Sucede que hoy Silvina cumple hermosos 30 años, seis de los cuales me ha acompañado en este viaje llamado vida. Como pareja hemos compartido muchos momentos especiales viajando, leyendo, viendo series o películas abrazados, conversando hasta tarde, tomando unos mates, pasando tardes cotidianas en casa donde siempre hay algo por hacer, etc. Es hermoso cuando conoces a alguien con quien pasas seis años de tu vida sin sentir su peso sobre ti, simplemente amándose en calma y permitiendo vivir una vida sencilla y especial. En efecto yo quería hacerle un gran cumpleaños pero ella solo quería pasar un día en calma, especial, viviendo la cotidianidad de los dos como pareja. Bueno, entonces fuimos a la costa a pasar al menos un día llenos de naturaleza, de aire marino y sonido de olas rompiendo contra las rocas y la arena, ademas de familia (unos tíos con los que nos llevamos muy bien y son un agrado total). Aprovechó su regalo que hicimos entre varios: una cámara fotográfica con la que retrató aquel día en variados momentos. Yo me sentí feliz que ella fuera feliz con tanta sencillez. Eso me hace amarla aun más. Mis treinta también fueron tranquilos, en casa, con la familia de aquel entonces: Esposa e hija, ademas de tres amigos que estuvieron en casa. Vivía en Renca en ese tiempo, en una casa estilo Chilena pequeña con vista a un cerro y una explanada. Tuve días felices sin duda. Y hoy, también los tengo en muchas maneras igual que antes y distinto a antes. Porque la vida es ciclo, y es tan similar y tan distinta, como una luna llena o un atardecer.
Yo entiendo que ella me dijera que está feliz pero también desilusionada: esperaba tener mas logros a los treinta: una familia, hijos, un trabajo mejor y más estable, haber terminado su carrera. Claro, esas son cosas que la vida te impone un poco con fuerza. Pero también es cierto que es feliz porque nos amamos y somos una familia, tenemos una hermosa casa que es un refugio para el alma y el cuerpo por su belleza y amplitud para nosotros dos, está acabando sus estudios y a punto de recibirse, y sobre todo tiene salud física, mental y espiritual. Si, como no sentirse afortunados de cumplir treinta rodeados de paz y un futuro que parece llevar a buenos caminos.
domingo, 25 de febrero de 2018
viernes, 2 de febrero de 2018
117. Cumpliendo una década
Una tarde me encontraba recostado sobre la cama tocando guitarra en el departamento de mi madre en San Pedro de la Paz, Concepción. Entonces entraron corriendo, riendo, tambaleándose en una carrera precipitada que los llevó a intentar encaramarse de un salto en la misma cama en que yo estaba, mientras se abalanzaron sobre la guitarra para tocarla. Pero una vez al lado de la guitarra, la miraron con respeto, con sus ojos anhelantes y entusiasmados pidiendo permiso para tocarla. Nos sonreímos y los tomé en brazos, intentando acomodarlos uno en cada pierna, y dejando que sus manitas recorrieran las cuerdas, mientras sus sonrisas eran todo en aquella habitación. De ese momento hasta hoy han pasado ocho años.
