lunes, 28 de enero de 2019

131. Ser, no parecer.

Hoy las apariencias se toman las redes sociales, pero aún peor, la vida misma y cotidiana. Dentro de nuestro mundo virtual nos vemos rodeados de gente que parece tener una vida maravillosa, maestros espirituales que nos venden una vida "consciente" y sana, y de toda clase de accesorios, comidas, objetos y manuales para transitar el camino de la espiritualidad y la bondad. Y sin embargo me duele y me causa incluso cierto asco saber que muchos de los que promueven lo bello, lo virtuoso, lo espiritual solo son actores que aparentan, mas no son.

Es cierto que hay un grupo importante que lo intenta, y equivoca el camino. A ellos no me refiero, porque de ellos soy parte muchas veces. Me refiero a aquellos que conscientemente se aprovechan, aparentan, degradan.

Seamos amables, seamos corteses, seamos felices, seamos espirituales. La salud de una persona y de una sociedad es un conjunto que incluye el bienestar físico, emocional y espiritual. Ya basta de parecer bondadosos, seamos bondadosos. Apariencia de gente siendo feliz y haciendo bien en el mundo hay bastante, pero gente siendo feliz y haciendo lo que predica es escasa.

Busquemos aquello que nos permita tener una vida plena, y que permita a los demás sentirse plenos también. Aprendamos a pensar y a considerar al otro, a nuestro próximo y sus necesidades así como las nuestras propias. Si hasta hoy hemos equivocado el camino, entonces comencemos a transitar uno nuevo, uno en el que seamos actores de nuestra felicidad y plenitud sin pasar por encima (y destruyendo) a nuestro próximo, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos, nuestro amor pasado o presente. Hagamos un esfuerzo por ser aquello que predicamos parecer. Y si no predicamos nada, mejor, solo seamos y unámonos a otros que tengan estos mismos sueños y deseos de mejorar nuestro entorno, nuestra vida y nuestra sociedad.

Asimismo, no seamos de aquellos que ven la vida pasar. Seamos participes de la vida, hay grandeza en las pequeñas cosas cotidianas. Hay belleza en todo lo que nos rodea. No la destruyamos, sino que seamos uno con ella, y ayudemos a otros a ser parte también. Alejemonos del egoísmo de la alabanza de otros. Busquemos y seamos en silencio un aporte en donde estemos. Que este 2019 sea un camino con obstáculos que nos permitan crecer, y con abundancia para agradecer y compartir.