Los siguientes 20 años se enmarcan en años donde conocí y sentí mucha felicidad, pero con el paso de los años tambien conoci la miseria y el dolor más
absoluto que jamás crei sentir. Un dolor tan grande en mi mente y en mi
alma, que se reflejaba en mi cuerpo. Me dolia desde los huesos hasta los
nervios, desde la mente hasta el alma... y aún me sigue doliendo a veces.
Mis ojos han visto más de la belleza de este planeta, de sus montañas, sus mares, su gente. Me he maravillado con la arquitectura europea, ademas de su
cultura y atmosfera embriagadora, asi como latinoamericana. Viajar era algo que siempre me ha gustado mucho,
pero que no creia muy posible por como se daba la vida, siempre con poco
dinero, siempre con poco tiempo, siempre dedicado a la casa y la
familia, al trabajo y los estudios... Por eso siempre viajé lo más que pude en distancias no muy
grandes recorriendo mi país de nacimiento, Chile. Así conocí desde la cuarta a la novena región y sus pueblos de cordillera y de la costa...
hasta el dia que fui a Viena (Austria), ese fue mi primer gran viaje y
para mi una gran experiencia. Ahora deseo volver un dia a visitar ese
bello lugar y conocer otros paises y lugares de europa. Luego vinieron Argentina y Uruguay, y mis próximos destinos pendientes son Perú y Brasil.
Veinte y venticinco: Retomar los estudios después de ser
misionero dio una perspectiva totalmente diferente a mi vida. Con nuevos
compañeros (y otros antiguos que se habian atrasado bastante) retomé mi
vida en la Universidad de Concepción, y esta vez mi rendimiento mejoró
muchísimo. Aún no terminaba el pregrado cuando mi vida dio un gran giro:
me enamoré y casé (un 28 enero de 2000 a la edad de 23 años) con
M. Nos casamos en su ciudad, Viña del Mar. Luego de dos años (yo tenía 25) en el Hospital Regional
de Concepción (mismo lugar donde yo nací) nace nuestra hija. Estuve en el parto y fue una experiencia tan bella que
jamás la podré olvidar. Tomarla en mis brazos, verla tan hermosa, tan
pequeña, tan perfecta. Aquellos años los vivimos en el Barrio Norte. Somos
pobres pero felices (o eso me parece), en unas piezas que arreglamos
atrás de la casa de mi padre. Paso mi tiempo entre el trabajo, el estudio, la familia y la iglesia. Soy
consejero del obispado. En lo laboral trabajo en la U de ayudante y
estudio para terminar mi pregrado. M entra a estudiar Fisica pero lo deja. Luego estudia Finanzas y entra a
trabajar al Banco Santander, lo que estabiliza mucho nuestra economía
familiar. También teniamos una huerta en el patio para cultivar hortalizas y arboles frutales que nos autosustentaban. En esta época podría haber muerto atropellado en mi bicicleta, pero por fortuna y milagro, no me sucedió nada.
Treinta: Entre los 25 y los 30 es cuando la vida dio más giros
que nunca... es curioso como todo cambia
de un año a otro... o en pocos años. Nuestra vida
comienza a mejorar en lo económico y el futuro se ve más prospero de lo
que yo imaginaba podía ser... pero si en lo material comienza a ir bien, en lo emocional todo empieza a ir mal, y comienzan los engaños y mentiras de M... Es curioso, lo cierto es que fui muy ingenuo y recuerdo pensar que eso no nos
sucedería. Lo cierto es que no soy ni el primero ni el último en vivir una desilusión y un desengaño, y el asunto es que yo creo en que todos cometemos errores a veces en la vida y que se puede superar y continuar adelante. Ahora me doy cuenta que tantas cosas serian diferentes si
simplemente la hubiera dejado en ese momento... Sin embargo, hay que hacerse cargo de las desiciones y la vida tenia otros
planes distintos a los míos: yo simplemente imaginaba que aquello sería un mal recuerdo y podriamos continuar con nuestro proyecto de familia. En ese entonces surge la posibilidad de obtener una beca y me decido a tomar esa oportunidad e ir a Santiago para comenzar nuevamente y
seguir estudios: hacer un
Doctorado como continuación de un Magister que acababa de terminar en Concepción. Es
curioso pero tal vez nunca hubiera salido de Concepción si no hubiera
sucedido todo aquello. Necesitaba comenzar nuevamente y nada mejor que
salir lejos de todo. Pero la historia es repetitiva a veces. Las cosas
mejoran. Llevamos una buena vida en lo económico y
laboral, el matrimonio es bello, si bien la vida no esta excenta de
problemas. Vivimos bien, y seguimos el modelo que te impone esta sociedad:
compramos
auto, casa y logramos buena situación económica. Pero los problemas
llegarán muy pronto nuevamente, básicamente porque seguimos
caminos diferentes con la madre de mis hijos: ella elige vivir una vida
basada en
el consumo, las apariencias (muchas deudas) y amistades que terminarán
llevándola a una vida muy diferente a la que llevabamos. Por otro lado a
mi me gusta vivir con poco, muy sencillo (sin deudas), tener amigos que
vean la vida de manera mas o menos similar. No ha llegado a término un segundo embarazo, lo cual fue muy
doloroso para ambos... pienso que aquí M comenzó a cambiar mucho
más. También viajamos bastante a lugares donde acampabamos como familia o nos quedabamos en alguna cabaña: lagos, montaña, playas, la nieve en Chillán, la pesca en Peñuelas.
