lunes, 24 de diciembre de 2012

03. Tristeza

En días como hoy podría ver 43 puestas de sol. Si tan solo pudiera mover mi silla solo un poco para ver puestas de sol una vez tras otra y poder sentir la dulzura que se siente ante cada una de ellas... Porque cada vez que se ve el Sol ocultarse en el horizonte, o que se está junto a los que se ama, los atardeceres dejan de ser neutros y la vida misma adquiere un mayor significado.
En días como hoy recuerdo sus sonrisas, sus abrazos, sus pasos revoloteando por toda la casa, llenándolo todo de vida y alegría. A veces mientras miro el firmamento me pregunto si estaremos mirando hacia el mismo cielo en ese momento. Y entonces viene la tristeza y me hace compañía unos instantes, y se va justo antes de que se convierta en melancolía, recordándome que la vida es cambio y toda pena pasajera... que el corazón sana con el tiempo... y que la manera de salir adelante es aceptándola, haciéndola parte de tí para luego desprenderte de ella, dejarla ir, entendiendo que la vida es un matiz constante.


Extrañándolos

Son tantas tardes de lluvia y sol
de nieve y frío
de atardeceres mirando al mar y las montañas
de lunas llenas y vacías
Se lo que es despertar y no verlos por la mañana
Se lo que es llorar sin encontrar consuelo
Se lo que es reír aunque el corazón llora en silencio
Muchas preguntas y pocas respuestas
La mirada fija en el techo 
El camino se extiende y las tardes esperan
No tienen prisa por mostrarme la vida