Hace 20 años atrás T entraba a un Jardín infantil JUNJI, que es del Estado y donde no se paga nada. Allí los padres éramos pobres o de clase media baja, pero con un espíritu solidario y con ganas de mejorar el espacio físico de aulas, patios, etc. El poco dinero se juntaba, se hacían rifas, completadas, actividades varias para juntar dinero y comprar artículos escolares y algo de infraestructura para las actividades cotidianas de los niños y niñas del Jardín.
Este año, 20 años después, A entró a un Jardín infantil JUNJI también. Aún es del estado y no se paga nada. Los padres somos de clase media baja o alta. Pero de espíritu solidario nada. La mayoría es profesional o estudiante asociado a la Universidad de Chile, con un acceso económico mucho mayor a 20 años atrás, con cultura y educación claramente mejor. Pero el ego y el individualismo se siente. No hay espíritu de cooperación ni de aportar económicamente para infraestructura y desarrollo de actividades de los niños y niñas. Soltar mil pesos es una lucha (aproximadamente 1 USD actual). Darse el tiempo de hacer algo para juntar dinero es otro imposible. No hay tiempo. No hay ganas. No ven el beneficio a corto y largo plazo para el Jardín y los niños y niñas que vendrán ¿Qué ha pasado en estos 20 años? Se ha afianzado el capitalismo en nuestras vidas.
El capitalismo produce individuos capitalistas, lo que significa que las personas ponen el capital por sobre lo social y humano, sus intereses e interacciones. En otras palabras, se pone el foco en el Tener y no en el Ser. Se ha estudiado bastante los efectos de la acumulación del capital y la alienación que eso produce: conlleva a que se privilegie una predisposición a avalar y producir desigualdad. A competir y no a cooperar. Eso lleva a un vacío y a una individualidad que se intenta llenar con más cosas materiales o sus derivados. Pero el Tener nunca podrá llenar al Ser, y por tanto el vacío parece que solo se intensifica.