir aquellas que pueden alzarnos por sobre ellas y simplemente como elección de vida acentuar lo bueno de la vida. Y lo bueno de la vida se relaciona con aquellas experiencias que nos aportan cosas positivas tales como la amistad, la belleza, la solidaridad, la creatividad, el amor, el conectarse a la naturaleza, los bellos recuerdos, la esperanza de un mañana mejor.



martes, 14 de junio de 2016

84. La belleza de pensar

Somos capaces de explicar qué es pensar, pero no sabemos cómo pensamos. No solo desconocemos el proceso complejo de pensar, sino que muchas veces no somos concientes de saber lo que estamos pensando, es decir, ser conscientes de nuestros actuales pensamientos para lograr dirigirlos a lo que más nos beneficie. Por un lado, muchas veces pensamos en cosas irreales como acciones, eventos y situaciones relacionados a futuros posibles (tales como emprender un negocio, planear un encuentro, un viaje, etc). Pocas veces nos detenemos a reflexionar en nuestro presente, en estar aquí y ahora, y menos aún respecto de nuestras experiencias pasadas que nos llevaron a este presente.  Por otro lado, muchas veces actuamos sin pensar, lo que es aún peor. Jamás debieramos olvidar que muchos de los errones más grandes en la vida se han cometido sin pensar. Por ello es importante retomar la importancia del poder del pensamiento y la reflexión.

Quizá pensar sea uno de los actos más verdaderamente humanos respecto de otros seres vivos. Recurrir al pasado, vivenciar el presente, proyectar el futuro de la manera que nuestra mente puede hacerlo es una verdadera maravilla. Y aún pareciera ser que nuestra sociedad fomenta la anulación del pensar: es mucho más facil manipular a una sociedad que no piensa, que solo acata ordenes de unos pocos que piensan.

Existe consenso, al menos en el discurso, respecto de que aprender a pensar es la habilidad más importante para el ser humano ya que constituye el fundamento sobre el cual podemos construir el resto de nuestras capacidades. Dado que el ejercicio de pensar es silencioso, no tiene una manifestación física visible, lo que le perjudica comparado con otras actividades más rutilantes. Pensar, aparentemente, no gasta energía, no te hace sudar. Eso nos puede llevar a creer que pensar, al igual que respirar, es algo instintivo y no hace falta aprenderlo. Muchos han llegado incluso, al punto de considerar este acto como una pérdida de tiempo.

Sin embargo, la belleza de pensar y de aprender a pensar en lo que importa en nuestra vida, nos llevará a tomar la acciones que definiran nuestro caracter y nuestra manera de ver y afrontar el mundo. Así, al plasmar nuestros pensamientos en acciones surgen nuestras obras de artes, nuestro poder creativo, nuestra solidaridad y nuestra personalidad.

martes, 10 de mayo de 2016

83. Tardes y Noches de Guitarra

Pasaba las tarde guitarra en mano, sentado en el patio o fuera de casa ensayando acordes y canciones para tocar con los amigos. Eran los noventa y el grunge, el punk y el rock era lo que tocabamos en las salas de clases, en los recreos y en las plazas. Con ellos los rift eran acompañados de solos y gargantas carrasperas que entonaban las letras en un inglés algo dudoso. Pero habian otras instancias donde la misma guitarra entonaba melodías totalmente distintas, con acordes complejos que exigian a los dedos una pericia mayor. Y entonces llegaban las canciones en español junto a mi viejo, entonando a Silvio, a Zitarrosa, a la negra Sosa y a muchos otros.   

El departamento era de un solo ambiente. La pequeña habitación estaba repleta de músicos autónomos y autodidactas con fuerte influencia en música latinoamericana. De vez en vez terminaba una canción para dar paso a un poema que salia de la memoria hasta alzar las copas y brindar por la siguiente canción que ya comenzaba a sonar. Y entonces pasabamos de las alturas de Machupichu a Pedro Nadie, siguiendo con Soy Pan Soy Más, Simplemente, Llueve sobre Valdivia... y así sin darnos cuenta se nos iban las horas hasta que nos encontró el alba entonando sentimientos, porque a esa hora ya no eran canciones, era el alma misma la que nos salia por todas partes.

Poco a poco nos fuimos sentando haciendo un semicirculo. La tarde era de un cielo azul donde los volantines se encumbraban en lo alto, haciendo de aquella una escena típica de Septiembre. El flaco se había instalado tras el teclado y comenzaba a ensayar una cueca. Casí por inercia tomé el pandero y lo fui acompañando. Entonces aparecieron las guitarras y con ellas las voces: "Adiós Santiago querido, adiós parque Forestal, si ay ya yai...". Las parejas alzaban los pañuelos y danzaban con suavidad haciendo semicirculos y vueltas al ritmo de la música que lo llenaba todo. 

