lunes, 26 de octubre de 2015

73. Reflexionar, día 22

Esta es una época donde la vida rápida, el "estrés", los problemas y la falta de vida apacible nos pasa la cuenta, es decir, nos termina por afectar. Debido a  esto es que las enfermedades mentales están en avance y luego de muchos años no me he librado de ellas. Siempre había pensado que uno puede superar cualquier cosa con disciplina y voluntad, pero ¿qué hacer cuando el inconsciente es el que está detrás de algo que te afecta?. La primera vez que mi cuerpo colapsó y simplemente sentí que me caía muerto allí sin más fue una experiencia abrumadora. Luego esto se repitió y tras muchos exámenes, resulta que no tenía nada físico: el diagnostico era sufrir de ataques de pánico. Corroborado con el experto en la materia (el psiquiatra), me dí cuenta cómo es que muchas veces nos alejamos tanto de escuchar nuestro cuerpo, nuestro interior, que este simplemente te lo tiene que gritar de alguna manera: detente, haz una pausa, preocupate de ti un poco. De alguna manera aquello me tranquilizó bastante: no me estaba muriendo, solo estaba sintiendo que me estaba muriendo varias veces a la semana. Con medicación, meditación y terapia esto disminuyó bastante, pero no se ha ido. Es curioso que después de un tiempo te acostumbras. Ya sabes como comienza, sabes cuanto te dura, sabes que esto pasará y volverá otro día, y se vuelve parte de ti.

Hay una cantidad no menor de enfermedades mentales: pánico, angustia, agorafobia, claustrofobia, trastornos obsesivos compulsivos, ira, depresión, bipolaridad, esquizofrenia, y la lista sigue. La buena noticia es que se puede continuar, hay que hacer algunos ajustes, buscar la ayuda adecuada, tener la determinación de continuar.

Hace 22 días que no tengo un ataque de pánico. Es el periodo más largo que he tenido en más de un año. Hace 22 días que me he sentido vivir tan intensamente como se puede estar vivo: me he llenado de amaneceres y atardeceres, de sonrisas, conversaciones con amigos, paseos por las calles de Ñuñoa y de un Santiago que puede ser hermoso si no te atrapa con sus males de ciudad cosmopolita. La vida se manifiesta con sus males, con sus problemas inevitables. Hace más de 22 días que extraño intensamente a tres hermosas personas que anhelo ver, pero que la vida te niega... y aún así la vida continúa, y hay tanto por hacer, por ver, por crear, por vivir...



martes, 20 de octubre de 2015

72. Reflexionar, día 16

Ahora sé con seguridad que al menos una persona ha leído mi blog: mi amiga me ha felicitado por muchos post escritos y me ha reclamado por la forma en que he descrito su participación en el post anterior. Entonces comienzo aclarando algo: su opinión es tan valida como la mía respecto al objetivo final de un blog, o de facebook, o cualquier otra red social. Cada persona que utiliza una red social lo hace con un objetivo final común: obtener un beneficio. La diferencia puede ser el beneficio que obtiene, en mi caso, el placer de escribir y dejarlo aquí, en un lugar que tal vez nadie nunca llegue a leer o que tal vez sí, pero mi fin es escribir, no ser leído. Otros podrán tener el fin de ser leídos, comentados, seguidos, ganar dinero, generar opinión, incrementar la autoestima, etc. No me parece que haya nada de malo en ello y cada uno puede seguir o no seguir adelante escribiendo o leyendo. Es cierto que es "extraño" que alguien utilice una red social sin el interés de que sea algo social. En otras palabras, no utilizo el medio para el fin con el que fue creado. Pero a decir verdad tampoco utilizo la tarjeta bancaria para endeudarme, sino que solo como un medio que evita llevar dinero efectivo encima. Cada uno puede hacer uso de algo a su propia manera.

