Es en los terrenos de la mentira donde la hipocresía cabalga vestida de víctima para despertar una pena sincera en los corazones de quienes se dejan deslumbrar por ella. Vive y se alimenta de aquellos que miran y/o escuchan pasivos dejándose convencer sin cuestionarse la verdad, el transfondo de todo. Ama las apariencias y odia la escencia de todo, aparentando nobleza moral o espiritual para esconder su propia cobardía o egoísmo exacerbado.
Hay varios tipos de hipocresía. Están los que exhiben grandes atributos para esconder oscuros principios morales: el racismo, el machismo, el feminismo, una mente retrógrada, etc. Sin embargo, el tipo de falsedad que más abunda es la de esa persona que busca encajar, ser aceptado e incluso alabado. El hipócrita requiere de la aceptación de los demás por sobre la suya propia y no le importa destruir o ejercer acciones destructivas sobre otros para lograrlo.
No es difícil descubrir a quien ha hecho de la hipocresía su estandarte: suelen caer en sus propias contradicciones, solo se debe poner real atención a ello. Pero cada día es más difícil poner atención en un mundo donde las distracciones y las apariencias son mucho mas importantes que los transfondos.
Tampoco es difícil caer en la hipocresía: aparentar una falsa realidad parece mejor que aceptar, aprender, valorar y mejorar nuestra vida real. La aceptación personal es un camino que requiere conocerse mediante un dialogo interno constante y de crecimiento interior donde la humildad es el atributo clave para ello. El camino para evitar convertirse en un hipócrita es cultivar el amor propio y por los demás, desarrollar la empatía, la austeridad y la paz interior, no ejerciendo peso o influencia sobre otros en busca de alabanza o engrandecimiento.
En una sociedad donde la hipocresía es parte de los medios audiovisuales, politicos y sociales, la bondad, humildad y austeridad son atributos cada vez más escasos y valiosos para cultivar y desarrollar. Solo espero que podamos ser de estos últimos, aunque el camino sea difícil y a veces al mirar a nuestro alrededor nos parezca que estamos solos. Pero no lo estamos, pues siempre habrán otros que también buscan este camino.