jueves, 17 de diciembre de 2015

76. Retrospectiva


Mil novecientos setenta y seis era un año turbulento en Chile. Tres años antes se había producido el golpe militar donde cientos de personas fueron torturadas, desaparecieron, murieron o fueron exiliados. Aquella década fue de Dictaduras Militares en toda América del Sur, cambiando el panorama social y político de las décadas siguientes. En aquellas circunstancias llegaba un domingo de octubre, cuando la primavera recién comenzaba.

Con el paso de los años, mis ojos han visto mares y montañas, ríos enormes de color turquesa y otros donde el barro parece líquido en movimiento, bosques extensos y majestuosos, llanuras y páramos donde la vista se pierde sin ver nada más, el desierto florido y sus dunas inacabables, islas y continentes, ciudades enormes y pueblos minúsculos. Pero en un comienzo todo lo que veían era el barrio. Un lugar con calles de tierra que en invierno era barro y en primavera era polvo en el aire. Allí las casas eran una mezcla de madera, cemento y latas, cada una construida según la posibilidad de su dueño. Las tardes eran de volantines (barriletes) elevados al cielo, bolitas lanzadas en un orificio en la tierra y fútbol sin reglas donde no importaba el resultado del marcador porque todo se decidía con el "último gol gana todo". 

Crecer en los ochenta era estar en medio de una sociedad que respiraba miedo. También descontento, dolor, y algo de esperanza. Aquella década fue el comienzo de la llegada de las primeras tecnologías: televisores a color y teléfonos en las casas, moldeando una nueva sociedad que comenzaría cada vez más a perder los espacios públicos como estilo de vida. Poco a poco los amigos ya no salian a la calle: se  quedaban en casa viendo programas de entretención sin contenido desde la comodidad del sofá y hablando con los amigos sin moverse de esa misma comodidad. Y así, poco a poco el fútbol también comenzó a desaparecer de las tardes del barrio.

viernes, 20 de noviembre de 2015

75. Valores y Respeto.

Los valores definen a una persona, y por extensión a una sociedad. Estos se adquieren por el entorno que nos rodea: familia, amigos, educación social y escolar. Tres son los valores que las personas representan y que las llevan a actuar acorde a su priorización: el yo (egoísmo), el tú (altruismo) y el nosotros (reciprocidad).

Quienes anteponen el YO por sobre todo lo demás tienden a pensar en sí mismos ante cualquier decisión, postergando y/o atropellando a los demás; mientras que los que anteponen el TU se postergan a ellos mismos. Estas dos maneras de pensar no respetan a otros ni a si mismos.

Solo aquellos que logran desarrollar el valor de respetarse a si mismos y respetar a los demás adquieren una conciencia colectiva de reciprocidad que le permite convivir en armonía y respeto con la tierra, la gente, el entorno, el universo.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

74. Reflexionar, día final

Ha pasado un mes y llego al final de esta etapa. Eso no significa que no continúe en este proceso que ha sido tan enriquecedor, sino que aquí termino mis escritos al respecto. Durante estos 30 días he enriquecido mi experiencia de vida meditando, ejercitándome, viendo a amigos que no había visto hace mucho, viajando a lugares que no conocía en las zonas cercanas, e incluso viviendo esas etapas que uno no quiere: estando enfermo (como ahora que escribo esto desde mi cama, con unos días de licencia médica que no me vienen nada mal para descansar y recuperarme). 

Comencé este proceso luego de mi cumpleaños número 39 con varios objetivos que se han cumplido muy bien. Entre ellos es saber qué aprendería durante este año como algo concreto para crecer un poco más como persona, y he decidido aprender sobre aves y sobre la naturaleza en general: plantas medicinales, cultivar nuevos productos (ya sé cultivar algunas verduras e incluso tengo una huerta y arboles frutales). También voy a aprender a tocar bossa nova en la guitarra, pues solo sé tocar la chica de Ipanema. Y lo más importante de todo: voy a sanar (ya estoy en ello). Dejaré atrás el estrés y sus dolencias, la angustia y el pánico que mi inconsciente me está enviando. Todo es un proceso, y hay que vivirlo.... y superarlo. 

Hace ya muchos años, vi una película llamada Groundhog day (atrapado en el tiempo en España o El Día de la Marmota y Hechizo del tiempo en Hispanoamérica) que trata sobre un hombre que vive el mismo día una y otra vez. Al principio no hace nada con sus días pero eventualmente termina aprovechándolos para aprender cosas nuevas. Aquello me hizo decidir aprender o re-aprender (mejorar) algo nuevo cada año. He tenido años de lecturas de filosofía, de algún autor en especial y toda su obra, de leer poesía, de aprender a tocar un instrumento nuevo, de viajar, de ver películas clásicas, de leer comics, de escuchar y aprender un nuevo estilo musical, sobre un artista y su obra, cultivar la tierra, aprender mecánica, la base de un idioma nuevo, reforzar algún idioma aprendido para mejorarlo, de aprender a dejar ir y aceptar el cambio, entre muchas otras cosas. 

