lunes, 8 de diciembre de 2014

55. La relación Maestro-Aprendiz

Todos comenzamos siendo aprendices de nuestros padres, familiares y profesores. Un poco más adelante aparecen los amigos, y para algunos aparece alguna figura importante a imitar que vemos desde lejos (por ejemplo un cantante o un actor, etc.). Entonces es nuestro entorno socio-cultural nuestro primer y más grande maestro para nuestras creencias y concepciones más profundas. Con el tiempo podemos convertirnos en maestros de otros bajo esta misma estructura, pero nunca dejaremos de ser aprendices. Y tal vez lo más difícil sea comenzar a aprender de entornos que difieran mucho al cual hemos hecho nuestro, y bajo el cual hemos crecido.

De nuestros maestros dependerá toda nuestra estructura de pensamiento y acción: ser cristiano, budista, ateo, bondadoso, altanero, consciente, inconsciente, dependerá en gran parte de nuestro entorno socio-cultural y de nuestra capacidad de mantener una mente abierta y atenta.

En la sociedad moderna esta relación ha perdido la importancia y el peso que tiene en el desarrollo integral de una persona: por un lado existe carencia de tiempo y de dedicarse a esta práctica de socializar lo aprendido, por otra, se aprende poco y por lo tanto es poco lo que se puede transmitir. Paralelamente pareciera ser que existe una tendencia a preocuparse más del yo que del tú, o de transmitir solo cosas que sean de digestión rápida.

Transmitir una idea no es fácil. No caer en la repetición de una idea no es fácil. De alguna manera con este espacio yo busco transmitir un poco este aprendizaje que han sido mis años de vida, y llevo 55 post que intentan no repetirse e ir abordando temas distintos que puedan aportar una idea o un pensamiento a quien lo lea. Y cada vez se hace más patente esta necesidad de transmitir una experiencia. Transmitir una reflexión sobre aprendizajes varios, como el miedo, el perdón, el sobreponerse, el continuar, etc.

El proceso de aprender y de aceptar una enseñanza es complejo. Toda enseñanza pareciera estar sujeta a aspectos teológicos, filosóficos y culturales. Ante una pregunta como ¿que sucede después de la muerte?, las respuestas pueden variar de un extremo a otro (nada, la vida eterna).  Pero el proceso es fundamental, pues respuestas que pueden encontrarse en la experiencia de otros, a veces resultan en un viaje largo, extenuante y lleno de tropiezos para alguien que busca por sí mismo.

Una persona puede verse muy enriquecida con un buen maestro que le muestre la vida, el arte, la sociedad, la cultura, etc.y muy perjudicada ante la falta de buenos maestros. Si bien alguno de ellos no los podemos elegir (los padres y familia), otros pueden ser elegidos y es entonces cuando es importante rodearse de aquellos que nos aportarán enriqueciendo nuestros aspectos inidividual y social en la vida.



lunes, 24 de noviembre de 2014

54. Cuatro Estaciones en la amistad y la vida

El cambio es algo que a pesar de estar en todo lo que nos rodea (día/noche, sol/lluvia, etc.) es una perspectiva que nos cuesta aceptar en nuestra vida y nuestro desarrollo psico-emocional o senti-pensante. Cuando niño, los cambios a los que estamos sometidos son escasamente percibidos, pero al llegar a la adolescencia comenzamos a ser conscientes de las estaciones, los cambios, y de su antagonista la estabilidad. Y aquí esta lo interesante de como se desarrolla la vida: todo es un cambio estable, donde algo comienza, cambia, continua y vuelve al comienzo. Dicho en otras palabras, la vida se mueve en ciclos. Así tenemos el paso de los días con dos cambios (luz/oscuridad), y los años con cuatro cambios llamadas estaciones (Otoño, Invierno, Primavera, Verano).

El hombre (y con esto me refiero a la humanidad) se movía con estos ciclos, se cambiaba de "casa" para aprovechar cada estación moviéndose de un sector a otro. Hoy con el desarrollo de las ciudades y la vida moderna, una parte importante de los hombres permanecen en su misma casa a veces todo lo que dura su vida, y solo aquellos que tienen la capacidad económica o de aventurarse (aún sin mayores recursos económicos) mantienen esta movilidad ancestral.

