La vida se trata más que solo respirar y "ser". La vida se trata sobre satisfacción, felicidad y logros. Se trata de entender qué nos mueve, qué nos motiva y nos empuja a continuar sin perder las ganas. Se trata de no caer en el nuevo mal moderno llamado depresión. Por eso el lograr tener un propósito en la vida puede llegar a ser un arte.
Preguntarse a uno mismo ¿qué es lo que yo quiero ser y hacer con mi vida? quizá resulte ser la pregunta más importante y trascendental para nuestro destino. Muchas veces vivimos a través de los demás, de lo que otros quieren, hacen, sueñan o desean... y nos vamos quedando en silencio y apartándonos de nosotros mismos. Poco a poco pareciera ser que nos vamos llenando de mentiras y falsas ideas hasta hacerlas nuestras sin realmente desearlo.
Existe una diferencia entre flotar por la vida y tomar tu propio camino. Entre simplemente existir y vivir de verdad.
Mientras antes tomemos conciencia de esta realidad, más pronto podremos comenzar a recorrer nuestro verdadero camino y a sentir la plenitud de la vida. Entonces nuestro propósito será aquel que nos haga sentir plenos, motivados. A veces esto puede llegar a ser la base de nuestro estilo de vida o simplemente ser parte de nuestros pasatiempos.