Cada día es una oportunidad para creer y disfrutar. Es cierto que a veces la vida nos golpea tan duro que solo podemos ver el lado negativo, y se hace muy difícil continuar. Al final todo parece resumirse a lo que conocemos como "tiempo" y lo que hacemos con él: nos quejamos, nos reímos, trabajamos, dormimos, leemos, escribimos, viajamos, nos sentamos, caminamos, etc. En resumen, vivimos. Y lo importante es que podemos mejorar nuestra vida. Es una decisión personal a la que hay que dedicarle un tiempo y hacer lo necesario para ello.

Termino con dos palabras del poeta Walt Whitman:

"coged las rosas mientras podáis
veloz el tiempo vuela.
la misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta..."




lunes, 26 de octubre de 2015

73. Reflexionar, día 22

Esta es una época donde la vida rápida, el "estrés", los problemas y la falta de vida apacible nos pasa la cuenta, es decir, nos termina por afectar. Debido a  esto es que las enfermedades mentales están en avance y luego de muchos años no me he librado de ellas. Siempre había pensado que uno puede superar cualquier cosa con disciplina y voluntad, pero ¿qué hacer cuando el inconsciente es el que está detrás de algo que te afecta?. La primera vez que mi cuerpo colapsó y simplemente sentí que me caía muerto allí sin más fue una experiencia abrumadora. Luego esto se repitió y tras muchos exámenes, resulta que no tenía nada físico: el diagnostico era sufrir de ataques de pánico. Corroborado con el experto en la materia (el psiquiatra), me dí cuenta cómo es que muchas veces nos alejamos tanto de escuchar nuestro cuerpo, nuestro interior, que este simplemente te lo tiene que gritar de alguna manera: detente, haz una pausa, preocupate de ti un poco. De alguna manera aquello me tranquilizó bastante: no me estaba muriendo, solo estaba sintiendo que me estaba muriendo varias veces a la semana. Con medicación, meditación y terapia esto disminuyó bastante, pero no se ha ido. Es curioso que después de un tiempo te acostumbras. Ya sabes como comienza, sabes cuanto te dura, sabes que esto pasará y volverá otro día, y se vuelve parte de ti.

Hay una cantidad no menor de enfermedades mentales: pánico, angustia, agorafobia, claustrofobia, trastornos obsesivos compulsivos, ira, depresión, bipolaridad, esquizofrenia, y la lista sigue. La buena noticia es que se puede continuar, hay que hacer algunos ajustes, buscar la ayuda adecuada, tener la determinación de continuar.

Hace 22 días que no tengo un ataque de pánico. Es el periodo más largo que he tenido en más de un año. Hace 22 días que me he sentido vivir tan intensamente como se puede estar vivo: me he llenado de amaneceres y atardeceres, de sonrisas, conversaciones con amigos, paseos por las calles de Ñuñoa y de un Santiago que puede ser hermoso si no te atrapa con sus males de ciudad cosmopolita. La vida se manifiesta con sus males, con sus problemas inevitables. Hace más de 22 días que extraño intensamente a tres hermosas personas que anhelo ver, pero que la vida te niega... y aún así la vida continúa, y hay tanto por hacer, por ver, por crear, por vivir...



martes, 20 de octubre de 2015

72. Reflexionar, día 16

Ahora sé con seguridad que al menos una persona ha leído mi blog: mi amiga me ha felicitado por muchos post escritos y me ha reclamado por la forma en que he descrito su participación en el post anterior. Entonces comienzo aclarando algo: su opinión es tan valida como la mía respecto al objetivo final de un blog, o de facebook, o cualquier otra red social. Cada persona que utiliza una red social lo hace con un objetivo final común: obtener un beneficio. La diferencia puede ser el beneficio que obtiene, en mi caso, el placer de escribir y dejarlo aquí, en un lugar que tal vez nadie nunca llegue a leer o que tal vez sí, pero mi fin es escribir, no ser leído. Otros podrán tener el fin de ser leídos, comentados, seguidos, ganar dinero, generar opinión, incrementar la autoestima, etc. No me parece que haya nada de malo en ello y cada uno puede seguir o no seguir adelante escribiendo o leyendo. Es cierto que es "extraño" que alguien utilice una red social sin el interés de que sea algo social. En otras palabras, no utilizo el medio para el fin con el que fue creado. Pero a decir verdad tampoco utilizo la tarjeta bancaria para endeudarme, sino que solo como un medio que evita llevar dinero efectivo encima. Cada uno puede hacer uso de algo a su propia manera.

Esto me lleva a una reflexión interesante para mi: muchas veces el opinar suele interpretarse como "imponer una idea como si ésta fuera mejor", o más aún, como si aquel que la emite es superior o mejor persona que los otros. En lo personal no me imagino mejor que alguien por escribir algo que no tiene otro fin que ser escrito, ni peor que alguien que escribe con fines comerciales. Simplemente mi objetivo es diferente, pero ambos obtenemos nuestros propios beneficios. Lo hermoso de la vida se encuentra en la diversidad existente y en la coexistencia de dicha diversidad.