Pero a pesar de no moverse físicamente y buscar la estabilidad, el hombre continúa un movimiento psico-emocional con el paso de las estaciones: durante los meses fríos y de lluvia tiende a ser más introspectivo, callado y restringido, mientras que en los meses de calor y sol tiende a salir y sociabilizar mucho más. Esto se ve reflejado aún con más fuerza en los países que pasan una mayor parte del año bajo una misma condición (mantienen una estabilidad ambiental) respecto de otros con una condición opuesta. Estos cambios estacionales a veces no son considerados cuando conocemos a alguien y con el paso del año nos parece que no es el mismo y que se va produciendo un gran cambio de introvertido a extrovertido, o de hogareño a aventurero. Diferenciar los cambios que son partes de un ciclo de vida respecto de aquellos que son parte de una forma de ser (la esencia o la personalidad) es lo que nos lleva a establecer relaciones duraderas con otras personas: los verdaderos amigos, parejas, etc., son aquellas que logramos conocer y aceptar luego de un año (o un ciclo) en nuestras vidas, y que se muestran honestas y con cierta afinidad ante nosotros.


 

viernes, 3 de octubre de 2014

53. Pilares fundamentales del desarrollo humano

Hace años aprendí de un gran pensador lo que él denominaba los cuatro ejes de desarrollo integral de una persona: Físico, Intelectual, Artístico y Espiritual. Él argumentaba que en general las personas tienden a desarrollar uno de ellos en gran medida, y los otros son prácticamente dejados de lado. Así, aquellos que desarrollaran el eje Físico son por lo general deportistas, en el eje Intelectual están los académicos y profesiones afines, en el Artístico los músicos, pintores, escritores y afines, y en el Espiritual los sacerdotes, pastores, guías espirituales y gente dedicada a la religiosidad y espiritualidad. Paralelamente existían dos ejes complementarios: en una punta estaba el aspecto individual (el yo) y en la otra el aspecto social (los otros). Así, se podía ser una persona con cualquiera de los cuatro aspectos anteriores muy individualista, o muy sociable.

Tiempo después conocí a un maestro oriental del Tai Chi que me enseñó la importancia de algunos aspectos que son la base de la filosofía de esta disciplina, el cuidado y desarrollo de los aspectos Físico, Mental, Espiritual, Personal y Colectivo del ser. Me impresioné mucho con esta visión de vida, sobre todo porque aquel maestro tenía más de 80 años y una apariencia, salud, lucidez y jovialidad de alguien al menos 30 años menor. Tal vez si él no hubiera cuidado de estos cinco aspectos durante su vida, no tendría esa apariencia y sabiduría a esa edad.

Hace solo dos años, (en 2012) en una película llamada Persiguiendo Mavericks (Chasing Mavericks) y que trata sobre una historia real del mundo del surf, el maestro (el legendario Frosty Hesson) le dice al alumno (que posteriormente sería una leyenda del surf, Jay Moriarity) que existen cuatro pilares fundamentales que sostienen al ser humano: Físico, Mental, Emocional y Espiritual, y que el desarrollo de estos eran imprescindibles para surfear la gran ola Maverick. Más adelante el alumno le enseñará al maestro el quinto pilar: el social (la amistad).

Entonces, para poder sacar lo mejor del desarrollo humano en una vida plena y a través del tiempo, existen al menos siete pilares fundamentales a considerar y potenciar:

- Físico: Mantener un cuerpo sano y activo es lo que nos permite desarrollar nuestras actividades cotidianas, además de entretenciones como deportes, viajes, etc. Mantener una musculatura fuerte y elástica, además de los niveles adecuados de sustancias como azúcares, sales, hormonas y otros son aspectos que hacen la diferencia entre lo saludable y lo no saludable, y entre la juventud y la vejez (o básicamente entre que una actividad sea posible o no).