Recuerdo haber mirado mi vida al cumplir treinta y sentí que había logrado mucho de lo que había soñado para mi vida: una familia, logros materiales, logros espirituales, logros laborales. Era como si estuviera en la cima de una ola, sobre una tabla disfrutando deslizarme por ella. Pero las olas son traicioneras y cuando te caes de esa tabla el golpe es fuerte.
Treinta y treintaycinco: Poco después nace nuestro segundo hijo (yo tenía 31 años) y para mí mucha felicidad
viene con él. Nació en Viña un verano. También estuve
cuando nació, y lo sostuve entre mis brazos. Era tan pequeñito... había olvidado lo pequeño y frágiles que son al nacer, pues nuestra hija ya había crecido bastante. Aquel 2008 fue un año de grandes cambios. Ya eramos tan distintos con M que vivir juntos resultaba muy díficil. El resultado es que comienza a vivir una vida basada en ella y
nada más que ella, repitiendo la historia pasada. También en ese entonces mi padre enferma y viajo a estar con él aprovechando una buena oportunidad. Ese es mi primer gran viaje donde salgo del país y voy a Viena. Mi mente y mi visión del mundo cambió: la cultura, la forma de ver la vida, los lazos familiares. También me especialicé en lo que sería mi trabajo en el futuro: los bioindicadores y la ecología de ríos. En Viena no solo estaba mi padre, sino también dos de mis hermanas y compartimos mucho los tres, siendo para mí días felices. Pasamos muchas horas juntos, conversamos de muchas cosas. Sin duda en mi vida hay un antes y un después de Viena, no solo por lo vivido y lo aprendido, sino porque también marca el fin de lo que era mi vida hasta entonces y comienza una nueva etapa. Al volver a Chile, M está embarazada de su instructor del gimnasio. No me sorprende, pero el dolor es algo que no supe llevar bien. Cuando acaba ese año, había perdido a mi familia, mi trabajo, mi vida. No terminé el doctorado pero encontré trabajo rápidamente, aunque vienen días dificiles. Ella quiere abortar y el padre de su bebé la apoya. Yo no la apoyo, y tomé una de las decisiones más dificiles pero que jamás me he arrepentido: aceptar a ese bebé como si fuera mio. Y así sucedió, en un último intento por mantener la familia y seguir juntos, retomamos el matrimonio, y en el Invierno de 2009 nace mi tercer hijo, en Santiago. Al igual que los anteriores, estuve en el parto y lo sostuve en mis brazos: fue amor al primer contacto, a la primera mirada. Lamentablemente el matrimonio no funcionaría, lo que era evidente pues no hubieron cambios de ningún tipo. Solo resumiré esa época como una de las más difíciles e infelices en mi vida, de modo que en enero de 2010 me separé y en 2011 divorcié legalmente (yo tenía 34) dejándole todo a ella y a mis hijos. La verdad no sé que
pensar... Me la jugué de tantas maneras, intenté perdonar, seguir
adelante... pero finalmente no resultó, porque el esfuerzo debía ser de ambos, no solo mio. Por esta época tuve una apendicitis que por poco me mata: alcanzaron a operarme a tiempo, pero la vi cerca. Por otro lado y en un comienzo las cosas fueron más o menos normales a una pareja separada: yo veía los niños los fines de semana, le daba manutención cada mes, cada uno hacía su vida. Poco depués y durante 2010 viví con mis hijos mientras su madre vivió con un psiquiatra que la estuvo tratando pero que terminó siendo su pareja. Cuando terminaron quiso que lo intentáramos una última vez, lo cual no acepté de ninguna manera. Al final de ese año ella se llevó los niños nuevamente, quitándomelos literalmente. Se
los lleva de regreso a Viña. Luego me dice que tiene cáncer y que quiere
volver conmigo... le digo que es tarde, que sus mentiras no tienen
límites. El cáncer es falso. Su vida es falsa... y yo no quiero saber nada más de ella, solo de mis hijos. Entonces me fuí a La Serena a trabajar por una buena oportunidad que salió. Sin embargo, la vida aún me tenía una sorpresa adicional y M comienza a salir primero con una argentina y luego con una abogada con la cual urdieron las mentiras más horribles que podría haber imaginado, donde me interponen demandas legales que poco a poco he ido ganando, pero que han impedido que vea a mis hijos durante años.