Esto me lleva a una reflexión interesante para mi: muchas veces el opinar suele interpretarse como "imponer una idea como si ésta fuera mejor", o más aún, como si aquel que la emite es superior o mejor persona que los otros. En lo personal no me imagino mejor que alguien por escribir algo que no tiene otro fin que ser escrito, ni peor que alguien que escribe con fines comerciales. Simplemente mi objetivo es diferente, pero ambos obtenemos nuestros propios beneficios. Lo hermoso de la vida se encuentra en la diversidad existente y en la coexistencia de dicha diversidad.

Y el mayor beneficio de estos días para mí va de la mano de este proceso de ya llevar tantas conversaciones interesantes con tantos amigos que nos habíamos distanciado... y aún faltan muchos más amigos con quienes retomar ese contacto presencial tan necesario y tan enriquecedor. Y otro beneficio es poder escribir aquí algunas de mis impresiones, de mis reflexiones, de mis vivencias.


sábado, 17 de octubre de 2015

71. Reflexionar, día 13

La primera impresión que tengo mientras mis dedos recorren el teclado y su sonido me va acompañando en este día 13 de reflexión es lo rápido que pasa el tiempo. Ya van 13 días desde que comencé este proceso de reflexión y 39 años desde que nací, y la verdad es que solo cuando hago un alto en el camino y puedo mirar hacia atrás es que me doy cuenta de todo lo recorrido. En este caso han pasado 13 días de encontrar nuevas cosas para hacer este año: aprender de aves, volver a encontrarme con amigos y personas que son un aporte en mi vida y que quiero mantener cerca, en contacto. También ha habido un acercamiento a la naturaleza, a la tierra, a aumentar mi respeto y conciencia con mi entorno. Y quizá lo más importante sea el poder re-evaluar si estoy llevando mi vida por donde quiero llevarla, haciendo lo que me gusta, teniendo una vida llena de vida. Se dice que una nave que se desvía solo medio grado de su curso al cabo de algunos kilómetros estará muy lejos de su objetivo final. Por eso la importancia de corregir el rumbo cada tanto, de re-evaluar lo que se sabe, se cree, se hace, se deja de hacer.

Algunas cosas que han pasado en estos días: ver muchos amaneceres y atardeceres, llegar un poco más lejos en la práctica del yoga, recorrer nuevos lugares en los alrededores de esta región, ver plazas y lugares que nunca había visto, juntarme con varios amigos/as que desde hace mucho que solo hablábamos de manera virtual y no cara a cara. En efecto una de ellas me preguntó cómo fue que después de tanto la contacté y le conté de este proceso. Lo primero que me preguntó fue cuanta gente me leía y comentaba mi blog. A mi me parecía más interesante la experiencia misma de hacerlo y no el tener la aprobación de algún público cibernauta... En realidad, no fue tan fácil como yo creí el explicarle que escribo para mí, porque me gusta y no me imagino mi vida sin escribir, que simplemente yo soy escritura y nunca he tenido la intención de interactuar con otros por este medio. Incluso tenía los comentarios cerrados y solo por ahora he editado estas entradas para permitir los comentarios a sugerencia de ella... tal vez alguien lea esto y quiera dejar unas palabras también, después de todo como dice en mi descripción: escribo por el placer de sentir el sonido del teclado, de compartir mis experiencias y tal vez alguien también crezca conmigo. Aquella conversación llegó justo después de leer otro blog donde la escritora decía que gran parte de su vida se basa un poco-mucho en esperar un "me gusta" o un comentario sobre lo que ha escrito, y por supuesto que aquello permite reflexionar sobre el por qué escribimos, pintamos, sacamos fotografías, etc. Ella (mi amiga) me decía que no imaginaba tener su facebook para que nadie interactúe con ella. Yo por otro lado supongo que no busco una palmadita en la espalda que reafirme lo que me gusta hacer y lo que soy. Sin duda es agradable saber que otros comparten lo que a ti te gusta, que se genere una conexión y se comparta un sentimiento. Pero a veces la verdadera experiencia de una actividad está en el camino recorrido, y no en la meta final; en el proceso y no en los resultados. Es cierto que la sociedad nos empuja a medir nuestros logros por los resultados; el éxito es obligatorio, el fracaso es impensable... y sin embargo muchas de mis experiencias más enriquecedoras en la vida han sido posterior a fracasar.