Ya había pasado de la medianoche. El carbón asaba a fuego lento la carne en la parrilla y la noche de Octubre era de un suave viento tibio. Nos habíamos instalado debajo de la parra con los instrumentos, las copas y el picadillo. Habiamos estado cantando rock argentino y chileno muy animados. Entonces apareció el charango. Fué instantáneo que comenzara a sonar la Violeta, Victor, Los Jaivas y otros. De pronto, la noche se había vuelto mágica.

No me habia dado cuenta, pero desde hace mucho no pasaba una noche con amigos conversando y tocando guitarra. Fue un reencuentro con esos momentos que me agradan y que han ido quedando de lado por diversas razones de la vida. Ya llegó mayo y la lluvia nos ha acompañado este fin de semana. Me gusta cuando la vida es tan simple y tan bella.

jueves, 7 de abril de 2016

82. Recapitulando la vida

En este tranquilo rincón del ciber espacio encuentro palabras de una vida llena de momentos y experiencias. Aquí he ido dejando palabras sobre el miedo, la felicidad, el dolor, la soledad, el amor, el crecer, el soltar y tantos otros temas. Poco a poco he avanzado en expresar mi mirada sobre estos y otros distintos temas.

Ahora miro por la ventana y veo las nubes cubriendo el cielo. Me gusta este mes de Abril: la llegada del viento, la lluvia, las hojas cayendo de los árboles, el cambio. Me gusta saber que la vida es ciclo, es comienzos y finales que se suceden una y otra vez. Son tantas las cosas vividas y tantas las que quedan por vivir... eso, si la vida nos da vida durante algunos años más.

Hablando de ventanas, ahora pienso que una ventana sirve para mirar la vida. Es un espacio en medio de un muro que bloquea la visión. Las ventanas son una conexión necesaria. Pero nosotros ya no somos los mismos. Las ventanas siguen allí, pero la gente cada vez las utilizan menos y menos. Ahora para mirar la vida las han reemplazado por una ventana digital: la televisión, el computador, el teléfono móvil. Yo solía mirar por la ventana las calles del barrio cuando era niño. Veía a la gente pasar, a los vecinos conversar y yo mismo les hablaba o saludaba desde allí. Ahora, aún miro por la ventana, en otra ciudad, en otro tiempo, pero la gente solo pasa, ya no conversa. Están muy ocupados en sus nuevas ventanas.

Por las tarde suelo regar el jardín y el antejardín. A esa hora la calle se llena de automóviles y de gente paseando a sus perros. Me gusta la vida que se genera, que se mueve a la misma hora en que las nubes se tornan rojizas por el atardecer. Me gusta por sobre todo porque los atardeceres no se vuelven neutros, sino que se llenan de momentos y significados.

Me vino un recuerdo de niño: a veces mirando volar una mosca imaginaba que su vuelo trazaba alguna palabra perdida o algún dibujo que se volvería en si mismo una obra de arte.


jueves, 24 de marzo de 2016

81. Reflexiones para Sanar

"Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar"  - Mario Benedetti. (en Primavera con una esquina rota).

Este marzo es un mes de cambio de estación, y tambien es un tiempo de cambio para mí. Al parecer Benedetti y yo amamos la llegada del viento por la misma razón: nos borra cosas.

Hay procesos que vienen y no se pueden evitar, y entonces solo nos queda vivirlos, experimentarlos y aprenderlos. Recientemente he estado bastante enfermo (en lo mental y lo físico), pero algo ha cambiado en mi interior y ahora estoy en pleno proceso de sanación. ¿Y qué he aprendido de mi experiencia de estar enfermo? Que el cuerpo y la mente nos hablan y hay que aprender a escucharlos. Es importante aprender que uno tiene adentro todo lo necesario para lograr estar bien y sentirse totalmente sano. El poder de nuestros pensamientos es la base de lo que vivimos y de quienes somos, por lo que aprender a elegir y controlar lo que pensamos ante una situación es el primer gran paso en este camino de sentirse mejor.

En octubre pasado comencé una etapa de reflexión con varios objetivos importantes, entre ellos el lograr superar una crisis de ataques de pánico que me tuvieron bastante mal. Y funcionó bien hasta enero de este año, cuando un día todo regresó y con más fuerza que antes. ¿Por qué regresó? Simple, no habia sido tratado de raíz el problema. Pero hoy nuevamente todo mejora en este nuevo proceso, y esta vez la mejoría será definitiva. Sin embargo todo proceso requiere ayuda, voluntad, paciencia, dedicación, tiempo.

