Otro año, otra vida. Y es que tantas cosas han pasado y aunque estamos lejos en la distancia, acá adentro estamos cerca, siempre presentes, siempre agradecido de tenerte como padre y amigo. Terminaba la década de los ochenta y comenzábamos un camino de aprendizaje: tu a ser padre, yo a ser hijo. Quizá el hecho que el matrimonio terminara hizo que las cartas dieran un giro, y con ello nuestras vidas. No sé bien si nuestro vinculo se forjó en esas duras horas, o ya venía desde una infancia más tierna por esas tardes de sábado en las canchas del barrio, o en el estadio apoyando al equipo de la ciudad, al Deportes Concepción, mientras comíamos unas sopaipillas gigantes con ají en la tribuna. Luego vinieron los campamentos, las tardes de guitarra, de Zitarrosa en el tocadiscos, de literatura rusa como Chejov, Tolstoi o Dostovieski, de política y la imagen de Allende, el Che, la consciencia social, los trabajadores, la igualdad de oportunidades y de crecimiento social. Nuestro amado Chile, la hermosa América Latina y su destino de ser un pueblo de lucha, de intentar buscar y buscar una oportunidad de ser más, de vivir de manera más plena y confortable. Y así pasó la básica, la secundaria y la universidad. Y la vida me convirtió en el hombre que soy. He intentado entregarle lo mismo y más a mis propios hijos, pero la vida no ha sido como esperaba. ¿qué puedo decir? es lo que me tocó vivir. Hoy estás de cumpleaños y como bien dices, ya no los celebras, porque parece que cada año es más difícil que el anterior. Siempre me he sentido afortunado de haber peleado la oportunidad de crecer a tu lado, si bien la ley decía que debía vivir con mamá, a punta de esfuerzo le dimos vuelta a ese destino, y ayudado por la buena voluntad de mamá que vio que en realidad yo deseaba crecer a tu lado. Y así tantas cosas: almuerzos donde mi abuela (tu mamá) y una vida en familia de la que siempre tendré recuerdos bellos. Por su puesto que no has sido perfecto y muchas veces te has ganado más de algún reproche que quizá no te he dado o que quizá sí, pero eres tan humano como se puede ser, y tan lleno de buenas intenciones y de sueños y de esperanzas que simplemente me siento agradecido por todos los momentos vividos y por los que quedan por vivir. Feliz Cumpleaños viejo, padre, amigo. Hoy la distancia nos separa, la tecnología y el amor nos une. Que vivas mucho más para que compartamos la vida. ¿Quién sabe? Tal vez puedas ser abuelo y yo padre en futuro cercano. Nunca pierdo esa esperanza.
viernes, 29 de junio de 2018
martes, 12 de junio de 2018
123. Nieve de Junio
El clima esta cambiando, y la evidencia es que en Santiago de Chile solía caer nieve una vez cada 10 años o más, pero en Julio de 2017 (el año pasado) la ciudad de vistió de blanco y tan solo casi un año después, el fenómeno se repite y volvió a nevar ayer 11 de Junio de 2018 ante el asombro de la población general. Un día de nieve tiene el impacto y la belleza suficiente para que la ciudad se vea distinta, tomando un aire a Berlín, Belfas o New York. Sin duda lo más increíble de todo es la postal de la montaña nevada contrastando contra un cielo azul intenso. Las altas cumbres, las faldas precordilleranas, los árboles y arbustos cubierto de blanco. Poco dura la belleza, porque rápidamente el smog vuelve a opacar el cielo y a esconder a la montaña. Pero además se producen algunos problemas que los noticieros cubren desde todos los ángulos como cortes de luz y accidentes en las calles de los caminantes y de los automovilistas. El peso de la nieve quiebra ramas de árboles añosos que cortan el tendido eléctrico y los caminos; el hielo provoca caídas de personas y derrapes de automóviles; la nieve sumada a la lluvia inunda calles, pasos de niveles inferiores, algunos estacionamientos subterráneos. El frío y la humedad también cobran algunas vidas de aquellos que viven en la calles. Pero esto último se prefiere omitir, callar o mencionar brevemente para dar vuelta la página. Prefieren enfocarse en los cientos de extranjeros que han llegado a vivir en el último año a la ciudad y que nunca habían visto nevar.
Desde la calle donde vivo en Ñuñoa poco se ve la montaña. Nuevos edificios de gran altura van llenando el paisaje y por entre los espacios donde algo de la montaña se puede apreciar, la gran cantidad de cables de electricidad y telecomunicaciones solo dejan ver una red negra que se superpone a cualquier vista que uno pudiera llegar a tener. Imposible capturar alguna imagen decente que transmita toda la belleza de ese momento. Quizá desde algún departamento de esos nuevos edificios se aprecie en su plenitud, pero para el peatón que observa desde la calle debe conformarse con cables y cemento.
Desde la calle donde vivo en Ñuñoa poco se ve la montaña. Nuevos edificios de gran altura van llenando el paisaje y por entre los espacios donde algo de la montaña se puede apreciar, la gran cantidad de cables de electricidad y telecomunicaciones solo dejan ver una red negra que se superpone a cualquier vista que uno pudiera llegar a tener. Imposible capturar alguna imagen decente que transmita toda la belleza de ese momento. Quizá desde algún departamento de esos nuevos edificios se aprecie en su plenitud, pero para el peatón que observa desde la calle debe conformarse con cables y cemento.
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