En resumen han sido trece días muy interesantes para mí, sin duda.



martes, 13 de octubre de 2015

70. Reflexionar, día nueve

Este fue lo que llamamos un "fin de semana largo", pues ayer 12 de Octubre fue feriado por ser el día en que Cristobal Colón descubre América. Cuando era niño, a este día se le llamaba el "día de la raza o descubrimiento de América", pero hoy se llama el "día de la diversidad cultural" o del "encuentro de dos mundos". Este interesante cambio intenta reivindicar el haber celebrado una invasión y genocidio a las culturas precolombinas, (eventos que llevaron a que seamos lo que hoy conocemos como nuestra cultura y civilización actual), hechos no muy distinto a la explotación de los recursos naturales por parte de transnacionales hoy en día.

Nada como un fin de semana largo para cambiar los planes de despertarse antes de la madrugada y simplemente despertar a la hora que al cuerpo se le antoja. Pero lo bueno de reflexionar y hacer ejercicio dinámico, es que no es excluyente de despertarse a medio día. Entonces he tenido buenas tardes de sentarme afuera mirando el atardecer y dejar mi mente divagar, meditar, volver a divagar, enfocarse en algunos pensamientos y desechar otros... muy enriquecedor si además le agregamos unos minutos de guitarra y ricos mates, un poco de yoga y algunas caminatas por el barrio.

Estos días también sirvieron para llevar a la práctica algo a lo que venía dándole vueltas en la cabeza hace tiempo: realizar unos cambios en casa. Entonces fue un fin de semana largo de mucho descanso y algo de trabajo haciendo cambios, lo que me ha dejado muy satisfecho en el resultado final.

En general fueron días tranquilos, apacibles, de mucha cotidianidad y vida en pareja, en casa, de remodelación del entorno: avanzando otro poco en los cambios que son tan necesarios y que se desean hacer paso a paso...




viernes, 9 de octubre de 2015

69. Reflexionar, día 5

De alguna manera cuando uno quiere comenzar algo parecieran surgir siempre imprevistos y demases que quieren desanimarnos e impedirnos continuar, invitándonos a dejar a medio camino nuestros objetivos y metas. Aceptar que a veces hay que ser flexible pero constantes es una buena lección para no perder el ánimo. Por ejemplo una noche dormí muy poco terminando algunas cosas que no podia dejar para otro momento, lo que hizo que despertarme de madrugada fuera un acto imposible. Así que no hubo más remedio que despertarme más tarde y continuar con el día de manera normal. Pero al atardecer, hubo tiempo suficiente para recuperar la meditación perdida. La verdad es que se siente distinto, pero aquello tambien es bueno: me permite captar otras sensaciones y entrar en otro estado distinto al que se genera en la madrugada. La escencia de reflexionar es tambien poder aprender que la vida fluye y a veces no se puede nadar contra la corriente y hay que adaptarse y continuar.

De estos días quiero rescatar tambien el haber comenzado ya a aprender sobre las aves que me rodean, dos atardeceres donde el sol se ocultó muy sereno en el horizonte tras las montañas, sin colores fulgurantes ni nubes que adornaran el paisaje; solo un cielo azul que comenzó a ennegrecer muy lentamente. Hoy el amanecer me encontró caminando por las calles de la ciudad en dirección a tomar el transporte (por hoy la bicicleta se queda en casa) y no quise simplemente subirme al micro, sino que caminé doce cuadras para aprovechar una caminata matutina en remplazo del ejercicio que no alcancé a hacer en casa. Entonces mientras caminaba por una calle donde de cada lado de la acera hay árboles enormes que unen sus copas bien arriba en el medio, salio el sol tras la montaña (Santiago de Chile esta rodeado de montañas), y sus rayos se filtraron entre las ramas y hojas verdes tiñendolas de un dorado simplemente hermoso. Si hubiera hecho la rutina de cada día, me habría perdido ese momento mágico.

