Mis sentimientos se mezclan entre una pena profunda y un consuelo tranquilizador.
Y es que la tía Martita nos dejó el 30 de diciembre de 2022, luego de un mes estar en cama, producto de la etapa final de un Cancer de Pulmón que se la llevó muy rápido. Desde que se enteró hasta que murió ,solo pasó un mes exacto. Pero sus palabras y su accionar fueron muy claros: me voy tranquila, he hecho el bien, no he pasado hambre, ni frio, y he vivido una buena vida.
Es muy triste ver cómo las personas son consumidas en solo un mes por esta enfermedad. Siempre fue "la flaca", pero al final era solo piel y huesos, una imagen triste y desoladora. Sin embargo, su humor, su sonrisa, su ánimo fue hermoso hasta el final. Nunca he visto tanta dignidad en la muerte, en la despedida, en la partida. Una de las cosas que más lamentaba era no poder haber visto a mis hijos mayores, pues a las dos más pequeña las abrazó casi al final, cuando ya sus fuerzas eran escasas, las besó y bendijo para el futuro.
Se fue la mujer que he amado por más años en mi vida.
Dejó un vacío, y un legado igual de grande.
La vida siempre tiene esos imprevistos que nos desencaja todo.
Su muerte llegó de improviso y por ello quedaron muchas cosas pendientes. Entre ellas, estábamos en el proceso de construir y comprar una tumba en el cementerio general de Concepción, y por lo tanto, tuvimos que pedir una tumba prestada para su descanso, al igual que mi abuela Marta (su madre. De hecho la construcción de la tumba era para trasladarla a ella y en el futuro para todos nosotros). Y en estas circunstancias, el día de hoy es importante, porque la tumba se entregó, y se pudo realizar hoy el traslado de ambos cuerpos a lo que será nuestra última morada para todos, nuestro lugar de descanso cuando acabe esta vida breve.
Se puede leer en la tumba "Familia Palma Moreno".
Allí están ahora los cuerpos de ambas Martas, Madre e Hija, mi abuela y mi tía, mis madres, mis ejemplos ante una vida llena de bellos momentos (aunque por supuesto que también hay momentos no tan bellos, pero esos fueron menos sin duda).
Al final resulto cierto. Ella fumaba mucho. El pucho y el cafecito eran parte de ella. Yo le decía, tía, no fumes tanto, el cigarrillo da Cancer. Ella respondía que de algo hay que morir, que ese era su único vicio, y que si la mataba, moriría feliz y tranquila. Y así fue. Tal cual.
Aún así me dijo que ella quería vivir. Quería cumplir 80. Pero solo cumplió 69. Quería ver a mis hijas e hijos grandes. Pero qué le vamos a hacer, así es la vida, dijo resignada.
No sé qué más puedo decir. Quizá que ella siempre me cuidó. Desde que nací hasta ahora, que casi cumplo cincuenta. Que tengo pena porque nuestro tiempo juntos se acabó. Ya no habrán más conversaciones. Nunca más un abrazo, una sonrisa. No volveré a escuchar la calidez de su voz y su sonrisa. Todo eso es solo parte de mis recuerdos. Pero quiero contarlo aquí, dejar registro de lo maravillosa que fue en muchos aspectos, a pesar de ser obtinada, y ser tan humana como cualquiera de nosotros, con todos esos defectos que la hicieron única.
Eso no importa ahora, sus defectos y virtudes ya no están.
Solo esta el vacío, el recuerdo, las sonrisas de pensar en ella y lo que vivimos.
Así es la vida.
Todo empieza.
Todo pasa.
Todo queda.
Todo termina.
Adios.
(Para ver la entrada anterior de la tía donde se describe mejor aspectos de su vida click aquí ==> )