Cuarenta: los últimos cinco años me parecen tan largos que siento que he vivido toda una vida en ellos. Y es que alejado de mis hijos y de todo lo que alguna vez tuve y fuí, necesite renacer en muchos aspectos. Lidiando un poco con la soledad y con muchas demandas legales estos años fueron de mucho aprendizaje. En esta etapa parece increíble que el yoga, el taichi y la meditación se hicieran parte tan importante de mi vida. Hice buenas amistades, tuve bellas relaciones que no prosperaron (yo no quería algo estable aún) pero que dejaron muchas cosas lindas en mi. Durante 2011 volví a Santiago y por trabajo comienzo a hacer clases en varias universidades y a viajar por todo Chile, conociendo desde la región de Atacama hasta Punta Arenas y desde la Cordillera al Mar. También crucé la cordillera hasta el Atlántico, crucé la patagonia, ví muchas ciudades y lugares hermosos del Sur de Argentina, desde Bariloche, pasando por Bolson y hasta Río Gallegos. Conocí a S, quien es mi compañera hasta hoy. Me asombré con la belleza de Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Colonia, Montevideo y Punta del Este en Uruguay. También he recorrido nuevamente por el sur de Chile todos estos años. He escrito muchas hojas de poemas y cuentos, dibujado y pintado varios cuadros, escrito canciones, aprendido a tocar nuevos instrumentos, visto muchas películas, leido muchos libros. También me intoxiqué con monoxido de carbono y otra vez vi la muerte a los ojos, pero no había llegado mi tiempo y tras horas de estar internado con oxigeno me recuperé. Tras algunos años, solo en 2015 pude volver a ver a mis hijos por un breve momento, un par de meses maravillosos que disfrutamos conociéndonos y saliendo bastante, pero hoy nuevamente se han ido y solo mantengo la esperanza de que de una vez por todas los tribunales terminen con este abuso de poder por parte de algunas madres, como es precisamente el caso de M. Los últimos años he tenido que superar crisis de angustia y pánico, lo cual con buena ayuda he conseguido mejorar lo suficiente para poder seguir adelante.
Resumiendo, en su base mi vida ha sido como muchas vidas; estudiar y trabajar, acompañado de desarrollar mi espiritualidad primero asistiendo a una iglesia, luego un poco más instrospectiva mediante la meditación y la conección con mi entorno. He sido esposo, padre, amigo, pareja. Me he enamorado, me he desilusionado y me he vuelto a enamorar. He escrito literatura sin publicar, trabajos cientificos publicados, muchas entradas en este blog. He viajado y recorrido hermosos lugares tanto en latinoamerica como en europa. He estado a punto de morir un par de veces. He vivido intensamente muchas veces. Soy amante de la lectura y de la música, de tocar guitarra, bajo, cajón peruano. En deportes mis gustos son el fútbol, tenis, ping-pong, ajedrez,
natacion, trotar, bicicleta, yoga, taichi. Además una de las cosas que mas placer me da es
salir a acampar y disfrutar de la naturaleza, bajo las estrellas con una
fogata... pescar un rato... sentir la brisa en mi rostro. Al respecto,
andar en moto es algo que me ha causado una de las mayores
satisfacciones y placeres... aunque conducir un automóvil también me
agrada. El cine es otro de mis gustos que he podido desarrollar con el tiempo,
pues cuando niño no teniamos dinero para poder asistir a ver una
película. Pero ahora, ver una pelicula con los amigos o incluso solo, es
un buen panorama para pasar una tarde o una noche. Y así sin darme cuenta ya han pasado cuarenta años de una vida llena de vida y de pequeñas muertes que han servido para renacer y vivir aún más intensamente.
