Yo no le tengo aprecio a las cosas materiales. Pero aún así no soy inmune a encariñarme con ciertas cosas, con mi guitarra por ejemplo, con algunos libros, y así con algunos objetos que son útiles, que nos entregan buenos momentos y sobre todo nos han costado tiempo y esfuerzo adquirirlos.
Por eso hoy es un día triste, porque nos robaron la tocomocha, y con las dos sillas de seguridad de las nenas. Un golpe que no deja de doler, pero que es algo de lo cual no tengo ningún control. Ya está. Se dio así. Por eso me siento tranquilo también. Preferiría no beber de esta nueva amarga copa, pero hay que beber nomás.
Otras cosas se han dado así. Por ejemplo extraño mucho a mi tía Marta. De manera natural, aún deberíamos haber tenido unos 10 años más para compartir. Pero la muerte la reclamó antes y ahora solo tengo su recuerdo.
Con su muerte, además se terminaron mis noticias sobre mis hijos. Ahora solo hay un doble silencio y un gran gran gran vacío.
Este año a mi hermana le detectaron y operaron de un Cancer mamario. Fue doloroso enterarnos, es alegre saber que la operación salió bien, es incierto el futuro que la espera con el fantasma de que regrese más agresivo, más mortal.
En fin, yo quisiera que el mundo fuera un poco diferente. Seguramente hay otros que también quieren lo mismo.
Vendrán días mejores. Porque así como muchas otras cosas, esto también pasará.