Para que realmente existan nuevos comienzos, es necesario cerrar la etapa anterior, y continuar hacia lo que viene. La vida es incertidumbre, y no podemos controlarlo todo, y muchas veces jamás sabremos si una elección fue mejor que otra. Lo mejor es moverse con la vida, cambiar lo que esté al alcance, aceptar lo que está más allá de nosotros y continuar hasta que las condiciones sean favorables para volver a tomar el control de lo que se pueda. Entender esto llega a ser fundamental para crecer y mantener un equilibrio emocional y mental en lo que se está viviendo y se vivirá, y no quedarse estancado en lo pasado.
Uno de los nuevos comienzos trascendentales en mi vida fue el de tomar el paso del matrimonio para formar nuestra propia familia. En aquel entonces eramos muy jóvenes y si bien queríamos y creíamos que sería para toda la vida, años después las condiciones son muy diferentes. Difícil saber si enlazar tu vida a alguien para formar una pareja y tener hijos es mejor cuando se es muy joven, o es mejor esperar a cuando la vida entregue madurez y estabilidad (si alguna vez llega todo eso), o si es mejor no hacerlo nunca. ¡Cuantas cosas serían distintas sin duda! Pero no puedo tener la menor idea si sería mejor o peor de las condiciones actuales. Algunos nuevos comienzos llegan sin preguntar, de repente y de improviso, otros pueden elegirse a voluntad. Pero la vida es eso: felicidad e infelicidad, tener y perder, amar y desamar, arriesgar, continuar, sin miedo a lo nuevo que no siempre nos va a gustar. Solo aquellos que temen al cambio, viven vidas grises en la seguridad de una rutina totalmente controlada. Porque aquel que camina por la vida se da cuenta que solo la senda recorrida es conocida y la que está adelante siempre será una incertidumbre, que puede ser un nuevo comienzo.
En los versos de Machado e inmortalizados por la voz de Serrat en "Cantares":
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.