- Mental: Una mente fuerte y abierta es requisito para potenciar: a) el interés por adquirir conocimiento de diversas áreas (intelecto), b) el interés de continuar adelante ante los desafíos y buscar soluciones adecuadas (voluntad) y c) la firmeza de detenerse cuando hay que hacerlo y dar un paso al costado cuando hay que darlo (madurez).

- Emocional: Encontrar el equilibrio emocional y saber reconocer las diferentes reacciones emocionales ante distintas situaciones hacen las diferencias en las decisiones que se van a tomar en la vida, siendo determinantes incluso en el actuar, en tomar riesgos o evitarlos, y en el encontrar paz y felicidad o no.

-  Espiritual: Desarrollar y sentir una conección y respeto con lo que nos rodea, que se es parte de un gran conjunto de otros seres que están vivos (naturaleza, universo), y/o con la creencia en un ser superior que potencie el crecimiento de atributos relacionado a lo divino, entregando además una visión de asuntos que tienen que ver con la eternidad de las cosas (de donde venimos, por qué estamos aquí, hacia adonde vamos) puede ayudar a encontrar una perspectiva beneficiosa.

- Artístico: Las artes son parte integral del desarrollo humano: la pintura, la música, las letras, etc. Es el acto creativo y la conexión que sentimos ante el mismo. Estar rodeado de ella, observarla, participar en su creación, tocarla, sentirla, jugarla, vivirla, ya sea como estilo de vida o como una actividad adicional necesaria.

- Personal: Aprender a apreciar y darse un espacio para los momentos individuales e intimos, aprendiendo a aceptar la soledad y la autosuficiencia en la mayor cantidad de aspectos posibles. Reconocer el desarrollo de atributos que permitan crecer en lo individual y personal.

- Social: La necesidad de compartir, de ser parte de algo, de relacionarse con otros y potenciar nuestras ideas, aptitudes, creencias, gustos, sueños, anhelos. El apoyar y sentir el apoyo cuando se necesita. El repartirse las actividades, las tareas cotidianas necesarias para la vida: ciencia, tecnología, agricultura, arte, etc.


En el diario vivir parecemos olvidarnos de lo importante que son cada uno de estos pilares, y tendemos a potenciar algunos y olvidar otros. En efecto, la cultura en la que crecemos nos obliga a potenciar una de ellas, la que se convertira en nuestra actividad de trabajo durante muchos años. Aún así es posible mantener estos pilares activos de manera constante: para ello se debe realizar actividad física por medio de juegos,  entrenamiento y/o estilo de vida, comer sano y variado, dormir lo necesario y bien, tomarse un tiempo para uno y lo que le gusta, no olvidarse de respirar y relajarse, compartir con amigos o la pareja, aprender de lo vivido y de los otros, reconocer las emociones negativas y aprender a controlarlas (por ejemplo, ante un evento de peligro, sentir miedo y reconocer el miedo es una reacción sana y necesaria para estar alerta y preparado, pero sentir pánico puede ser nocivo y desencadenar reacciones sin sentido y aún más peligrosas).


domingo, 21 de septiembre de 2014

52. Memorias de Primavera

La primavera regala vida: flores, aves e insectos aparecen por todas partes abarcándolo todo, llenando los sentidos de colores, formas, movimientos y sonidos. Mariposas, abejas y picaflores revolotean libres bajo un cielo tan celeste que contrasta con el cielo de octubre cuando se vuelve de un azul oscuro. El viento mueve los pastizales recién formados, llevándose las semillas flotando en espirales ascendentes. Por alguna extraña razón los atardeceres parecen prolongarse más que en ninguna otra época del año, y las escasas nubes que forman cúmulos homogéneos de pinceladas largas se tornan de un anaranjado intenso antes de volverse grises y ser consumidas por la oscuridad nocturna de lunas que asoman intermitentes entre su andar lento y uniforme por lo que parece ser una autopista a gran altura.