Y el mayor beneficio de estos días para mí va de la mano de este proceso de ya llevar tantas conversaciones interesantes con tantos amigos que nos habíamos distanciado... y aún faltan muchos más amigos con quienes retomar ese contacto presencial tan necesario y tan enriquecedor. Y otro beneficio es poder escribir aquí algunas de mis impresiones, de mis reflexiones, de mis vivencias.


sábado, 17 de octubre de 2015

71. Reflexionar, día 13

La primera impresión que tengo mientras mis dedos recorren el teclado y su sonido me va acompañando en este día 13 de reflexión es lo rápido que pasa el tiempo. Ya van 13 días desde que comencé este proceso de reflexión y 39 años desde que nací, y la verdad es que solo cuando hago un alto en el camino y puedo mirar hacia atrás es que me doy cuenta de todo lo recorrido. En este caso han pasado 13 días de encontrar nuevas cosas para hacer este año: aprender de aves, volver a encontrarme con amigos y personas que son un aporte en mi vida y que quiero mantener cerca, en contacto. También ha habido un acercamiento a la naturaleza, a la tierra, a aumentar mi respeto y conciencia con mi entorno. Y quizá lo más importante sea el poder re-evaluar si estoy llevando mi vida por donde quiero llevarla, haciendo lo que me gusta, teniendo una vida llena de vida. Se dice que una nave que se desvía solo medio grado de su curso al cabo de algunos kilómetros estará muy lejos de su objetivo final. Por eso la importancia de corregir el rumbo cada tanto, de re-evaluar lo que se sabe, se cree, se hace, se deja de hacer.

Algunas cosas que han pasado en estos días: ver muchos amaneceres y atardeceres, llegar un poco más lejos en la práctica del yoga, recorrer nuevos lugares en los alrededores de esta región, ver plazas y lugares que nunca había visto, juntarme con varios amigos/as que desde hace mucho que solo hablábamos de manera virtual y no cara a cara. En efecto una de ellas me preguntó cómo fue que después de tanto la contacté y le conté de este proceso. Lo primero que me preguntó fue cuanta gente me leía y comentaba mi blog. A mi me parecía más interesante la experiencia misma de hacerlo y no el tener la aprobación de algún público cibernauta... En realidad, no fue tan fácil como yo creí el explicarle que escribo para mí, porque me gusta y no me imagino mi vida sin escribir, que simplemente yo soy escritura y nunca he tenido la intención de interactuar con otros por este medio. Incluso tenía los comentarios cerrados y solo por ahora he editado estas entradas para permitir los comentarios a sugerencia de ella... tal vez alguien lea esto y quiera dejar unas palabras también, después de todo como dice en mi descripción: escribo por el placer de sentir el sonido del teclado, de compartir mis experiencias y tal vez alguien también crezca conmigo. Aquella conversación llegó justo después de leer otro blog donde la escritora decía que gran parte de su vida se basa un poco-mucho en esperar un "me gusta" o un comentario sobre lo que ha escrito, y por supuesto que aquello permite reflexionar sobre el por qué escribimos, pintamos, sacamos fotografías, etc. Ella (mi amiga) me decía que no imaginaba tener su facebook para que nadie interactúe con ella. Yo por otro lado supongo que no busco una palmadita en la espalda que reafirme lo que me gusta hacer y lo que soy. Sin duda es agradable saber que otros comparten lo que a ti te gusta, que se genere una conexión y se comparta un sentimiento. Pero a veces la verdadera experiencia de una actividad está en el camino recorrido, y no en la meta final; en el proceso y no en los resultados. Es cierto que la sociedad nos empuja a medir nuestros logros por los resultados; el éxito es obligatorio, el fracaso es impensable... y sin embargo muchas de mis experiencias más enriquecedoras en la vida han sido posterior a fracasar.

En resumen han sido trece días muy interesantes para mí, sin duda.



martes, 13 de octubre de 2015

70. Reflexionar, día nueve

Este fue lo que llamamos un "fin de semana largo", pues ayer 12 de Octubre fue feriado por ser el día en que Cristobal Colón descubre América. Cuando era niño, a este día se le llamaba el "día de la raza o descubrimiento de América", pero hoy se llama el "día de la diversidad cultural" o del "encuentro de dos mundos". Este interesante cambio intenta reivindicar el haber celebrado una invasión y genocidio a las culturas precolombinas, (eventos que llevaron a que seamos lo que hoy conocemos como nuestra cultura y civilización actual), hechos no muy distinto a la explotación de los recursos naturales por parte de transnacionales hoy en día.

Nada como un fin de semana largo para cambiar los planes de despertarse antes de la madrugada y simplemente despertar a la hora que al cuerpo se le antoja. Pero lo bueno de reflexionar y hacer ejercicio dinámico, es que no es excluyente de despertarse a medio día. Entonces he tenido buenas tardes de sentarme afuera mirando el atardecer y dejar mi mente divagar, meditar, volver a divagar, enfocarse en algunos pensamientos y desechar otros... muy enriquecedor si además le agregamos unos minutos de guitarra y ricos mates, un poco de yoga y algunas caminatas por el barrio.

