martes, 27 de mayo de 2014

50. Pasos hacia la madurez

Los pasos que llevan a la madurez están relacionados a dos conceptos: la capacidad y la preparación. De manera natural, poseemos instintos y emociones primitivas que luego son desarrolladas y guiadas (pudiendo potenciarse o inhibirse) mediante el desarrollo del razonamiento. De alguna manera, es entonces cuando se alcanza la madurez: cuando el instinto y la emoción primaria es guiado por el razonamiento. Por desgracia muchas veces el razonamiento se impone por sobre instintos y emociones primarias importantes, y eso tampoco parece ser el tipo de madurez que debamos adquirir en nuestras vidas. Por este motivo prefiero referirme a la madurez como la capacidad y la preparación para poseer y desarrollar habilidades que permitan llevar a cabo el accionar necesario para alcanzar la plenitud de la vida individual y colectiva.

Existen al menos tres tipos de madurez:

1. Madurez Sexual, que es una madurez corporal o física, pues llega a la edad o en el momento cuando se obtiene la capacidad para llevar a cabo la reproducción. Esto no significa se esté preparado para reproducirse, sino que se tiene la capacidad para ello. 
2. Madurez Psicológica, que físicamente se puede alcanzar aproximadamente a los 24 años de edad, cuando el cerebro alcanza su desarrollo, y se obtiene la capacidad de utilizar todas las facultades “superiores” del cerebro. Sin embargo la preparación para su uso ha venido desde antes mediante el aprendizaje, el razonamiento lógico-matemático y el desarrollo artístico-cultural, de manera que en este punto se puede aceptar la realidad de las personas y las cosas tal cual son. 
3. Madurez Emocional,  ligada a las dos anteriores, es la conjunción entre la capacidad de hacer algo y la preparación para llevarlo a cabo (y que se puede entender entonces como el paso de la adolescencia a la adultez).

Desde un punto de vista individual, una persona es madura emocionalmente cuando puede resolver y autorregular los conflictos de conductas o acciones y sentimientos mediante la experiencia y el conocimiento. Por ejemplo cuando una persona es un niño y se cae, es muy probable que se ponga a llorar o haga una rabieta (instintos y emociones primarias), mientras que una persona madura puede tener los mismos sentimientos pero es poco probable que se ponga a llorar o hacer la rabieta para resolver tal conflicto, pues se tiene la capacidad y la preparación de enfrentarlo de manera diferente, debido que puede inhibir tales instintos y emociones primarias para dar paso a acciones racionales.

Desde un punto de vista social, se puede entender como el nivel de participación activa del individuo en la sociedad en general. Por ejemplo el autosustento mediante independencia económica al tener y mantener un empleo, salir de la casa de los padres y tener un espacio propio, tener hijos y formar una familia propia, conocer las condiciones socio-culturales y políticas y tener una postura al respecto, etc.

En general la madurez es un camino que hay que recorrer e implica adquirir la capacidad y la preparación para poseer y desarrollar "autonomía", "conductas apropiadas a las circunstancias", "responsabilidad", "cercanía afectiva", "claridad en objetivos y propósitos", "dominio de sí mismo", "desarrollo individual y colectivo".  






martes, 13 de mayo de 2014

49. Paciencia


Estaba sentado en el penúltimo escalón mirando el horizonte mientras el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas lejanas. Habia estado allí sentado con un libro en la mano los últimos quince minutos esperando que este momento fugaz llegase de una vez. Los cambios de colores anaranjados, violetas y azules oscuros llegaron y se fueron con la misma rapidez luego que aquella bola amarilla terminó de ocultarse. Era hora de girarse y mirar hacia la otra montaña, la cordillera de los Andes en el este. Allí hacía su aparición una luna redonda, blanca, enorme, majestuosa. La espera había traido una doble recompensa.

Ante la espera y en el anteludio de la puesta de sol y de manera casi natural me puse a pensar en qué era en verdad la paciencia. ¿Era acaso la habilidad de esperar? ¿o tal vez la virtud que enseña a sufrir y sobrellevar los infortunios? Quizá un poco de ambos. En aquel momento de breve reflexión comprendí que es necesario que aparezca entonces un compenente escencial a ambos: una actitud positiva. Sucede que tambien es posible esperar y sobrellevar infortunios con una actitud negativa, y eso no es paciencia. De alguna manera esta palabra mezcla el esperar y mantener la calma, la tranquilidad y la buena actitud en el proceso. Por eso aquellos que desarrollan paciencia poseen mayor tolerancia a la frustración y a experimentan menos eventos de depresión, ansiedad y tristeza.


Tienes que ser paciente en la vida, solia decir mi familia cuando era niño y hasta entonces habia entendendido aquello como un acto de espera pasiva y no como un proceso activo de crecimiento personal. Entonces la paciencia más que la habilidad de esperar, es tener una buena actitud mientras se espera. Así mientras la luna subía y se posicionaba en el cielo nocturno una nueva mirada me brindaba una sensación mayor de estabilidad y equilibrio para las pequeñas esperas que vendrán y aquella gran espera que lleva ya algunos años, y que llegado el momento, acabará entregando un nuevo comienzo.
 

Luna llena en Santiago