Hace años aprendí de un gran pensador lo que él denominaba los cuatro ejes de desarrollo integral de una persona: Físico, Intelectual, Artístico y Espiritual. Él argumentaba que en general las personas tienden a desarrollar uno de ellos en gran medida, y los otros son prácticamente dejados de lado. Así, aquellos que desarrollaran el eje Físico son por lo general deportistas, en el eje Intelectual están los académicos y profesiones afines, en el Artístico los músicos, pintores, escritores y afines, y en el Espiritual los sacerdotes, pastores, guías espirituales y gente dedicada a la religiosidad y espiritualidad. Paralelamente existían dos ejes complementarios: en una punta estaba el aspecto individual (el yo) y en la otra el aspecto social (los otros). Así, se podía ser una persona con cualquiera de los cuatro aspectos anteriores muy individualista, o muy sociable.
Tiempo después conocí a un maestro oriental del Tai Chi que me enseñó la importancia de algunos aspectos que son la base de la filosofía de esta disciplina, el cuidado y desarrollo de los aspectos Físico, Mental, Espiritual, Personal y Colectivo del ser. Me impresioné mucho con esta visión de vida, sobre todo porque aquel maestro tenía más de 80 años y una apariencia, salud, lucidez y jovialidad de alguien al menos 30 años menor. Tal vez si él no hubiera cuidado de estos cinco aspectos durante su vida, no tendría esa apariencia y sabiduría a esa edad.
Hace solo dos años, (en 2012) en una película llamada Persiguiendo Mavericks (Chasing Mavericks) y que trata sobre una historia real del mundo del surf, el maestro (el legendario Frosty Hesson) le dice al alumno (que posteriormente sería una leyenda del surf, Jay Moriarity) que existen cuatro pilares fundamentales que sostienen al ser humano: Físico, Mental, Emocional y Espiritual, y que el desarrollo de estos eran imprescindibles para surfear la gran ola Maverick. Más adelante el alumno le enseñará al maestro el quinto pilar: el social (la amistad).
Entonces, para poder sacar lo mejor del desarrollo humano en una vida plena y a través del tiempo, existen al menos siete pilares fundamentales a considerar y potenciar:
- Físico: Mantener un cuerpo sano y activo es lo que nos permite desarrollar nuestras actividades cotidianas, además de entretenciones como deportes, viajes, etc. Mantener una musculatura fuerte y elástica, además de los niveles adecuados de sustancias como azúcares, sales, hormonas y otros son aspectos que hacen la diferencia entre lo saludable y lo no saludable, y entre la juventud y la vejez (o básicamente entre que una actividad sea posible o no).
- Mental: Una mente fuerte y abierta es requisito para potenciar: a) el interés por adquirir conocimiento de diversas áreas (intelecto), b) el interés de continuar adelante ante los desafíos y buscar soluciones adecuadas (voluntad) y c) la firmeza de detenerse cuando hay que hacerlo y dar un paso al costado cuando hay que darlo (madurez).
- Emocional: Encontrar el equilibrio emocional y saber reconocer las diferentes reacciones emocionales ante distintas situaciones hacen las diferencias en las decisiones que se van a tomar en la vida, siendo determinantes incluso en el actuar, en tomar riesgos o evitarlos, y en el encontrar paz y felicidad o no.
- Espiritual: Desarrollar y sentir una conección y respeto con lo que nos rodea, que se es parte de un gran conjunto de otros seres que están vivos (naturaleza, universo), y/o con la creencia en un ser superior que potencie el crecimiento de atributos relacionado a lo divino, entregando además una visión de asuntos que tienen que ver con la eternidad de las cosas (de donde venimos, por qué estamos aquí, hacia adonde vamos) puede ayudar a encontrar una perspectiva beneficiosa.
- Artístico: Las artes son parte integral del desarrollo humano: la pintura, la música, las letras, etc. Es el acto creativo y la conexión que sentimos ante el mismo. Estar rodeado de ella, observarla, participar en su creación, tocarla, sentirla, jugarla, vivirla, ya sea como estilo de vida o como una actividad adicional necesaria.
- Personal: Aprender a apreciar y darse un espacio para los momentos individuales e intimos, aprendiendo a aceptar la soledad y la autosuficiencia en la mayor cantidad de aspectos posibles. Reconocer el desarrollo de atributos que permitan crecer en lo individual y personal.
- Social: La necesidad de compartir, de ser parte de algo, de relacionarse con otros y potenciar nuestras ideas, aptitudes, creencias, gustos, sueños, anhelos. El apoyar y sentir el apoyo cuando se necesita. El repartirse las actividades, las tareas cotidianas necesarias para la vida: ciencia, tecnología, agricultura, arte, etc.
En el diario vivir parecemos olvidarnos de lo importante que son cada uno de estos pilares, y tendemos a potenciar algunos y olvidar otros. En efecto, la cultura en la que crecemos nos obliga a potenciar una de ellas, la que se convertira en nuestra actividad de trabajo durante muchos años. Aún así es posible mantener estos pilares activos de manera constante: para ello se debe realizar actividad física por medio de juegos, entrenamiento y/o estilo de vida, comer sano y variado, dormir lo necesario y bien, tomarse un tiempo para uno y lo que le gusta, no olvidarse de respirar y relajarse, compartir con amigos o la pareja, aprender de lo vivido y de los otros, reconocer las emociones negativas y aprender a controlarlas (por ejemplo, ante un evento de peligro, sentir miedo y reconocer el
miedo es una reacción sana y necesaria para estar alerta y preparado,
pero sentir pánico puede ser nocivo y desencadenar reacciones sin
sentido y aún más peligrosas).