21 de Septiembre de 2001. Poco después del medio día su llanto resonaba por los pasillos y nuestras miradas se encontraban por primera vez. Aquella primavera entregaba un hermoso regalo a la vida de un ser humano. Su cuerpo tan pequeño cabía en el espacio que va desde la palma de mi mano hasta un tercio del antebrazo. Parece mentira que poco más de una década después ya casi tenga mi propia altura, aunque nuestros ojos no se encuentren desde hace tiempo.

Los vientos del noveno mes del año llenan de polvo y polen el aíre. Jazmines y Alelíes lo invaden todo con sus aromas intensos. Allá arriba los volantines vuelan atados a la tierra por un hilo que hace una panza hasta las manos de su dueño. Quietos en el firmamento celeste, parecen haberse quedado dormidos, detenido en el tiempo hasta que zigzaguean haciendo piruetas que dibujan líneas imaginarias en el cielo. De pronto el hilo se corta y el cuadrado de papel y varillas finas comienza una danza de libertad que numerosos niños siguen por varias cuadras, con la esperanza de ser el nuevo dueño de aquel surcador del cielo. Abajo los trompos danzan trazando en la arena su paso tembloroso sin detenerse. Sus movimientos continúan y siguen en espirales impredecibles hasta que ya no pueden volver a quedarse quietos y sus giros se tornan eternos.

Palmas de las manos, rodillas y zapatillas grises e incrustadas en la arena y el polvo. Todos agachados esperando que el próximo tiro del pulgar no falle en dar con la canica en el agujero. El camino es difícil, lleno de piedrecillas que se convierten en obstáculos potenciales que podrían desviar el recorrido correcto. F se concentra al máximo, achina los ojos, asoma la lengua por un costado de la boca y arruga la nariz mientras todos contenemos la respiración. El pulgar se estira como un resorte, la canica acelera a saltitos por la arena y piedras minúsculas que para el caso parecen rocas inmensas. La expectación alcanza el máximo cuando la canica bordea el agujero en la tierra y se detiene a solo medio centímetro de él. El clamor es generalizado, F se toma la cabeza con las manos, P mueve la mano en abanico haciendo sonar los dedos en un clap que viene siendo el cierre de ese momento de frustración ante la derrota de medio centímetro, mientras todas las canicas multicolores son recogidas con una mano de uñas negras que sonrisa al viento pregunta a F si quiere la revancha.


viernes, 25 de julio de 2014

51. Fortaleza

Por alguna extraña razón la comunicación se divide en lo dicho y en lo no dicho, y la mente se divide en el consciente y en el inconsciente.

Se requiere fortaleza tanto para decir ciertas cosas, como para callar otras. Se requiere fortaleza tanto para vivir y seguir adelante con aquello de lo que somos conscientes así como con aquello de lo que no lo somos. La fortaleza en la vida va a determinar quiénes somos, como nos definimos y hasta donde somos capaces de llegar.

Los antiguos hablaban de fortaleza en los huesos, en los nervios, en los músculos, en el espíritu y en la mente. Distintas áreas de un mismo ser que interactúa con el medio como un todo, como una persona individual que se desarrollará y luchará por sus sueños o se rendirá y aceptará quedarse estancado.

La vida es cambio, es dolor, es alegría, es victorias y derrotas. La vida es un día 25 de Julio cerca de quienes amas o lejos de ellos. Es abrazo. Es sonrisas. Es llanto. Es una canción que suena en el aire. Es la familia, los amigos, los desconocidos que nos rodean.

Y en todo este camino, a veces creemos que somos más fuertes de lo que realmente somos, y deseamos pasar por alguna situación por nosotros solos. Pero entonces la verdadera fortaleza esta en reconocer que tal vez a veces es necesario pedir ayuda, y no pasar por esa situación solo.