Estos días también sirvieron para llevar a la práctica algo a lo que venía dándole vueltas en la cabeza hace tiempo: realizar unos cambios en casa. Entonces fue un fin de semana largo de mucho descanso y algo de trabajo haciendo cambios, lo que me ha dejado muy satisfecho en el resultado final.

En general fueron días tranquilos, apacibles, de mucha cotidianidad y vida en pareja, en casa, de remodelación del entorno: avanzando otro poco en los cambios que son tan necesarios y que se desean hacer paso a paso...




viernes, 9 de octubre de 2015

69. Reflexionar, día 5

De alguna manera cuando uno quiere comenzar algo parecieran surgir siempre imprevistos y demases que quieren desanimarnos e impedirnos continuar, invitándonos a dejar a medio camino nuestros objetivos y metas. Aceptar que a veces hay que ser flexible pero constantes es una buena lección para no perder el ánimo. Por ejemplo una noche dormí muy poco terminando algunas cosas que no podia dejar para otro momento, lo que hizo que despertarme de madrugada fuera un acto imposible. Así que no hubo más remedio que despertarme más tarde y continuar con el día de manera normal. Pero al atardecer, hubo tiempo suficiente para recuperar la meditación perdida. La verdad es que se siente distinto, pero aquello tambien es bueno: me permite captar otras sensaciones y entrar en otro estado distinto al que se genera en la madrugada. La escencia de reflexionar es tambien poder aprender que la vida fluye y a veces no se puede nadar contra la corriente y hay que adaptarse y continuar.

De estos días quiero rescatar tambien el haber comenzado ya a aprender sobre las aves que me rodean, dos atardeceres donde el sol se ocultó muy sereno en el horizonte tras las montañas, sin colores fulgurantes ni nubes que adornaran el paisaje; solo un cielo azul que comenzó a ennegrecer muy lentamente. Hoy el amanecer me encontró caminando por las calles de la ciudad en dirección a tomar el transporte (por hoy la bicicleta se queda en casa) y no quise simplemente subirme al micro, sino que caminé doce cuadras para aprovechar una caminata matutina en remplazo del ejercicio que no alcancé a hacer en casa. Entonces mientras caminaba por una calle donde de cada lado de la acera hay árboles enormes que unen sus copas bien arriba en el medio, salio el sol tras la montaña (Santiago de Chile esta rodeado de montañas), y sus rayos se filtraron entre las ramas y hojas verdes tiñendolas de un dorado simplemente hermoso. Si hubiera hecho la rutina de cada día, me habría perdido ese momento mágico.

Retomar contacto: La agenda comienza a llenarse y ya se van agendando nuevos encuentros con amigos/as que hace tiempo no nos vemos: asi es como hoy me juntaré con A al atardecer en un café o bareto de Providencia (lindo lugar de la ciudad).

Dentro de mis reflexiones, más adelante abordaré algunas cosas en las que me he enfocado pues aún me falta madurarlas un poco más. Por otra parte, creo que hasta ahora estos primeros días han valido totalmente el haberme planteado este desafio, incrementando mis vivencias, conocimiento y experiencias.




martes, 6 de octubre de 2015

68. Reflexionar, dia 2

Es interesante como el universo a veces hace converger ciertas cosas. Desde hace mucho leo cada cierto tiempo algunos blogs y sigo algunos tambien por facebook (las pocas veces que entro a ver que pasa en ese mundillo azulado) y ayer vi que una chica llamada La Maga comenzaba un minidesafio de 21 días para enfrentar la ansiedad (en este caso sus ansiedades, puedes ver su blog haciendo click aquí). Alguna vez leí otros de sus desafios... creo que fue un desafío creativo para escribir cada dia por treinta dias seguidos. Interesantes lecturas surgieron de ello, asi que esta vez le puse un comentario en su facebook que me uniria, despues de todo yo estoy en algo similar. Claro que no escribiré dia a dia, sino que seguiré mi rutina de martes y viernes por todo octubre... pero sin duda estamos en algo similar, canalizando nuestras energías en pos de una mejora individual. Es bello ver que muchas cosas convergen en este mundo y uno a veces simplemente no lo sabe.

Bueno, respecto a mis dos dias de reflexión solo puedo decir que despertarme cuando todo esta en silencio solo para escuchar mi interior ha sido maravilloso. Hace mucho que no meditaba de esa manera... a decir verdad ahora me pregunto por qué dejé de hacerlo si es increible. Claro que al comienzo cuesta mucho aquietar la mente, pues tiende a querer ir a mil por hora pensando, planeando, etc... pero una vez que logras dejar que todo fluya, sin detenerte en un pensamiento en especial, comienza a aquietarse... y te escuchas, escuchas tu respiración, tu corazón latir, tu conexión con la paz y la quietud que realmente eres. Finalmente he descubierto algo en mi meditación exterior: hay muchas aves! Escucho tantos cantos distintos... en los próximos días intentaré descubrir cuantas especies son solo por su cantar.

