martes, 10 de enero de 2017

96. Hipocresía

Es en los terrenos de la mentira donde la hipocresía cabalga vestida de víctima para despertar una pena sincera en los corazones de quienes se dejan deslumbrar por ella. Vive y se alimenta de aquellos que miran y/o escuchan pasivos dejándose convencer sin cuestionarse la verdad, el transfondo de todo. Ama las apariencias y odia la escencia de todo, aparentando nobleza moral o espiritual para esconder su propia cobardía o egoísmo exacerbado.

Hay varios tipos de hipocresía. Están los que exhiben grandes atributos para esconder oscuros principios morales: el racismo, el machismo, el feminismo, una mente retrógrada, etc. Sin embargo, el tipo de falsedad que más abunda es la de esa persona que busca encajar, ser aceptado e incluso alabado. El hipócrita requiere de la aceptación de los demás por sobre la suya propia y no le importa destruir o ejercer acciones destructivas sobre otros para lograrlo.

No es difícil descubrir a quien ha hecho de la hipocresía su estandarte: suelen caer en sus propias contradicciones, solo se debe poner real atención a ello. Pero cada día es más difícil poner atención en un mundo donde las distracciones y las apariencias son mucho mas importantes que los transfondos.

Tampoco es difícil caer en la hipocresía: aparentar una falsa realidad parece mejor que aceptar, aprender, valorar y mejorar nuestra vida real. La aceptación personal es un camino que requiere conocerse mediante un dialogo interno constante y de crecimiento interior donde la humildad es el atributo clave para ello. El camino para evitar convertirse en un hipócrita es cultivar el amor propio y por los demás, desarrollar la empatía, la austeridad y la paz interior, no ejerciendo peso o influencia sobre otros en busca de alabanza o engrandecimiento.

En una sociedad donde la hipocresía es parte de los medios audiovisuales, politicos y sociales, la bondad, humildad y austeridad son atributos cada vez más escasos y valiosos para cultivar y desarrollar. Solo espero que podamos ser de estos últimos, aunque el camino sea difícil y a veces al mirar a nuestro alrededor nos parezca que estamos solos. Pero no lo estamos, pues siempre habrán otros que también buscan este camino.