Aún quedan cosas por resolver, pero vamos avanzando.



 


miércoles, 9 de marzo de 2016

80. Tiempo para una pausa

¿Qué es lo que verdaderamente nos puede otorgar el equilibrio? ¿Cuanto hemos cambiado en los últimos años, o seguimos siendo exactamente los mismos? ¿Que tan predecible y rutinaria es nuestra vida? ¿Cual es la importancia de detenernos un momento y meditar sobre todo esto, mirar el cielo, mirar el suelo, mirarnos al espejo sin prejuicios? ¿Cuanto dedicamos a hacer una pausa, apagar la tecnologia, recostarnos y vaciar la mente un momento? ¿Cuantas de las cosas que hacemos día a día debieran tener un cambio?
Nuestro ritmo de vida no da muchas pausas, ni nos deja mucho tiempo para redescubrirnos, aprender cosas nuevas, comenzar algo diferente, retomar viejos amores que de niños fueron dejandose de lado simplemente por crecer y volvernos adultos. Una pausa puede ser lo más necesario en estos momentos para desarrollarnos completamente.
Es dificil incorporar algo nuevo cuando nuestro tiempo y nuestra mente esta llena. Simplemente no hay espacio para lo nuevo. Y lo nuevo puede ser incluso mayor tiempo para descansar, incorporar una nueva dieta mas saludable, descubrir nueva música, llamar a alguien que no hemos llamado hace mucho, etc.
Una pausa para escuchar a un ser querido, abrazarlo, ver la vida con nuevos ojos, viajar mas liviano, descubrir que ya han pasado 80 post en este blog y quiza es tiempo de releer viejas entradas que nos ayuden a recordar y a crecer nuevamente.
Cada uno sabe qué pausa necesita. Lo importante es simplemente darse el tiempo y tomársela.


martes, 23 de febrero de 2016

79. Rodéate de gente interesante

Dentro de las cosas que podemos elegir en la vida se encuentran las personas con las cuales vamos a rodearnos, principalmente los amigos y la pareja. Escoger a gente que sea positiva, proactiva y que nos haga crecer por dentro y reír por fuera debiera tomarse muy seriamente debido a que la vida es un intercambio continuo de experiencias, afectos, emociones, conocimiento y sensaciones. Todo esto forma nuestra propia personalidad, valores y pasiones motivandonos a ser alguien dentro de nuestra sociedad y cultura.

No es fácil encontrar gente interesante, o incluso convertirnos en alguien interesante siendo positivo y que podamos aportar esa magia que se hace tan necesaria en nuestras propias vidas y a los de quienes nos rodean. Por lo general reconoceremos esta gente pues encontraremos a alguien con quien sentiremos gran afinidad desde un comienzo y se transformará en un compañero estimulante y desafiante en muchos aspectos de nuestra vida.

Se trata sólo de saber gestionar las emociones que nos producen, de poner límites, de hacer ver lo importante de vivir en paz y saber decir “basta” cuando sea necesario decirlo.

martes, 2 de febrero de 2016

78. Envejecer

El paso del tiempo nos da y nos quita. Para mi hijo que hoy cumple ocho años el tiempo le está dando experiencia, fuerza, independencia, entre otras cosas. Si alguien me hubiera dicho a los ocho años lo que sería mi vida en los próximos treinta años difícilmente le hubiera creído. Con el paso del tiempo es inevitable "sembrar lo que se ha cosechado", o en otras palabras, obtener consecuencias de acciones pasadas. Un viejo refrán señala: "podemos escoger lo que hacemos, no las consecuencias de nuestros actos".  En la filosofía budista a esto se le conoce como "Karma" o ley de causa y efecto. Entonces envejecer es la aplicación de esta ley de causa y efecto, porque gran parte de lo que será nuestra vida dependerá de nuestras acciones anteriores, o de aquellos que nos rodean y que nos afectan directamente.  También dependerá de cuanto dejemos que esto nos afecte o atrape, debido a que siempre existirá una salida, un nuevo camino que nos permita comenzar de nuevo. Esto no debemos olvidarlo.