Fortaleza para saber cuándo es bueno pasar por algo por nosotros mismos, y cuando es bueno aceptar una mano que te acompañe y te lleve hacia adelante.





martes, 27 de mayo de 2014

50. Pasos hacia la madurez

Los pasos que llevan a la madurez están relacionados a dos conceptos: la capacidad y la preparación. De manera natural, poseemos instintos y emociones primitivas que luego son desarrolladas y guiadas (pudiendo potenciarse o inhibirse) mediante el desarrollo del razonamiento. De alguna manera, es entonces cuando se alcanza la madurez: cuando el instinto y la emoción primaria es guiado por el razonamiento. Por desgracia muchas veces el razonamiento se impone por sobre instintos y emociones primarias importantes, y eso tampoco parece ser el tipo de madurez que debamos adquirir en nuestras vidas. Por este motivo prefiero referirme a la madurez como la capacidad y la preparación para poseer y desarrollar habilidades que permitan llevar a cabo el accionar necesario para alcanzar la plenitud de la vida individual y colectiva.

Existen al menos tres tipos de madurez:

1. Madurez Sexual, que es una madurez corporal o física, pues llega a la edad o en el momento cuando se obtiene la capacidad para llevar a cabo la reproducción. Esto no significa se esté preparado para reproducirse, sino que se tiene la capacidad para ello. 
2. Madurez Psicológica, que físicamente se puede alcanzar aproximadamente a los 24 años de edad, cuando el cerebro alcanza su desarrollo, y se obtiene la capacidad de utilizar todas las facultades “superiores” del cerebro. Sin embargo la preparación para su uso ha venido desde antes mediante el aprendizaje, el razonamiento lógico-matemático y el desarrollo artístico-cultural, de manera que en este punto se puede aceptar la realidad de las personas y las cosas tal cual son. 
3. Madurez Emocional,  ligada a las dos anteriores, es la conjunción entre la capacidad de hacer algo y la preparación para llevarlo a cabo (y que se puede entender entonces como el paso de la adolescencia a la adultez).

Desde un punto de vista individual, una persona es madura emocionalmente cuando puede resolver y autorregular los conflictos de conductas o acciones y sentimientos mediante la experiencia y el conocimiento. Por ejemplo cuando una persona es un niño y se cae, es muy probable que se ponga a llorar o haga una rabieta (instintos y emociones primarias), mientras que una persona madura puede tener los mismos sentimientos pero es poco probable que se ponga a llorar o hacer la rabieta para resolver tal conflicto, pues se tiene la capacidad y la preparación de enfrentarlo de manera diferente, debido que puede inhibir tales instintos y emociones primarias para dar paso a acciones racionales.

Desde un punto de vista social, se puede entender como el nivel de participación activa del individuo en la sociedad en general. Por ejemplo el autosustento mediante independencia económica al tener y mantener un empleo, salir de la casa de los padres y tener un espacio propio, tener hijos y formar una familia propia, conocer las condiciones socio-culturales y políticas y tener una postura al respecto, etc.

En general la madurez es un camino que hay que recorrer e implica adquirir la capacidad y la preparación para poseer y desarrollar "autonomía", "conductas apropiadas a las circunstancias", "responsabilidad", "cercanía afectiva", "claridad en objetivos y propósitos", "dominio de sí mismo", "desarrollo individual y colectivo".  






martes, 13 de mayo de 2014

49. Paciencia


Estaba sentado en el penúltimo escalón mirando el horizonte mientras el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas lejanas. Habia estado allí sentado con un libro en la mano los últimos quince minutos esperando que este momento fugaz llegase de una vez. Los cambios de colores anaranjados, violetas y azules oscuros llegaron y se fueron con la misma rapidez luego que aquella bola amarilla terminó de ocultarse. Era hora de girarse y mirar hacia la otra montaña, la cordillera de los Andes en el este. Allí hacía su aparición una luna redonda, blanca, enorme, majestuosa. La espera había traido una doble recompensa.

Ante la espera y en el anteludio de la puesta de sol y de manera casi natural me puse a pensar en qué era en verdad la paciencia. ¿Era acaso la habilidad de esperar? ¿o tal vez la virtud que enseña a sufrir y sobrellevar los infortunios? Quizá un poco de ambos. En aquel momento de breve reflexión comprendí que es necesario que aparezca entonces un compenente escencial a ambos: una actitud positiva. Sucede que tambien es posible esperar y sobrellevar infortunios con una actitud negativa, y eso no es paciencia. De alguna manera esta palabra mezcla el esperar y mantener la calma, la tranquilidad y la buena actitud en el proceso. Por eso aquellos que desarrollan paciencia poseen mayor tolerancia a la frustración y a experimentan menos eventos de depresión, ansiedad y tristeza.


