Luego de haber escrito sobre algunas cosas negativas que pasan en la vida, hoy voy por lo positivo (o lo que viene después de lo negativo). Sobre todo pensando en que muchas veces nos hemos encontrado con alguna situación donde pensamos que "nunca más" volveremos a tener lo que tuvimos, a sentir como sentimos, a reír como reímos, a encontrarnos plenos como antes estuvimos.
Cuando alguien o algo que era valioso en nuestra vida deja de ser parte de ella, un vacío comienza a formarse en nuestro interior y nos parece que nada ni nadie jamás lo podrá volver a llenar. Afortunadamente y contrario a lo que nos parece en esos momentos, el vacío se puede llenar e incluso se puede volver a disfrutar más plenamente en la nueva etapa que empieza.
Yo he sentido algo así en al menos dos ocasiones: una vez que tuve que cambiar de ciudad, y otra donde tuve que cambiar de amor... y aunque son situaciones diferentes, tienen algo en común: yo tenía una sensación fuerte de vacío, de pérdida de gente que amaba y de que lo que tenía no lo volvería a encontrar. Pero, en ambas situaciones volví a encontrar lo perdido, e incluso con mayor plenitud que antes... y este aprendizaje resulta valioso como experiencia de vida y como parte del crecimiento como individuo. Si bien el amor es tal vez el tema más delicado y complicado, descubrí que se puede volver a querer y amar con igual o mayor intensidad que antes, y la vida puede alcanzar su plenitud nuevamente. Solo hay que confiar que se puede, que las cosas pueden y serán mejores. En nuestra cultura occidental, el fracaso no parece ser un componente de la vida, y por eso cuando nos vemos enfrentado a este hecho, el encuentro resulta traumatico y devastador muchas veces. Pero cuando descubrimos que las cosas buenas ocurren y seguirán ocurriendo a lo largo de la vida, es más fácil aceptar que un tropiezo es solo parte de un crecimiento mayor, donde personas buenas y maravillosas llenan tu vida, y están allí para compartir y recorrer contigo esta etapa del camino, siendo complice de tus sueños y tus anhelos.
martes, 25 de febrero de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
43. Estas cosas pasan
Tal vez tendría ocho años. Un desconocido se acercó y me preguntó a donde iba. Yo llevaba la bolsa del pan y el dinero en la mano. En el colegio y en casa muchas veces nos habían dicho que si un desconocido se acercaba tratando de hacerse tu amigo, es porque no lo era. Y así fue, me quitó el dinero para comprar pan y salió corriendo. Pero no se fue gratis: yo tenia una piedra en la mano y buena puntería, por lo que alcance a darle en la cabeza antes de correr a casa.
Con el paso del tiempo he oido a muchos conocidos que han sido robados o hurtados sin que se den cuenta. Lo más común es que les roben algún artículo de un bolsillo de afuera de algún bolso, o el bolso completo al dejarlo a un lado "solo por un segundo", o tenerlo mal agarrado y de un tirón y una carrera se ha ido para siempre. Sin duda existe una sensación de impotencia ante el hecho, pero tambien se podrían haber evitado si se hubiera estado más atento. Hasta hoy, es la única vez que me han robado algo en persona.
Existen otras veces donde se han llevado cosas en mi ausencia: Tres veces en mi vida han entrado a distintas casas donde he vivido llevando variadas cosas y una vez entre esas cosas se llevaron una bicicleta (y no alcanzamos a despedirnos de tantas cosas vividas, tantos kilometros recorridos en el tiempo juntos). La primera vez tendría trece años mas o menos y entre las cosas que se llevaron habia una radio y una colección de monedas y billetes antiguos y de otros paises que tenía. Uno le toma cariño a sus colecciones, así que sentí rabia e impotencia. Pero lo que realmente se llevaron ese día fue la calma y la paz de dormir tranquilo. Esa sensación fue peor que las anteriores. Al poco todo volvio a ser normal, y esa sensación de inseguridad se fue y no ha regresado nunca, a pesar de que han entrado otras veces a otras casas donde he vivido. Aquella vez aprendí una gran lección: no se puede vivir con miedo y no se pueden evitar ciertas cosas, o en otras palabras, no se puede perder la vida por miedo a perder cosas.
Con los años he tenido uno que otro conocido que se ha llevado algo de mi pertenencia y no lo ha devuelto, así como algunos mentirosos y oportunistas varios. Pero lo cierto es que hay mas gente buena en el mundo, y son pocos los que nos manchan con su forma de actuar o vivir. No vale la pena vivir una vida de inseguridad y dejar de hacer cosas maravillosas por eso: salir, viajar, confiar, compartir. De toda la vida experimentada, un pequeño porcentaje es lo que realmente te sucede, y todo lo demás es como lo enfrentas, como reaccionas, como dejas que aquello te afecte.
Sin duda he perdido más en otras situaciones de la vida, y que comparados con las cosas materiales que alguna vez se han llevado, me hacen pensar que estas cosas pasan en la vida, y que hay que tener una buena actitud ante lo adverso, relajarse, y continuar.
Con el paso del tiempo he oido a muchos conocidos que han sido robados o hurtados sin que se den cuenta. Lo más común es que les roben algún artículo de un bolsillo de afuera de algún bolso, o el bolso completo al dejarlo a un lado "solo por un segundo", o tenerlo mal agarrado y de un tirón y una carrera se ha ido para siempre. Sin duda existe una sensación de impotencia ante el hecho, pero tambien se podrían haber evitado si se hubiera estado más atento. Hasta hoy, es la única vez que me han robado algo en persona.