Retomar contacto: La agenda comienza a llenarse y ya se van agendando nuevos encuentros con amigos/as que hace tiempo no nos vemos: asi es como hoy me juntaré con A al atardecer en un café o bareto de Providencia (lindo lugar de la ciudad).

Dentro de mis reflexiones, más adelante abordaré algunas cosas en las que me he enfocado pues aún me falta madurarlas un poco más. Por otra parte, creo que hasta ahora estos primeros días han valido totalmente el haberme planteado este desafio, incrementando mis vivencias, conocimiento y experiencias.




martes, 6 de octubre de 2015

68. Reflexionar, dia 2

Es interesante como el universo a veces hace converger ciertas cosas. Desde hace mucho leo cada cierto tiempo algunos blogs y sigo algunos tambien por facebook (las pocas veces que entro a ver que pasa en ese mundillo azulado) y ayer vi que una chica llamada La Maga comenzaba un minidesafio de 21 días para enfrentar la ansiedad (en este caso sus ansiedades, puedes ver su blog haciendo click aquí). Alguna vez leí otros de sus desafios... creo que fue un desafío creativo para escribir cada dia por treinta dias seguidos. Interesantes lecturas surgieron de ello, asi que esta vez le puse un comentario en su facebook que me uniria, despues de todo yo estoy en algo similar. Claro que no escribiré dia a dia, sino que seguiré mi rutina de martes y viernes por todo octubre... pero sin duda estamos en algo similar, canalizando nuestras energías en pos de una mejora individual. Es bello ver que muchas cosas convergen en este mundo y uno a veces simplemente no lo sabe.

Bueno, respecto a mis dos dias de reflexión solo puedo decir que despertarme cuando todo esta en silencio solo para escuchar mi interior ha sido maravilloso. Hace mucho que no meditaba de esa manera... a decir verdad ahora me pregunto por qué dejé de hacerlo si es increible. Claro que al comienzo cuesta mucho aquietar la mente, pues tiende a querer ir a mil por hora pensando, planeando, etc... pero una vez que logras dejar que todo fluya, sin detenerte en un pensamiento en especial, comienza a aquietarse... y te escuchas, escuchas tu respiración, tu corazón latir, tu conexión con la paz y la quietud que realmente eres. Finalmente he descubierto algo en mi meditación exterior: hay muchas aves! Escucho tantos cantos distintos... en los próximos días intentaré descubrir cuantas especies son solo por su cantar.

La Bicicleta fue como si nunca la hubiera dejado durante el invierno (aca comienza la primavera ahora), excepto que mis pompas están algo adoloridas, pero eso se pasará pronto. Qué bien se siente el viento fresco de la mañana en el rostro, y la ciudad tiene tantas aves que puedes ver mientras pedaleas que la verdad todo se vuelve una experiencia nueva y facinante (eso me quedó desde la meditación de la mañana, intentar ver a las aves que escuchaba). Si hasta no me parece tener 39 sino menos de diez, y estar descubriendo cosas que me rodearon siempre y que las dejaba pasar sin considerarlas.

Retomar contacto: Ayer me junté con una gran amiga que no veia hace mucho!!! aproveché el cumple para llamarla y decir que nos juntaramos a celebrar y ponernos al día. Nos conocemos ya por más de 15 años y fue genial volver a reir con ella y hablar tantas cosas.