La Bicicleta fue como si nunca la hubiera dejado durante el invierno (aca comienza la primavera ahora), excepto que mis pompas están algo adoloridas, pero eso se pasará pronto. Qué bien se siente el viento fresco de la mañana en el rostro, y la ciudad tiene tantas aves que puedes ver mientras pedaleas que la verdad todo se vuelve una experiencia nueva y facinante (eso me quedó desde la meditación de la mañana, intentar ver a las aves que escuchaba). Si hasta no me parece tener 39 sino menos de diez, y estar descubriendo cosas que me rodearon siempre y que las dejaba pasar sin considerarlas.

Retomar contacto: Ayer me junté con una gran amiga que no veia hace mucho!!! aproveché el cumple para llamarla y decir que nos juntaramos a celebrar y ponernos al día. Nos conocemos ya por más de 15 años y fue genial volver a reir con ella y hablar tantas cosas.

Estoy contento. Han sido dos dias maravillosos, me voy enfocando en los pilares de desarrollo y ya voy teniendo una idea de algunas cosas para este año: aprender sobre aves, por ejemplo.




domingo, 4 de octubre de 2015

67. Reflexionar dia cero.

Ayer fue mi cumpleaños número 39 y cada nuevo año comienzo algo nuevo, algo que me aporte en la vida e intento dejar de lado aquello que me aporta poco. Por ejemplo, el año que pasó, es decir durante mis 38, deje de perder el tiempo definitivamente viendo noticias, leyendo el diario, etc, porque las noticias cambian cada dia (en la forma) y a la vez son las mismas de siempre (en el fondo). En cambio me dediqué a ver todos los amaneceres y atardeceres que me fueran posible durante el año, y me re-acerqué al arte del cine y la historieta, viendo y leyendo (muchas veces por segunda vez) aquellos clásicos que habia dejado de lado y que estaban pendientes. Disfruté mucho con el cine francés y argentino en especial, y con historietas que son una obra de arte en el guión y el dibujo (como por ejemplo Vagabond de Takehiko Inoue que relata la historia del guerrero samurai más famoso del Japòn llamado Musahi Miyamoto). Aquello tambien me llevó a acercar un poco más mi estilo de vida a la filosofía oriental, hecho que comenzó en 2008 cuando comencé a hacer Tai-Chi y Yoga. Entonces comencé a complementar lo anterior con Qi Gong, siendo una experiencia totalmente enriquecedora.

Este año intentaré crecer un poco más y voy a comenzar un acto reflexivo durante los próximos días para poner a prueba un poco de qué se compone mi mundo y mis creencia, reevaluando aquello que creo saber y hacer, poniendo en práctica lo que he escrito en el post anterior.
Para ello, simplemente voy a replantear ciertos hábitos:

1 - Me despertaré antes del amanecer para meditar y viajar a mi interior por unos 20 minutos. Luego haré otros 20 minutos de Flujo dinámico (yoga, taichi, qi gong, o cualquier ejercicio que tenga deseo de hacer en ese momento, incluso bailar o salir a correr) y terminaré con 20 minutos de meditación exterior, para sentir los sonidos y como toda la vida en su plenitud está  comenzando su día. Finalmente saldré a ver el amanecer mientra desayuno.

2 - Si bien me gusta viajar en transporte público porque puedo leer algun libro en el camino, voy a retomar mi bicicleta para moverme por la ciudad, ir al trabajo, etc. Ya es tiempo de hacerlo.

3 - Voy a retomar contacto con viejos amigos que siempre he querido y que son un aporte a mi vida, y que por cosas de la vida nos hemos alejado (otra vez el sistema y el trabajo), primero por redes sociales, y luego viajando a verlos. Además buscaré y conoceré a algunas personas más que sean un nuevo aporte ... siempre hay mucho que aprender de otras personas

4 - Y al menos durante este mes me enfocaré en los siete pilares de desarrollo integral, ya que ha sido un gran aporte cada vez que lo hago (Si por casualidad estas leyendo esto, ver este post para más informacíón)

5 - Voy a registrar brevemente mis impresiones cada marte y viernes durante este mes de Octubre, en este blog.


sábado, 3 de octubre de 2015

66. Reflexionar

Cada cierto tiempo debieramos soltar nuestros saberes para volver a mirarlos un poco desconfiados de lo que creemos conocer/saber y cuestionarlos desde la razón y la emoción en un acto reflexivo y sentipensante. Lo que sucede es que damos por ciertos muchos saberes aprendidos sin permitirnos jamás ese momento maravilloso de desprendernos de ellos y entrar en el proceso de redescubrimiento de su veracidad o su refutación, de reafirmar o destruir paradigmas que se han ido construyendo a nuestro alrededor formando parte de nuestras creencias y constructo emocional social y personal. Solo entonces podemos avanzar en lo que creemos saber/conocer de aquello que llamamos nuestra realidad y nuestro entorno.


lunes, 21 de septiembre de 2015

65. Identidad

Si alguien te pregunta quién eres puedes responderle "yo soy música". Pero de seguro quedaría tan desconcertado como si le respondieras "soy poesía" o "soy primavera", aunque si fueras agregando un poco más de lo que eres tal vez ya todo se vaya aclarando: "soy cielo, soy silencio mientras pienso, a veces soy dificil de comprender, soy viento". Entonces tal vez recien comprendería que la respuesta de darle solo tu nombre no es nada, porque ser humano es ser identidad pura, palabras, ideas, miradas, sentimientos, vida, sueños y más vida.