Hemos tenido otros momentos entre ese día y hoy, pero la lejanía ha sido nuestro destino mayoritariamente, al menos hasta hoy. Pero hoy cumples 10 años y a la distancia quiero desearte lo mejor para este día, pero sobre todo, para el comienzo de lo que es una etapa maravillosa en la vida de todos nosotros: la transición entre la infancia y la adolescencia. Tal vez si las cosas salen bien, podamos vivir esta etapa juntos... al menos esa es mi esperanza. Quizá en esta importante etapa de nuestra vida el desarrollar bondad y perseverancia sea crucial para cultivar una vida que nos permita ser felices. Yo recuerdo mis diez años como una etapa en que mi padre siempre me decía que aprovechara de jugar, de soñar e inventar cosas con mis amigos, porque pronto se iría la niñez y la vida nunca sería tan sencilla otra vez, porque se es niño solo una vez y adulto toda la vida. En cierto modo tenía razón, aunque reconozco que me he rebelado y negado a dejar que el niño que hay en mi me abandone. Él me motiva a vivir una vida sencilla, a mantener la ilusión y la simpleza para ver las cosas con otra mirada. A creer que otro mundo es posible si lo soñamos y lo vivimos. Y si yo pudiera decirte algo, sería precisamente eso: ama y cuida al niño que eres, para que siempre permanezca contigo, y disfrutes la vida en su plenitud asombrándote de las cosas sencillas y bellas como el nacimiento de una flor, la lluvia al caer, los atardeceres, los insectos haciendo su vida por doquier, la sonrisa de un amigo y de un desconocido, la capacidad de reinventar todo para mejorarlo y compartirlo. Quien sabe? tal vez tu niño y mi niño puedan jugar pronto nuevamente, y como hace ocho años tocar guitarra y muchas otras cosas... y como le escribí una vez a tu hermana: Siempre sigue adelante. Nunca olvides que somos luchadores, amantes de la vida, cultivadores del amor, respetuosos de la naturaleza, creadores de belleza. Porque la vida es bella y nosotros podemos hacerla aún mas hermosa, aunque no se pueda volver atrás a arreglar ciertas cosas, porque la vida empuja y empuja, y hay que seguir hasta volvernos alegría, paz, amor, felicidad, esperanza.
Te amo.
tu padre,
A.P.
Hemos tenido otros momentos entre ese día y hoy, pero la lejanía ha sido nuestro destino mayoritariamente, al menos hasta hoy. Pero hoy cumples 10 años y a la distancia quiero desearte lo mejor para este día, pero sobre todo, para el comienzo de lo que es una etapa maravillosa en la vida de todos nosotros: la transición entre la infancia y la adolescencia. Tal vez si las cosas salen bien, podamos vivir esta etapa juntos... al menos esa es mi esperanza. Quizá en esta importante etapa de nuestra vida el desarrollar bondad y perseverancia sea crucial para cultivar una vida que nos permita ser felices. Yo recuerdo mis diez años como una etapa en que mi padre siempre me decía que aprovechara de jugar, de soñar e inventar cosas con mis amigos, porque pronto se iría la niñez y la vida nunca sería tan sencilla otra vez, porque se es niño solo una vez y adulto toda la vida. En cierto modo tenía razón, aunque reconozco que me he rebelado y negado a dejar que el niño que hay en mi me abandone. Él me motiva a vivir una vida sencilla, a mantener la ilusión y la simpleza para ver las cosas con otra mirada. A creer que otro mundo es posible si lo soñamos y lo vivimos. Y si yo pudiera decirte algo, sería precisamente eso: ama y cuida al niño que eres, para que siempre permanezca contigo, y disfrutes la vida en su plenitud asombrándote de las cosas sencillas y bellas como el nacimiento de una flor, la lluvia al caer, los atardeceres, los insectos haciendo su vida por doquier, la sonrisa de un amigo y de un desconocido, la capacidad de reinventar todo para mejorarlo y compartirlo. Quien sabe? tal vez tu niño y mi niño puedan jugar pronto nuevamente, y como hace ocho años tocar guitarra y muchas otras cosas... y como le escribí una vez a tu hermana: Siempre sigue adelante. Nunca olvides que somos luchadores, amantes de la vida, cultivadores del amor, respetuosos de la naturaleza, creadores de belleza. Porque la vida es bella y nosotros podemos hacerla aún mas hermosa, aunque no se pueda volver atrás a arreglar ciertas cosas, porque la vida empuja y empuja, y hay que seguir hasta volvernos alegría, paz, amor, felicidad, esperanza.
Te amo.
tu padre,
A.P.
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