Estoy contento. Han sido dos dias maravillosos, me voy enfocando en los pilares de desarrollo y ya voy teniendo una idea de algunas cosas para este año: aprender sobre aves, por ejemplo.




domingo, 4 de octubre de 2015

67. Reflexionar dia cero.

Ayer fue mi cumpleaños número 39 y cada nuevo año comienzo algo nuevo, algo que me aporte en la vida e intento dejar de lado aquello que me aporta poco. Por ejemplo, el año que pasó, es decir durante mis 38, deje de perder el tiempo definitivamente viendo noticias, leyendo el diario, etc, porque las noticias cambian cada dia (en la forma) y a la vez son las mismas de siempre (en el fondo). En cambio me dediqué a ver todos los amaneceres y atardeceres que me fueran posible durante el año, y me re-acerqué al arte del cine y la historieta, viendo y leyendo (muchas veces por segunda vez) aquellos clásicos que habia dejado de lado y que estaban pendientes. Disfruté mucho con el cine francés y argentino en especial, y con historietas que son una obra de arte en el guión y el dibujo (como por ejemplo Vagabond de Takehiko Inoue que relata la historia del guerrero samurai más famoso del Japòn llamado Musahi Miyamoto). Aquello tambien me llevó a acercar un poco más mi estilo de vida a la filosofía oriental, hecho que comenzó en 2008 cuando comencé a hacer Tai-Chi y Yoga. Entonces comencé a complementar lo anterior con Qi Gong, siendo una experiencia totalmente enriquecedora.

Este año intentaré crecer un poco más y voy a comenzar un acto reflexivo durante los próximos días para poner a prueba un poco de qué se compone mi mundo y mis creencia, reevaluando aquello que creo saber y hacer, poniendo en práctica lo que he escrito en el post anterior.
Para ello, simplemente voy a replantear ciertos hábitos:

1 - Me despertaré antes del amanecer para meditar y viajar a mi interior por unos 20 minutos. Luego haré otros 20 minutos de Flujo dinámico (yoga, taichi, qi gong, o cualquier ejercicio que tenga deseo de hacer en ese momento, incluso bailar o salir a correr) y terminaré con 20 minutos de meditación exterior, para sentir los sonidos y como toda la vida en su plenitud está  comenzando su día. Finalmente saldré a ver el amanecer mientra desayuno.

2 - Si bien me gusta viajar en transporte público porque puedo leer algun libro en el camino, voy a retomar mi bicicleta para moverme por la ciudad, ir al trabajo, etc. Ya es tiempo de hacerlo.

3 - Voy a retomar contacto con viejos amigos que siempre he querido y que son un aporte a mi vida, y que por cosas de la vida nos hemos alejado (otra vez el sistema y el trabajo), primero por redes sociales, y luego viajando a verlos. Además buscaré y conoceré a algunas personas más que sean un nuevo aporte ... siempre hay mucho que aprender de otras personas

4 - Y al menos durante este mes me enfocaré en los siete pilares de desarrollo integral, ya que ha sido un gran aporte cada vez que lo hago (Si por casualidad estas leyendo esto, ver este post para más informacíón)

5 - Voy a registrar brevemente mis impresiones cada marte y viernes durante este mes de Octubre, en este blog.


sábado, 3 de octubre de 2015

66. Reflexionar

Cada cierto tiempo debieramos soltar nuestros saberes para volver a mirarlos un poco desconfiados de lo que creemos conocer/saber y cuestionarlos desde la razón y la emoción en un acto reflexivo y sentipensante. Lo que sucede es que damos por ciertos muchos saberes aprendidos sin permitirnos jamás ese momento maravilloso de desprendernos de ellos y entrar en el proceso de redescubrimiento de su veracidad o su refutación, de reafirmar o destruir paradigmas que se han ido construyendo a nuestro alrededor formando parte de nuestras creencias y constructo emocional social y personal. Solo entonces podemos avanzar en lo que creemos saber/conocer de aquello que llamamos nuestra realidad y nuestro entorno.