A mi amada hija T en su cumpleaños.



miércoles, 26 de agosto de 2015

64. Los pequeños detalles

La vida esta llena de pequeños detalles que hacen la diferencia. Un poeta capta esos detalles y los hace suyos mediante las palabras. Un fotógrafo es capaz de encuadrarlo en una combinación de ángulos, luces, sombras y colores. Un artista siempre está buscando los detalles que hacen de la vida una experiencia única y sublime. Un ciudadano normal probablemente se lo perderá, porque sus pensamientos y su vida no aprecia los detalles: su mente está enfocada siempre en el futuro, perdiéndose el presente. Pero en cambio existen detalles sin importancia y que debiéramos dejar pasar, y sin embargo los tomamos y comenzamos a agrandar entorpeciendo nuestra visión y desviándola de las cosas importantes. Por eso es que hay que aprender a seleccionar los pequeños detalles que queremos captar, de aquellos que debemos dejar pasar. 




domingo, 21 de junio de 2015

63. Año Nuevo

Para los mapuches esta fecha es el comienzo del año (o año nuevo). Es el día más corto del año (el solsticio de invierno austral) y es conocido como We Tripantu: la renovación de los ciclos naturales. También este año coincide con el "día del padre" y para mí coincide con el comienzo de una nueva etapa, el comienzo de un nuevo año que trae reencuentros hermosos con aquellos que no nos hemos visto por años... cuatro años para ser exacto. Es el fin de un largo exilio y el retorno al hogar. Todas estas cosas un mismo día. Como si el tiempo convergiera en un punto donde muchas cosas se reinician, y ofrecen nuevas posibilidades. Y lo mejor es que al igual que cada comienzo de nuevo día, y cada comienzo de nuevo año, trae nuevas esperanzas.

Feliz nuevo año para aquellos que lo celebramos en un día como hoy...


miércoles, 13 de mayo de 2015

62. Optimismo y sonrisas

Ser una persona optimista es una desición. Reir como si no existieran imposibles es una elección de vida. El optimismo y las sonrisas son una forma de vivir y de ver la vida. Encontrar lo positivo y el sentido del humor aún en la dificultad es inteligencia pura. Nada puede detenernos de ver la vida en su esplendor. El presente y futuro nunca han sido mejor de lo que son ahora. Desde ahora y para siempre yo soy sonrisas, baile, luz, felicidad y vida.


martes, 5 de mayo de 2015

61. Ser uno mismo

Una de las lecciones importantes en la vida es aprender que uno no le agradará a todo el mundo. La aceptación social es uno de los motores más importantes para que la gente haga cosas, muchas veces estando en contra de lo que realmente se desea hacer. Por ello es que solo ser uno mismo pueda ser un desafío.

Pero hay que entender que no es algo personal. Tampoco aquello hace que uno sea menos simpático, talentoso, inteligente, bello o sociable. Simplemente es así. Como los distintos estilos de música no nos gustan a todos, o la misma película no nos causa lo mismo, así nosotros no podemos simplemente ser la excepción que le agrade a todos.


lunes, 6 de abril de 2015

60. Vivir con un propósito

La vida se trata más que solo respirar y "ser". La vida se trata sobre satisfacción, felicidad y logros. Se trata de entender qué nos mueve, qué nos motiva y nos empuja a continuar sin perder las ganas. Se trata de no caer en el nuevo mal moderno llamado depresión. Por eso el lograr tener un propósito en la vida puede llegar a ser un arte.

Preguntarse a uno mismo ¿qué es lo que yo quiero ser y hacer con mi vida? quizá resulte ser la pregunta más importante y trascendental para nuestro destino. Muchas veces vivimos a través de los demás, de lo que otros quieren, hacen, sueñan o desean... y nos vamos quedando en silencio y apartándonos de nosotros mismos. Poco a poco pareciera ser que nos vamos llenando de mentiras y falsas ideas hasta hacerlas nuestras sin realmente desearlo.

Existe una diferencia entre flotar por la vida y tomar tu propio camino. Entre simplemente existir y vivir de verdad.