viernes, 28 de octubre de 2016
lunes, 24 de octubre de 2016
91. Resumiendo los primeros veinte años
He decidido recordar un poco mis 40 años de vida, como ejercicio mental y de teclear en este espacio virtual. Partiré con los primeros veinte. Mi vida ha estado llena de altos y bajos, como todas. Muchos
recuerdos son dolorosos.. otros meramente anecdóticos.. otros se han
vuelto únicos y otros pocos se han repetido con los años. Como diria Pablo Neruda: confieso que he vivido. Podria hacer
un resumen de cinco en cinco años:
Cinco años: En realidad de esta epoca no recuerdo casi nada. Mis padres (Oscar y Marcelina) aun estaban casados. Un año después nacería mi hermana Andrea. En realidad no sé si alguien recuerda algo entre un año y los cinco años... yo no al menos. Sé que viviamos en calle Tucapel en Concepción, en una casa que vio muchas fiestas y mucha alegria familiar.
Diez: Mis padres ya se han divorciado. Tal vez yo tenia ocho cuando sucedió. Es probable que ya viva con mi padre en Barrio Norte, Concepción. Mi Hermana vive con mi madre en San Pedro. Alcancé a vivir con mi mamá un año en San Pedro. De los recuerdos de ese tiempo yo diria que los mas bellos son andando en bicicleta junto a tres amigos... a veces todos nosotros subidos en una sola... o jugando a la pelota bajo la lluvia... en el barro de La Candelaria. Tambien recuerdo las tardes de fútbol callejero y en las canchas los domingos, de elevar volantines al cielo, de estar de rodillas en la tierra jugando a las canicas, o con el trompo bailando en un giro que parecia eterno sobre si mismo.
Quince: bendita adolescencia... en un año he de salir de cuarto medio, calificaciones regulares, alegre, me gusta el deporte pero no destaco... en tercero medio salí guapeton del colegio, lo que me valio conocer muchas chicas y desarrollar una personalidad que pasó de introvertido a extrovertido... (aunque las mejillas y las orejas siempre se me han puesto rojas cuando algo me averguenza). He besado mas labios de los que puedo recordar. Salgo con una mujer que se acerca a los 30 y prácticamente vivo solo. Básicamente soy una buena persona, pero mi vida es un caos llena de infelicidad, como casi todo adolescente. Tengo dos grandes amigos que conservo hasta hoy: Claudio E y Juan Carlos V. Gran parte de mi vida gira en torno de las actividades de la Iglesia que me bauticé a los 11 años: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias, más conocida como Iglesia Mormona. Salimos de campamento cada verano, vamos a la nieve cada invierno, además mucho deporte, muchas fiestas sin alcohol ni cigarros... solo bailes tropicales, ochenteros, noventeros y lentos... Durante esta época nacen dos hermanos más: Daniela (por parte de mamá) y Oscar (por parte de papá). Diria que en esta época, entre los diez y los quince desarrollé mi amor por las artes y las letras. De alguna manera los poemas llamaron mi atencion atrapándome... al igual que los cuentos de Julio Cortazar y Mario Benedetti. Pienso que mucho tuvo que ver mi profesor de Literatura: David Pincheira. Tambien viajo a Mordor con Frodo y el señor de los anillos y muchos otros libros más, principalmente de corriente latinoamericana o rusa. En la música es el Rock clásico mi mayor influencia, y tenemos una banda con amigos donde tocamos en vivo un par de veces (yo tocaba la guitarra eléctrica haciendo los solos). Tengo grandes recuerdos de esos años, tocando guitarra, aprendiendo también de Silvio, Facundo Cabral, Zitarrosa y de otra corriente musical muy distinta: el jazz.
Es también en esta época cuando más tiempo paso con mi padre viajando, conversando, futboleando, acampando.
