El clima esta cambiando, y la evidencia es que en Santiago de Chile solía caer nieve una vez cada 10 años o más, pero en Julio de 2017 (el año pasado) la ciudad de vistió de blanco y tan solo casi un año después, el fenómeno se repite y volvió a nevar ayer 11 de Junio de 2018 ante el asombro de la población general. Un día de nieve tiene el impacto y la belleza suficiente para que la ciudad se vea distinta, tomando un aire a Berlín, Belfas o New York. Sin duda lo más increíble de todo es la postal de la montaña nevada contrastando contra un cielo azul intenso. Las altas cumbres, las faldas precordilleranas, los árboles y arbustos cubierto de blanco. Poco dura la belleza, porque rápidamente el smog vuelve a opacar el cielo y a esconder a la montaña. Pero además se producen algunos problemas que los noticieros cubren desde todos los ángulos como cortes de luz y accidentes en las calles de los caminantes y de los automovilistas. El peso de la nieve quiebra ramas de árboles añosos que cortan el tendido eléctrico y los caminos; el hielo provoca caídas de personas y derrapes de automóviles; la nieve sumada a la lluvia inunda calles, pasos de niveles inferiores, algunos estacionamientos subterráneos. El frío y la humedad también cobran algunas vidas de aquellos que viven en la calles. Pero esto último se prefiere omitir, callar o mencionar brevemente para dar vuelta la página. Prefieren enfocarse en los cientos de extranjeros que han llegado a vivir en el último año a la ciudad y que nunca habían visto nevar.
Desde la calle donde vivo en Ñuñoa poco se ve la montaña. Nuevos edificios de gran altura van llenando el paisaje y por entre los espacios donde algo de la montaña se puede apreciar, la gran cantidad de cables de electricidad y telecomunicaciones solo dejan ver una red negra que se superpone a cualquier vista que uno pudiera llegar a tener. Imposible capturar alguna imagen decente que transmita toda la belleza de ese momento. Quizá desde algún departamento de esos nuevos edificios se aprecie en su plenitud, pero para el peatón que observa desde la calle debe conformarse con cables y cemento.