Tienes que ser paciente en la vida, solia decir mi familia cuando era niño y hasta entonces habia entendendido aquello como un acto de espera pasiva y no como un proceso activo de crecimiento personal. Entonces la paciencia más que la habilidad de esperar, es tener una buena actitud mientras se espera. Así mientras la luna subía y se posicionaba en el cielo nocturno una nueva mirada me brindaba una sensación mayor de estabilidad y equilibrio para las pequeñas esperas que vendrán y aquella gran espera que lleva ya algunos años, y que llegado el momento, acabará entregando un nuevo comienzo.
 

Luna llena en Santiago




miércoles, 30 de abril de 2014

48. Tardes de café.



“¿Te acuerdas cuando corríamos a pata pela’ por las calles polvorientas del barrio?”. La Pregunta caía una tarde de lluvia mientras bebían un café en la diagonal que unía el centro con la universidad. No contestó pero recordó la época como si fuera ayer. Tardes lluviosas de sopaipillas y braceros encendidos con olor a naranja quemada en el aire. Tardes secas con el viento levantando el polvo que se te metía en los ojos y te dejaban el pelo tieso. Tardes de hambre y escasez. Tardes de futbol y política. Tardes hablando del Ché y de la revolución, de igualdad, de clandestinidad. Tardes en la universidad bajo el campanil con los compañeros del MIR, en fiestas y malones donde más de alguna vez terminó con el labio roto. Tardes recostado en la arena blanca de Lota con el mar susurrando eternidad y retornos apretados en una micro multicolor. Tardes besando labios conocidos y escuchando a Los Prisioneros. Tardes corriendo por el parque Ecuador con nada más que el viento en la cara. Tardes corriendo por esa misma diagonal mientras chupaba limón y huía de las lacrimógenas. Tardes leyendo a Nicomedes Guzmán y a Oscar Castro. Tardes caminando por la línea del tren, haciendo equilibrio en los rieles o saltando de durmiente en durmientes; o mejor aun corriendo tras del tren para colgarse y dejarse llevar sin miedo a las historias de niños que habían perdido las piernas en esos juegos irresponsables. Tardes donde no había plata ni para tomarse un café. El viento le movió los cabellos y sonrió ante una vida de tardes interminables.




miércoles, 9 de abril de 2014

47. Abrileando


Ya es abril y Santiago se viste de otoño, con cielos rojizos, días más cortos, hojas y vientos en las calles, bufandas y gorros. Andar en bicicleta te hace sentir el gélido viento en los ojos y las mejillas. Ya no nos quedamos sentados bajo la parra mirando las estrellas hasta altas horas de la noche. Ahora nos quedamos bajo las frazadas tomando mate y viendo alguna película o leyendo algún libro.

Es más fácil ver amanecer y atardecer pues a esas horas ya estamos de camino a alguna parte. Las primeras lluvias llegan junto al viento del sur, y en las esquinas los carritos aparecen con café y sopaipillas para calentar el cuerpo. El olor a tierra mojada y las hojas regadas en el camino se mezclan en un mar de sensaciones que recuerdan que el verano acabó definitivamente este año.

Las clases han comenzado y los estudiantes inundan las calles con sus uniformes azules. Me es inevitable rememorar aquellas veces que iba a dejar a T de la mano al colegio, mientras ella saltaba y las trenzas le rebotan en los hombros. Lleva una sonrisa nerviosa que me recuerda lo que yo sentía en aquella misma época cuando comenzaba un nuevo año escolar: la sala, los compañeros, las nuevas materias.

Nos encontramos por esas cosas del destino en una ciudad portuaria. Las calles, las caminata, el mar, la luna llena, la noche fría, las risas, las canciones... supongo que todo se fue dando. Los fines de semana son los mejores momentos. Nos quedamos acostados hasta tarde, a veces escuchando la lluvia en los cristales de la ventana.