Mientras antes tomemos conciencia de esta realidad, más pronto podremos comenzar a recorrer nuestro verdadero camino y a sentir la plenitud de la vida. Entonces nuestro propósito será aquel que nos haga sentir plenos, motivados. A veces esto puede llegar a ser la base de nuestro estilo de vida o simplemente ser parte de nuestros pasatiempos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

59. Un viaje por Viena

El paso del tiempo le ha dado nuevos matices al viento de la tarde, a los edificios pegados unos a otros con su arquitectura característicamente europea, los bares, cafés y museos siempre llenos de vida, las calles medianamente vacías, los tranvías pasando a tiempo por las paradas, la gente respetando cada norma de conducta cívica en las escaleras, en las calles, al subir o bajar del metro, a los parques y las plazas, el ring, el Prater, el Danubio...

Muchas tardes me encontraron a la orilla del Danubio o nadando en sus quietas aguas. Solía sentarme en la orilla y observar el reflejo del cielo en sus aguas. A veces, una pareja de cisnes blancos pasaban nadando río arriba hasta perderse de vista. Era común al atardecer ver un aumento de gente haciendo deporte en su orilla, o juntándose a beber algo. A veces también corría por la orilla con la mente en Chile y en un futuro incierto. Hubieron unos días de fiestas y recitales con muchos escenarios en el parque central (el río está dividido en dos brazos por un parque central en un sector) donde la noche se hacia día. Una de esas noches llovió torrencialmente y los relámpagos atravesaron el cielo como ramas de árboles por unos segundos. En ese mismo parque central jugábamos a la pelota con un grupo de latinos residentes en la ciudad de vez en vez, dónde el español y la alegría de chilenos, colombianos, peruanos, bolivianos y ecuatorianos llevaban un trocito de América a esa zona.

Los cuervos eran las aves de los parques y las plazas reemplazando a las clásicas palomas. Las enormes catedrales de estilo neogótico con estas negras aves en sus gárgolas parecían el escenario de una película de misterio o terror. Es común caminar un par de cuadras y encontrase con más de una iglesia cuya arquitectura se remonta a un par de siglos atrás. La belleza arquitectónica de la ciudad es un conjunto que no deja indiferente a nadie, en una ciudad que ha sobrevivido a varias invasiones y a dos guerras mundiales.

La Floridita era el lugar de encuentro para bailar salsa y juntarse con los amigos. El alemán y el español se oían por igual en su salón atestado de gente moviéndose al son de unos timbales y unas trompetas marcando un contagioso ritmo cubano. La cintura se meneaba de un lado a otro y las vueltas coreografiaban un ambiente de alegría y baile en una noche que la piel morena se mezclaba con la palidez y los ojos azules por todo el lugar.

El palacio de Schonbrunn es enorme, hermoso, y evidencia la majestuosidad de una época pasada de reyes. Sus enormes jardines y numerosas fuentes fueron el escenario de mi primer encuentro con una ardilla que bajó a recoger unas semillas por unos instantes para luego subir a un enorme árbol nuevamente. Un segundo encuentro lo tuve en el parque de los judíos cuando una tarde caminabamos con mi hermana. Más tarde ese mismo día nos recostamos bajo la sombra de un árbol en el pasto mientras veíamos a la gente pasear sus perros como cada tarde.  Poco después nos encontramos con amigos y disfrutamos una merienda típica del lugar. No puedo recordar nada de lo que hablamos, pero si las risas de esa tarde y la sensación de haber vivido un gran día.

Palacio de Schonbrunn y parte de sus jardines


Un grupo de exiliados compartieron historias y canciones en Septiembre durante las fiestas patrias. Los pañuelos al aire durante las cuecas, y las voces al unisono mientras las letras de Sol y Lluvia, Victor Jara y Violeta Parra (entre otros) eran coreadas con sentimiento y una fuerza que llenaba el ambiente. Muchos eran poetas, artistas y músicos en una tierra que ya no era extraña para ellos, pero que nunca llamarían patria u hogar. Para ellos seguía siendo aquel lejano país bañado por el mar y rodeado de montañas la tierra donde el corazón tenía una raíz profunda y sincera.

El amanecer me encontraba en una plaza donde acompañaba a un grupo de orientales en movimientos pausados y la mente en calma al ritmo del TaiChi. El aroma de las flores entraba de lleno a nuestros pulmones y el sonido del agua de una fuente cercana complementaba el momento de meditación en movimiento. El maestro de avanzada edad solía hablarme de lo rápido que pasaba la vida, y lo importante de mantener la armonía interior y exterior. Palabras que sembraron una semilla que con el tiempo creció.

Octubre llegó y desde el cielo unas tímidas gotas fueron testigos del cumplimiento de treinta y dos años dando vueltas alrededor del sol. La gente llegó con el atardecer y la guitarra acompañó gran parte de la velada. Pronto llegaría el día de regresar a casa, para más tarde volver a salir de ella para siempre.



 

miércoles, 25 de febrero de 2015

58. Revolución y Comodidad

Se dice que aquellos que no pierden de vista la costa nunca conocerán nuevos horizontes, o lo que es lo mismo, aquellos que no se alejan de casa nunca descubrirán cosas nuevas y condiciones distintas. Porque permanecer donde estamos puede ser muy reconfortante, cómodo, seguro, estable y fácil, mientras que intentar un cambio puede resultar difícil, agotador o inseguro. Tal vez precisamente por ello es que intentar una revolución respecto de la zona de comodidad donde nos encontramos puede resultar tan valioso como experiencia de crecimiento personal. Emprender cualquier actividad nueva, nos llevará por terrenos desconocidos que deberemos afrontar y superar: aprender un nuevo idioma, una forma de arte, un nuevo oficio, emprender un viaje, abandonar viejos hábitos infructuosos, comenzar a vivir de manera diferente.

