Qué bello es saber que mi hijo T cumple 13 hoy. El inevitable paso del tiempo nos va trayendo años que nos van haciendo adolescentes y adultos. La vida se va manifestando de manera pausada, inevitable, con sus matices que hacen esa gran diferencia en cada época de la vida. Hoy él debe enfrentar esta etapa en medio de una pandemia que sin duda ha cambiado los ritmos y las rutinas de vida. Pero hoy también existe una tecnología que tiene un nivel de avance tan importante, que si no se inventara nada más de hoy en adelante, podríamos vivir de una manera realmente cómoda y avanzada. Pero de seguro aún seguirá avanzando la tecnología y con ello, vendrá una nueva forma de vivir.
Hace años, en un ayer lejano yo cumplía mis trece años. Fue una época de crecimiento importante, donde la tecnología aún era de teléfonos fijos en casa, y tener un computador era algo para gente con un poder de dinero importante (en efecto mi primer computador llegaría cuando estaba en la universidad). Cursaba primero medio, y era un muchacho de pocos amigos, más bien tímido, sociable como para no ser alguien solitario, pero mis amigos eran los libros, la música y dos compañeros. El resto eran solo conocidos con los cuales nos juntábamos para reír, conversar de futbol y de mujeres, este último era un tema que nadie dominaba pero en el cual todos creían ser expertos. Fue a los trece años que comencé a salir con una chica de mirada serena. Cuantas tardes bellas pasamos juntos. Otras cosas que nunca podré olvidar de esta época: los campamentos con los amigos, las tardes de fútbol y de conversaciones en la cuneta de la calle frente a nuestras casas. Las lecturas de Julio Verne, Dostoievski, Conan-Doyle, Homero, Cortázar, Borges. Los almuerzos en casa los domingos, los aromas de las comidas, las largas caminatas. Las noches en que me quedaba con una frazada en el patio mirando las estrellas junto a mi perro que me daba calor y hacía compañía a mi lado. La alegría de un nuevo comienzo en Chile en Democracia en 1990. La esperanza de un futuro mejor para todos.
Quizá solo esto último no ha cambiado. Quizá sea esto lo que nos motiva a seguir adelante. La esperanza de un futuro mejor para todos.