martes, 23 de enero de 2024

166. Ritmos entrecortados de enero

  El 2024 comenzó con algunas lindas experiencias, como por ejemplo, compartir con Mirta el año nuevo, y todos estos días durante sus vacaciones. Su presencia ha sido una gran ayuda con nuestras pequeñas, y siempre está preparando cosas ricas como pizza, milanesas, bizcochos, ensaladas de verduras y frutas, por nombrar algunas. También es una ayuda en el huerto, en regar por las tardes y mañanas.

Por otro lado las cosas comenzaron a dificultar nuestros ritmos diarios cuando Ana comenzó con Bornquitis hasta tener que hospitalizarse durante una semana. Fue una semana difícil, de ir y venir al hospital Calvo Mackena, de correr para llevar y traer a Aurora del Jardín, de trabajar a deshoras para cumplir y avanzar, pintar, ordenar, cambiar, tirar cosas viejas, dar espacio a lo nuevo, intentar escribir, leer un poco, tocar música, escuchar música, ver alguna serie, refrecarse en la pileta, tomar unos mates, seguir con la vida y el día a día de manera pausada, a tirones, dormir poco, luego resfriarme, toser por las noches, dormir poco y mal otra vez. Y digo otra vez porque los primero días de enero fueron solo dolor de cuerpo, de espalda, de los isquiotibiales, la espalda baja, la planta del pie, fascitis plantar. Me hice exámenes de columna, de pie, de músculos, todo ok, solo necesitaba descanso y relajantes musculares, dormir mejor, mejorar la dieta, un cambio hacia un equilibrio de fortalecer, estirar, cuidar mi cuerpo. Hoy me siento mejor, ya no me duele el cuerpo, solo el resfrío me incomoda, y quizá algo de alergia al polvo y al polen del pasto. La vida siempre corta el ritmo, luego lo deja fluir otra vez, es algo tan natural y tan cotidiano que uno ya ni debiera mencionar estas cosas pero son cosas que no dejan de causar molestias en el día a día, y si le sumas que todo sube, que el dinero no alcanza, que las cosas se ponen difíciles en lo laboral y yo voy poniendo toda mi fe en marzo, esperando poder pasar enero y febrero apretando el cinturón.

Por suerte siempre están los libros, las sonrisas y los abrazos, las tardes de siesta cuando se puede, jugar un rato con las pequeñas, abrazar a la mujer que amo, dejarnos llevar por el amor y el placer de sentirnos acompañados.

Y entonces este año me parece que puede ser un año de cambios para adaptarme a este nuevo cuerpo que duele más, que va resintiendo estos 48 años que a veces me parece que no están, y otras veces son tan patentes en mí que me miro en el espejo y puedo ver esos surcos más profundos alrededor de mis ojos, el cabello un poco más cano. No es mucho, pero tampoco es poco. Lo cierto es que hay un cambio que he realizado en lo que como, en como vivo, en redoblar la limpieza de la casa para eliminar el polvo que tanto anda en el aire, incorporar un purificador de aire, no barrer nunca más y solo pasar el trapo húmedo o usar la aspiradora, tener menos cosas expuestas y más guardadas en cajones y cajas organizadoras, respirar mejor, vivir mejor, (si ya lo dije pero es eso precisamente), en como me muevo por las mañanas y durante todo el día, me siento más en el suelo, me estiro más, como más saludable y liviano y me voy sintiendo mucho mejor.

Después de todo es un nuevo camino, para encontrar nuevos ritmos, nuevas formas de enfrentar nuevas etapas.