Días del padre (como hoy), cumpleaños, días del niño, navidades y otras fechas especiales hacen recordar que los años pasan, y que a veces se esta cerca o a veces lejos, que a veces se puede sentir un abrazo o a veces solo pensar en él como un bello recuerdo anhelado... Difícil no recordar y extrañar a aquel que se quiere y no se tiene en esos días.
La familia y los amigos pasan por nuestra vida con duraciones diferentes, con algunos alcanzamos a compartir tan poco que no hubo tiempo para extrañarlos demasiado, con otros pasamos una vida, y entonces cuando no están un dolor se instala en esos días especiales donde se les recuerda con más fuerza.
Entonces viene bien recordar que la vida se compone de momentos, de presencias y ausencias, de encuentros y desencuentros, de llegadas y despedidas, de días comunes y días especiales. A veces se tienen mas de los unos, a veces más de los otros (de esos que tal vez no nos gustan), y el crecimiento está en entender que aquello no solo me sucede a mí, que no es que la vida me desfavoresca de manera especial y exclusiva. Ya he escrito sobre la tristeza y sobre la alegria. La vida es cambio, es tener y no tener. Por eso es que hay que vivir plenamente cada momento, buscando lo bueno que se presenta, ya sean días de sol, de nubes, de abrazos, de ausencias. Porque de una u otra manera todos perdermos algo o a alguien en el camino, pero no todos ganaremos experiencia a través de entender y aceptar aquellas perdidas. Porque cuando una puerta se cierra, otra se abre...Y cuando queda un vacio, es una oportunidad para llenarlo con cosas nuevas.
Confesiones de vida
Y al final ¿Cuál fue la vida que yo viví?
Una vida llena de vida / y de muertes
Una vida que recoge todas las vidas
Las vidas que cuentan
Las que quedaron en registros
Las que yo de vez en cuando cuento
Las que yo frecuentemente olvido
Un desfile de fantasmas de mis miedos / de alegrías
de abrazos / de sonrisas /
de momentos infinitos
Resumiendo, un historia más
que irremediablemente
se habrá perdido en el tiempo.