viernes, 28 de diciembre de 2012

06. Eso que no me agrada


La impaciencia. Que algunos quieran todo ahora mismo. No darse los tiempos y las pausas tan necesarias. Aquellos que detrás de un volante la manifiestan sin escrúpulos y hacen sonar la bocina (sobre todo si la luz aún no cambia a verde) o en la carretera se te apeguen en espera de adelantar y encerrarte casi topándose entre sí. La pérdida de conceptos simples como la familia y el urbanismo. Ver que cada vez hay más edificios gigantes poco estéticos y que rompen con todo el equilibrio de un lugar. La inexorable extinción de los barrios. De sus almacenes y sus plazas. De sus sábados de feria. La injusticia y la inequidad social. El consumo por consumir. El amor a las riquezas y al poder. Aquellos que dicen servir a otros y solo se llenan los bolsillos. Hacerse la víctima. El aparentar lo que no se es. No decir no lo sé cuando algo no se sabe. Convencerse que la forma es más importante que el fondo. No aceptar que la vida es cambio y es incierta. Querer controlar todo. Todos esos calificativos negativos tan conocidos (el egoísmo / el orgullo / la desconfianza / la mentira / la traición). Ver que en algunas ocasiones sacan a un inepto para poner uno peor (en el futbol y la política sobre todo). Los contenidos vacíos. Viajar para llegar y no por el placer del viaje. Ver pasar la vida sin ser parte de ella. El olvido después del amor. 



El olvido después del amor

La que me amó me ha olvidado
Ya no me regala una palabra de sus labios
Atrás quedaron nuestros momentos
Un abismo se ha abierto entre mis ojos y su abrazo
Su sonrisa solo es parte de un recuerdo
Al igual que el sonido de su voz cuando decía te amo
 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

05. Pequeños Placeres

Sacarse los zapatos. Caminar sin rumbo fijo. Pisar las hojas que cayeron de los árboles. Oír el murmullo del viento. Sentir el sol o la lluvia en el rostro. Pasar la mano por el prado. El olor a tierra mojada. Abrazar a la mujer que amo. Sentir su respiración en la penumbra. Acariciarle el cabello suelto. Mirar su rostro dormido en silencio. Contemplar una pintura. Sonreír. Leer a Benedetti o a Cortázar o un poema de Parra o Neruda. Volver a soñar leyendo a Mampato, Mafalda o Enriqueta. Sentir el aroma del laurel en los tallarines. Un buen plato con una copa de vino tinto. Sentir los rayos que pasan entre la parra mientras estoy en la hamaca. Escuchar una canción que te transporta. Ver una película en la cama. Plantar una semilla y ver el resultado. Tocar mi guitarra con los ojos cerrados. Escribir y dejar que mis dedos lleven el ritmo de las palabras. Imaginar que algún día las cosas serán diferentes. Saber que en alguna parte está el hogar.



Quiero

Quiero volver a caminar
Descalzo por la ciudad
Sin ninguna preocupación
Ni que hagan comparación
Y volver a las cosas sencillas
Disfrutar el aire
Gozar la vida
Quiero volver a congregar
Mis pensamientos en torno a un ideal
 

martes, 25 de diciembre de 2012

04. Felicidad

Entender la felicidad es algo complicado... quizá tanto como lograrla, sentirla, vivirla. Hubo otra época en la que no la entendía como una serie de componentes, sino que la veía como un todo. Algo así como querer tocar una guitarra con una sola cuerda... sin duda algo de música puede salir de ello, pero con las seis cuerdas la melodía es más hermosa. Además, si en algún momento pierdes esa única cuerda, ese "todo", entonces pierdes toda tu felicidad, y te quedas vacío... anhelando otra cuerda que reemplace a la anterior. Entonces ¿qué es o donde se encuentra la felicidad? ¿de qué se compone?

La respuesta me parece que es tan variada como variadas somos las personas. Es algo personal pero que tiene un componente que es general y esencial: "Es personal". Vale decir, la felicidad no se encuentra afuera, sino adentro de uno, de la "persona" y pareciera tener varios componentes. Comienza con la aceptación, continua con el desapego y crece cuando  empiezas a reconocer tu pasión, tus sueños, tus talentos. Entonces depende de tu esfuerzo y dedicación a conocerte mejor y crecer, hasta transformarse en tu música, tu poesía, tu proceso, arte y anhelos. Por eso los pensamientos son fundamentales y debieran escogerse como se elije la ropa que vestirás y no es la ropa la que te elije a ti. Uno debiera elegir pasar mas tiempo pensando, creando, haciendo aquello que te aporta felicidad o aquello que te trae desdicha o melancolía.

No depende de nadie ni nada más. Por ejemplo, no depende de que alguien te pida perdón, sino de que uno perdone. Además si la felicidad como forma de vida dependiera unicamente de aspectos externos como la madre, padre, hermanos, pareja, hijos, amigo, casa, auto, aceptación social, grado académico, trabajo, etc., entonces se está en un error respecto a lo escencial y quizá sea momento de replantearse la vida. Todo lo anterior puede ser importante para complementar o ampliar la felicidad, pero si "toda" nuestra fuente de felicidad depende de cualquiera de ellos (o todos) cuando se pierdan, se perderá toda la felicidad. Y es inevitable que en algún momento o en otro eso suceda. Y entonces se sentirá un enorme vacío. Como la felicidad es un estado, una emoción, un sentimiento, hay que saber que no es constante ni permanente. Lo importante es que al mirar hacia atrás la suma sea positiva.

Resumiendo, podría decir que gran parte de la felicidad se fortalece en la soledad, en el interior de uno, de lo que te mueve y te apasiona, cuando aún puedes ser feliz si solo te tuvieras a ti mismo.... y de allí que no es más feliz el que más tiene, sino el que necesita menos y se conoce más.



Música

La vida puede ser como un instrumento que no se sabe tocar, pero que se sostiene entre las manos con actitud, firmeza y ganas de sacarle los sonidos más bellos y sublimes. Tal vez al comienzo casi no suena o su sonido es más bien un gemido. Con el tiempo y algo de práctica surgen melodías nuevas, o tan antiguas que se habían olvidado.