En este tranquilo rincón del ciber espacio encuentro palabras de una vida llena de momentos y experiencias. Aquí he ido dejando palabras sobre el miedo, la felicidad, el dolor, la soledad, el amor, el crecer, el soltar y tantos otros temas. Poco a poco he avanzado en expresar mi mirada sobre estos y otros distintos temas.
Ahora miro por la ventana y veo las nubes cubriendo el cielo. Me gusta este mes de Abril: la llegada del viento, la lluvia, las hojas cayendo de los árboles, el cambio. Me gusta saber que la vida es ciclo, es comienzos y finales que se suceden una y otra vez. Son tantas las cosas vividas y tantas las que quedan por vivir... eso, si la vida nos da vida durante algunos años más.
Hablando de ventanas, ahora pienso que una ventana sirve para mirar la vida. Es un espacio en medio de un muro que bloquea la visión. Las ventanas son una conexión necesaria. Pero nosotros ya no somos los mismos. Las ventanas siguen allí, pero la gente cada vez las utilizan menos y menos. Ahora para mirar la vida las han reemplazado por una ventana digital: la televisión, el computador, el teléfono móvil. Yo solía mirar por la ventana las calles del barrio cuando era niño. Veía a la gente pasar, a los vecinos conversar y yo mismo les hablaba o saludaba desde allí. Ahora, aún miro por la ventana, en otra ciudad, en otro tiempo, pero la gente solo pasa, ya no conversa. Están muy ocupados en sus nuevas ventanas.
Por las tarde suelo regar el jardín y el antejardín. A esa hora la calle se llena de automóviles y de gente paseando a sus perros. Me gusta la vida que se genera, que se mueve a la misma hora en que las nubes se tornan rojizas por el atardecer. Me gusta por sobre todo porque los atardeceres no se vuelven neutros, sino que se llenan de momentos y significados.
Me vino un recuerdo de niño: a veces mirando volar una mosca imaginaba que su vuelo trazaba alguna palabra perdida o algún dibujo que se volvería en si mismo una obra de arte.