No puedo decidir donde construiría mi casa si me dieran a elegir cualquier
lugar fuera del mundo cotidiano. Y es que no hay paisaje que no ejerza una
fascinación embrujante en mi persona. Contemplo el mar y su susurro incesante,
las montañas imponentes y solitarias, los valles extensos y silenciosos, los
bosques antiguos y misteriosos, los ríos… eternos ríos que atraviesan paisajes,
uniendo y transformando, llenándolo todo de vida a su paso. Entonces pienso que
podría ser un nómade que se mueve con las estaciones a lugares distintos y
distantes… o que en definitiva lo que me gusta es la naturaleza, y en cualquier
lugar donde encuentre paz y no deje de maravillarme con la vida es donde quiero
estar.
Otoño
Primaveral
Miro
hacia el cielo y parece que ha llegado el otoño.
Miles
de hojas amarillas caen al mismo tiempo.
Han
tapado el azul del cielo.
Pero
no caen, no llegan hasta el suelo.
Las
hojas se resuspenden y se alzan en vuelo.
Y
entonces lo descubro y me quedo asombrado.
Son
miles de mariposas que han inundando los
prados.
Llenan
el infinito de vida.
Tapizan
los caminos de colores.
Desbordan
el paisaje de elegancia.