Existen otras veces donde se han llevado cosas en mi ausencia: Tres veces en mi vida han entrado a distintas casas donde he vivido llevando variadas cosas y una vez entre esas cosas se llevaron una bicicleta (y no alcanzamos a despedirnos de tantas cosas vividas, tantos kilometros recorridos en el tiempo juntos). La primera vez tendría trece años mas o menos y entre las cosas que se llevaron habia una radio y una colección de monedas y billetes antiguos y de otros paises que tenía. Uno le toma cariño a sus colecciones, así que sentí rabia e impotencia. Pero lo que realmente se llevaron ese día fue la calma y la paz de dormir tranquilo. Esa sensación fue peor que las anteriores. Al poco todo volvio a ser normal, y esa sensación de inseguridad se fue y no ha regresado nunca, a pesar de que han entrado otras veces a otras casas donde he vivido. Aquella vez aprendí una gran lección: no se puede vivir con miedo y no se pueden evitar ciertas cosas, o en otras palabras, no se puede perder la vida por miedo a perder cosas.
Con los años he tenido uno que otro conocido que se ha llevado algo de mi pertenencia y no lo ha devuelto, así como algunos mentirosos y oportunistas varios. Pero lo cierto es que hay mas gente buena en el mundo, y son pocos los que nos manchan con su forma de actuar o vivir. No vale la pena vivir una vida de inseguridad y dejar de hacer cosas maravillosas por eso: salir, viajar, confiar, compartir. De toda la vida experimentada, un pequeño porcentaje es lo que realmente te sucede, y todo lo demás es como lo enfrentas, como reaccionas, como dejas que aquello te afecte.
Sin duda he perdido más en otras situaciones de la vida, y que comparados con las cosas materiales que alguna vez se han llevado, me hacen pensar que estas cosas pasan en la vida, y que hay que tener una buena actitud ante lo adverso, relajarse, y continuar.
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| Hay que disfrutar de lo bueno de la vida |
martes, 11 de febrero de 2014
42. Be awesome
Sé una persona increible, impresionante ante una vida que es impresionante. La actitud para enfrentar los desafios hacen la diferencia y es necesario aprender a superar las frustraciones, que son el principal enemigo de ser impresionante. Hacer de la vida lo que uno espera, lo que uno quiere, lo que uno sueña, lo que uno espera es el gran desafio. No importan los huracanes que haya que atravesar, la confianza está en las propias alas y en la capacidad de maniobrar a través de lo que se nos ponga enfrente.
Carpe diem. Aprovechar el momento y sacarle el jugo a la vida. Somos humanos y estamos llenos de pasión... desbordamos ideas, somos creadores y hacedores de la belleza. Tenemos conciencia del tiempo y del espacio, del mundo y su amplitud... Y aunque no sepamos cuanto queda de camino por andar, al momento en que este viaje llegue al final podamos mirar hacia atrás y descubrir que hemos vivido una vida llena de vida.
Carpe diem. Aprovechar el momento y sacarle el jugo a la vida. Somos humanos y estamos llenos de pasión... desbordamos ideas, somos creadores y hacedores de la belleza. Tenemos conciencia del tiempo y del espacio, del mundo y su amplitud... Y aunque no sepamos cuanto queda de camino por andar, al momento en que este viaje llegue al final podamos mirar hacia atrás y descubrir que hemos vivido una vida llena de vida.
Este es el comienzo, de cualquier cosa que quieras ser.
domingo, 2 de febrero de 2014
41. Sonrisas
T estaba solo en pañales y se daba vueltas en la cama tomándose los pies. Miraba la cortina que se inflaba y desinflaba con el viento del verano y de vez en vez me tironeaba del pelo o afirmaba su mano diminuta en mi pecho. El sol y la luz daban una calidez a la habitación que se mezclaba con el color del cobertor de la cama. Y entonces, T comenzó a reír. Su risa lo llenaba todo, casi en una carcajada que terminaba en un suspiro para empezar otra vez. Reía y reía tanto que me hizo reír, y nuestras risas se mezclaban y fundían.
Yo recién abría y los ojos y me encontré con los tuyos que sonreían y me observaban fijamente. Tu mirada me recorría y tus labios se alargaban en tu rostro hasta que me dejabas ver tus dientes hermosos para luego ocultarlos y lanzarte en un beso hacia mi boca. A veces nuestros dientes chocaban y entonces ambos nos reíamos largo y tendido de esa torpeza frecuente en el amor.
Camina en ropa interior y despreocupada. Sabe que la observo cautivo de sus formas. Me da una mirada sobre el hombro y aunque quiere parecer seria sus ojos la delatan: se achinan en una sonrisa coqueta mientras menea los hombros y me lanza un beso que atraviesa el cuarto.
Los tres nos abrazamos con fuerza, bien apretados. Ellos aprietan con todas sus fuerzas y se ríen porque yo me hago el ahogado y pido que aflojen un poco... pero ellos no lo hacen, no ceden ni un poco. Sus risas están en mis mejillas, en mis ojos, en mis oídos, en mi corazón, en mi alma.
T tiene sus pies sobre los míos y yo camino hacia adelante. El movimiento se hace raro y comienza a reír a carcajadas. Giro y bailamos así mientras nos tomamos de las manos y la risa flota y nos hace perder el equilibrio para seguir riendo como si toda la vida fuera ahora.
Me miro en el espejo. Profundos surcos se extienden desde mis ojos hacia mis orejas. Marcas de una vida de sonrisas.
Sonríe con los ojos.
Sonríe con los labios.
Sonríe con la frente y los hombros.
Sonríe con el estómago y las rodillas.
Deja que todo tu cuerpo sonría.
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