sábado, 17 de octubre de 2015

71. Reflexionar, día 13

La primera impresión que tengo mientras mis dedos recorren el teclado y su sonido me va acompañando en este día 13 de reflexión es lo rápido que pasa el tiempo. Ya van 13 días desde que comencé este proceso de reflexión y 39 años desde que nací, y la verdad es que solo cuando hago un alto en el camino y puedo mirar hacia atrás es que me doy cuenta de todo lo recorrido. En este caso han pasado 13 días de encontrar nuevas cosas para hacer este año: aprender de aves, volver a encontrarme con amigos y personas que son un aporte en mi vida y que quiero mantener cerca, en contacto. También ha habido un acercamiento a la naturaleza, a la tierra, a aumentar mi respeto y conciencia con mi entorno. Y quizá lo más importante sea el poder re-evaluar si estoy llevando mi vida por donde quiero llevarla, haciendo lo que me gusta, teniendo una vida llena de vida. Se dice que una nave que se desvía solo medio grado de su curso al cabo de algunos kilómetros estará muy lejos de su objetivo final. Por eso la importancia de corregir el rumbo cada tanto, de re-evaluar lo que se sabe, se cree, se hace, se deja de hacer.

Algunas cosas que han pasado en estos días: ver muchos amaneceres y atardeceres, llegar un poco más lejos en la práctica del yoga, recorrer nuevos lugares en los alrededores de esta región, ver plazas y lugares que nunca había visto, juntarme con varios amigos/as que desde hace mucho que solo hablábamos de manera virtual y no cara a cara. En efecto una de ellas me preguntó cómo fue que después de tanto la contacté y le conté de este proceso. Lo primero que me preguntó fue cuanta gente me leía y comentaba mi blog. A mi me parecía más interesante la experiencia misma de hacerlo y no el tener la aprobación de algún público cibernauta... En realidad, no fue tan fácil como yo creí el explicarle que escribo para mí, porque me gusta y no me imagino mi vida sin escribir, que simplemente yo soy escritura y nunca he tenido la intención de interactuar con otros por este medio. Incluso tenía los comentarios cerrados y solo por ahora he editado estas entradas para permitir los comentarios a sugerencia de ella... tal vez alguien lea esto y quiera dejar unas palabras también, después de todo como dice en mi descripción: escribo por el placer de sentir el sonido del teclado, de compartir mis experiencias y tal vez alguien también crezca conmigo. Aquella conversación llegó justo después de leer otro blog donde la escritora decía que gran parte de su vida se basa un poco-mucho en esperar un "me gusta" o un comentario sobre lo que ha escrito, y por supuesto que aquello permite reflexionar sobre el por qué escribimos, pintamos, sacamos fotografías, etc. Ella (mi amiga) me decía que no imaginaba tener su facebook para que nadie interactúe con ella. Yo por otro lado supongo que no busco una palmadita en la espalda que reafirme lo que me gusta hacer y lo que soy. Sin duda es agradable saber que otros comparten lo que a ti te gusta, que se genere una conexión y se comparta un sentimiento. Pero a veces la verdadera experiencia de una actividad está en el camino recorrido, y no en la meta final; en el proceso y no en los resultados. Es cierto que la sociedad nos empuja a medir nuestros logros por los resultados; el éxito es obligatorio, el fracaso es impensable... y sin embargo muchas de mis experiencias más enriquecedoras en la vida han sido posterior a fracasar.

En resumen han sido trece días muy interesantes para mí, sin duda.



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