jueves, 19 de diciembre de 2013

36. Vientos de viaje

Si se va a algún lugar y se vuelve siendo el mismo, entonces, algo faltó en el camino. La esencia de recorrer, conocer, y descubrir nuevos lugares, nuevas personas y culturas no es solo ir y volver, o sacar fotografías para que otros vean donde se ha estado, sino que aquella experiencia se debiera convertir en parte integral de la vida y entregar nuevas miradas, dejar nuevos amigos, y lograr que un trozo de ese lugar se introduzca en el alma. Todo viaje comienza con un primer paso, pero muchos de ellos no terminan con el regreso a casa, sino que pueden continuar en un proceso interno durante mucho más que eso. A veces atravesar medio mundo puede ser tan enriquecedor o frustrante como recorrer unos pocos kilómetros, porque en realidad cada lugar es tan bueno como la gente que se conoce, y las experiencias que allí se registren. Tal vez la verdadera experiencia del viaje comienza cuando algunos planes se tuercen y hay que arreglárselas para seguir adelante (así, como en la vida), porque finalmente serán las anécdotas y las dificultades las que perdurarán en las historias y en los recuerdos.

viernes, 13 de diciembre de 2013

35. Sobre el leer y los libros

Leer para pensar, para dejarse llevar. Para sentir que las palabras no tienen prisa a pesar que se ubican una delante de la otra. Leer para soñar, para caminar por universos no explorados o por momentos perdidos en el tiempo. Leer para aprender, para descubrir y desarrollar ideas propias que dan sentido a la vida. Leer saboreando la historia que se cuenta, el relato que se desarrolla y te transporta. Leer porque las palabras pueden cambiar al mundo. Leer porque somos humanos y tenemos el privilegio de las palabras y la escritura.

No creo que el libro corra el mismo destino que el Vinilo en la música o el Videocassette en las películas. Hoy se puede leer en la tablet, en el computador, en el Kindle o incluso en el celular. Aún así los libros tienen una magía distinta, porque la lectura se complementa con el olor de sus paginas, la edición que se tiene en la mano, la textura misma del libro, el poder doblar la hoja en una esquina, el placer de cerrarlo y darle la última mirada cuando se termina. Un libro en la mesa de luz, en el estante o en el bolso mientras se cruza la ciudad es una compañía en si mismo, tiene cierto valor estético, y es una invitación a darle una mirada a cualquier hora.




viernes, 6 de diciembre de 2013

34. Cuando bailamos

Parece que todavía puedo escuchar tu risa flotando en el aire, mientras nuestras manos se toman y las mías guían las suyas hacia un lado, luego hacia el otro. El vestido se abre y se cierra, rosa mis piernas y nuestras miradas se cruzan mientras comenzamos otra vuelta y media. Nos equivocamos, volvemos a reir, nos soltamos y cada uno va por su lado. Bailamos. Nuestros cuerpos expresan lo que nuestos oidos oyen y nuestra alma siente. Coordinamos nuestros movimientos, a veces. Descordinamos y reimos, queremos que este momento dure para siempre. Nos abrazamos. Me prometo que tenemos que hacerlo más seguido.

Su pequeño cuerpo cabe en uno de mis brazos. Nos mecemos al ritmo de una música suave y siento su respiración en mi pecho. Un rayo de la luz del atardecer entra por la ventana y nos miro en la pared, así tan unidos, tan frágiles como ese momento. T no tarda en dormirse con su carita de ángel.

Pañuelos al aire. Tú hacia un lado y yo hacia el otro para luego encontrarnos en el centro, pausa, y nos alejamos. Es 18 de septiembre y la cueca se baila en las fondas por todo el país. Tu y yo las preferimos bravas, como nosotros.

El sonido nos sorprende en la calle, en un parque concurrido a esa hora de la tarde. Ni lo piensas cuando comienzas a dejarte llevar por el baile. Me tomas las manos y me involucras en tu locura. Yo tengo vergüenza, pero me dejo llevar. Algunos más se animan, y nos hacen competencia. Varios curiosos se acercan y hacen un círculo amplio observando el espectáculo. Yo me pregunto si ellos se preguntan de qué se tratará todo esto. Y entonces el tema se acaba y cada uno sigue su camino un poco más feliz por lo vivido.