Envejecer se va convirtiendo en un acto hermoso cuando compredemos nuestra posición en esta vida, en la tierra que nos rodea, en el universo del que somos parte. Sin duda creo que en mi propia vida el instante donde se produce un verdadero antes y después fue cuando comprendí que la vida se compone de aquellos momentos que yo mismo voy construyendo, porque yo era el protagonista de la historia que finalmente sería mi vida. Serían mis viajes, mis trabajos, mis conversaciones, amistades, pasatiempos y acciones las que harían de mi vida un camino interesante o aburrido.

Una de las cosas que caracteriza a la juventud (física y mental) es su falta de preocupación por el futuro, por lo que vendrá más adelante y sólo se interesa en vivir el aquí y el ahora. La madurez que viene de la mano de la experiencia empieza cuando esto comienza a cambiar. Es el paso de los años y sus vivencias lo que nos va entregando el equilibro y la sabiduría para una vida más plena y balanceada, basada en el conocimiento y aceptación de nuestro potencial y nuestras limitaciones: inevitablemente el paso del tiempo nos moldea, nos deja cicatrices, nos erosiona, nos hace crecer y nos lleva más lejos abriendo nuevos caminos para transitar... hasta que si vivimos lo suficiente, inevitablemente comenzamos el camino de retorno hacia el final. La vida es cambio, aceptación y adaptación para poder seguir adelante: lo que hoy es, mañana no es. 

Concluyo con este escrito hermoso de Marguerite Yourcenar:

Marguerite Yourcenar - El Último Amor del Príncipe Genghi

– Voy a morir – profirió trabajosamente –. No me quejo de una suerte que comparto con las flores, con los insectos y con los astros. En un universo en donde todo pasa como un sueño, sentiría remordimientos de durar para siempre. No me quejo de que las cosas, los seres, los corazones sean perecederos, puesto que parte de su belleza se compone de esta desventura. Lo que me aflige es que sean únicos. Antaño, la certidumbre de obtener en cada instante de mi vida una revelación que no se renovaría nunca constituía lo más claro de mis secretos placeres: ahora muero confuso como un privilegiado que ha sido el único en asistir a una fiesta que se dará sólo una vez.

viernes, 8 de enero de 2016

77. Historias de bicicletas

Subirse por vez primera a una bicicleta es un gran reto. No importa que tenga ruedas pequeñas "de entrenamiento" a los lados para no caerse, la sensación es que esas ruedas van a fallar y nos vamos a caer igual. Poco a poco pedaleamos rompiendo con la fuerza de gravedad y manteniendo el equilibrio nos aventuramos de cara al viento para sentir que nunca hemos sido más libre en una calle.

No logro recordar bien mis primeros pedaleos, pero nunca olvidaré los de mi hija una tarde soleada de primavera. ¡Sujetame bien papá! me grita mientras con determinación comienza a mover sus piernas para dar velocidad a su bicicleta roja. Las rueditas quedan un poco en el aire mientras ella se tambalea y yo la sujeto del asiento para mantenerla equilibrada en el centro de sus dos ruedas. Al comienzo duda y cada tanto se asegura que yo la mantenga bien sujetada.Y entonces viene lo más dificil: un día, cuando ya confía plenamente que no la voy a soltar y ella se concentra solo en pedalear, yo siento que ella logra andar sola y ya no necesita de mi apoyo... y la suelto. Ella continúa sin darse cuenta que ya puede andar sola, alejándose por la calle que es muda testigo de este momento tan significativo.

N tenia una bicicleta de paseo que usabamos ella, su hermano y yo al mismo tiempo. En ella dabamos largos paseos los tres acomodándonos de las maneras más diversas para avanzar y hacer acrobacias al mismo tiempo, imaginando que la vida era un circo y nosotros los circenses.

Todos los días pasaba por una calle en bajada que tenía preferencia en el paso camino a la universidad. Los automóviles se detenían en los cruces de las calles laterales y era inevitable alcanzar gran velocidad. Un día un taxi pasó uno de los cruces sin detenerse y se cruzó en mi camino. Todo pareció suceder en cámara lenta, pero a la vez se sintió como menos de un segundo: el golpe en la rueda delantera, pasar volando por sobre el capó y caer del otro lado rodando en varias vueltas por la calle. Por fortuna lo único que se quebró ese día fue el total de los rayos de la rueda de la bicicleta.

En invierno llegaban las lluvias prolongadas. Pero cuando se vive en una ciudad lluviosa se aprende a moverse al ritmo que nos presenta la vida, y pedalear bajo la lluvia se vuelve parte de una cotidianidad que se disfruta. En efecto, más que la lluvia, eran los charcos que los automovilistas lanzaban hacia los lados lo que verdaderamente molestaba.