Una de los mayores problemas de la sociedad moderna es la insatisfacción por la vida que se lleva, por ver que pasa el tiempo y nada cambia. Ya lo dice el poeta: si volviera a vivir nuevamente vería más atardeceres, viajaría más liviano, tendría más problemas reales y menos imaginarios... 

Nunca será tarde para comenzar algo nuevo, experimentar nuevos desafíos que nos permitan redefinir nuestros límites e intentar un cambio positivo. Pero comenzar cualquier nuevo camino no está excento de resguardos, pues nunca se sabe donde se puede acabar si se escoge mal. Lo que se debe buscar tras un cambio o una revolución a la vida cotidiana es ampliar la libertad, los conocimientos y los horizontes, y no lo contrario.

Entonces el tiempo se convertirá en nuestro aliado, pues con el paso de los años habremos ido ampliando nuestro conocimiento en múltiples áreas y nos sentiremos más satisfechos por una vida más plena y con numerosos momentos valiosos y gratos de recordar. Después de todo lo único que va quedando es lo vivido, y lo que falta por vivir.





miércoles, 28 de enero de 2015

57. Sabiduría

Para ser sabio se debe adquirir sabiduria. Y ¿qué es la sabiduría? es el arte de saber vivir, saber actuar, saber elegir. Y vivir es realizarnos, adquirir los conocimientos y habilidades para ser libres, autosuficientes, sentipensantes, y por sobre todo, ser lo que uno es, llevar la vida hasta lo mas alto, convertir la potencialidad de vida en actividad plena.

Al adquirir sabiduría nos desarrollamos, abarcamos nuestros pilares fundamentales de desarrollo humano y vamos alcanzando nuestra plenitud. En la actualidad vivimos en un sistema que no nos acerca a la sabiduría, sino a adquirir y producir, a explotar y sobreconsumir, a buscar incesantemente lo material aumentando nuestros deseos y creando siempre nuevas necesidades falsas, convirtiendo al hombre en un servidor del sistema y de las cosas.

El sabio desconoce (porque la ha conocido y superado) la impaciencia, la miseria, los excesos, y ahora sabe esperar, valorar, elegir, disponer, adquirir de una manera distinta. Conoce y puede gobernar sus emociones fundamentales negativas, y dar rienda suelta a aquellas que le son positivas. Y entonces se vuelve libre, sereno, completo. Ha logrado encontrarse a sí mismo, conocerse, y potenciarse para ser lo que es en toda su potencialidad viviendo plenamente.

Reconoce cual es el fín de la vida, hacia donde apunta toda la experiencia llamada vida y entonces simplemente es, viviendo.






domingo, 11 de enero de 2015

56. El juego como forma de aprendizaje

La primera relación que establecemos con nuestro medio (natural y humano) es a través del juego. Descubrimos, aprendemos, establecemos límites y relaciones a través del juego. Esta es sin duda la actividad más importante y que siembra las bases del desarrollo en la vida individual y social de una persona. Nuestras primeras experiencias de crear, de proyectar, de enfrentar el riesgo, el éxito, el fracaso, las frustraciones, o superaciones se encuentran en el juego con otros. Por eso es importante jugar con pocos juguetes y con otros amigos tanto conocidos como desconocidos (en un parque por ejemplo). Y tan importante como la experiencia de jugar, es la experiencia de la libertad, de ensuciarse, traspasar algunos límites y experimentar en su plenitud el juego para saber hasta donde soy capaz, del movimiento, de la velocidad, del caer y volver a levantarse. El riesgo es la gran experiencia del juego, es aprender a conocer los propios límites, ponerse a prueba con los compañeros y consigo mismo, para sentir la vivencia de ganar o perder ante ellos y ver si mañana puedo superarme y a ellos tambien.

El juego tambien es autonomía, es desarrollo de la personalidad y de comenzar a ser un individuo social e independiente de los padres y la familia. Salir a jugar, dejar la casa por un tiempo, ser responsable de uno mismo sin que se encuentre al lado el adulto vigilante y pronto a decir que no, es desarrollar responsabilidad y autonomía.

Jugar afuera, al aire libre, con amigos es gastar energía y desarrollar las aptitudes piscomotoras para la adolescencia y la adultez, y prepara mejor la mente para el conocimiento intelectual. Tal vez con el simple acto de jugar afuera y con compañeros se eliminaría o reduciría uno de los mayores problemas actuales: el déficit atencional.

Jugar es parte integral del ser humano, principalmente en la niñez, pero perdura por toda la vida a través del deporte, los hobbies y actividades varias que permiten sentir la vida en su plenitud en todo su desarrollo.