Veinte: Ya hice dos años de universidad, en la carrera de Biologia. No me va mal ni muy bien, simplemente me mantengo. He probado un poco de todo, como cualquiera que experimenta y busca un camino a esa edad. He tenido amores incompletos por montones, pero ninguna relación formal pasa de los tres meses. Vivo el dia a dia, no recuerdo tener muchos planes para mi vida. Pero una necesidad espiritual me lleva a buscar a Dios más que nunca antes. Entonces doy un giro a mi vida y vuelvo a la iglesia, y cuando tengo 19 hago una de esas cosas que más felicidad me ha dado en la vida: ser Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los Ultimos Dias (de camisa blanca y corbata caminando por las calles y enseñando sobre Cristo). Este viaje tiene mucho de espiritual y de encontrarme y conocerme a mi mismo. También me muestra la vida de otras personas, del Chile que todavía no conocía. Me asombro de la belleza de mi país y de la forma en que su gente ve la vida, la cultura y la religión. Aprendo a administrar mis tiempos y recursos, a hablar inglés y las culturas de otros americanos del norte y del sur. Aqui conozco también a la mujer que será la madre de mis hijos, aunque no lo sabia en aquel entonces. Durante esa época mis ojos ven milagros dificiles de explicar o comprender de manera racional o cientifica... y adquiero un testimonio del salvador y su obra fortaleciendo mi Fe como Cristiano. Otra hermana (por parte de papá) se une al clan y nace en esos días: Lissette. Ella es la última hermana hasta donde sé.
Y así pasaron veinte años, esos años que forman la primera juventud y que determinan el carácter. Mirando hacia atrás creo que mi padre siempre tuvo razón: la juventud es de la mejor etapa de la vida: tenemos más problemas imaginarios que reales, pocas responsabilidades, mucho tiempo y vida, y experiencias que se arraigan en el alma.
Cinco años: En realidad de esta epoca no recuerdo casi nada. Mis padres (Oscar y Marcelina) aun estaban casados. Un año después nacería mi hermana Andrea. En realidad no sé si alguien recuerda algo entre un año y los cinco años... yo no al menos. Sé que viviamos en calle Tucapel en Concepción, en una casa que vio muchas fiestas y mucha alegria familiar.
Diez: Mis padres ya se han divorciado. Tal vez yo tenia ocho cuando sucedió. Es probable que ya viva con mi padre en Barrio Norte, Concepción. Mi Hermana vive con mi madre en San Pedro. Alcancé a vivir con mi mamá un año en San Pedro. De los recuerdos de ese tiempo yo diria que los mas bellos son andando en bicicleta junto a tres amigos... a veces todos nosotros subidos en una sola... o jugando a la pelota bajo la lluvia... en el barro de La Candelaria. Tambien recuerdo las tardes de fútbol callejero y en las canchas los domingos, de elevar volantines al cielo, de estar de rodillas en la tierra jugando a las canicas, o con el trompo bailando en un giro que parecia eterno sobre si mismo.
Quince: bendita adolescencia... en un año he de salir de cuarto medio, calificaciones regulares, alegre, me gusta el deporte pero no destaco... en tercero medio salí guapeton del colegio, lo que me valio conocer muchas chicas y desarrollar una personalidad que pasó de introvertido a extrovertido... (aunque las mejillas y las orejas siempre se me han puesto rojas cuando algo me averguenza). He besado mas labios de los que puedo recordar. Salgo con una mujer que se acerca a los 30 y prácticamente vivo solo. Básicamente soy una buena persona, pero mi vida es un caos llena de infelicidad, como casi todo adolescente. Tengo dos grandes amigos que conservo hasta hoy: Claudio E y Juan Carlos V. Gran parte de mi vida gira en torno de las actividades de la Iglesia que me bauticé a los 11 años: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias, más conocida como Iglesia Mormona. Salimos de campamento cada verano, vamos a la nieve cada invierno, además mucho deporte, muchas fiestas sin alcohol ni cigarros... solo bailes tropicales, ochenteros, noventeros y lentos... Durante esta época nacen dos hermanos más: Daniela (por parte de mamá) y Oscar (por parte de papá). Diria que en esta época, entre los diez y los quince desarrollé mi amor por las artes y las letras. De alguna manera los poemas llamaron mi atencion atrapándome... al igual que los cuentos de Julio Cortazar y Mario Benedetti. Pienso que mucho tuvo que ver mi profesor de Literatura: David Pincheira. Tambien viajo a Mordor con Frodo y el señor de los anillos y muchos otros libros más, principalmente de corriente latinoamericana o rusa. En la música es el Rock clásico mi mayor influencia, y tenemos una banda con amigos donde tocamos en vivo un par de veces (yo tocaba la guitarra eléctrica haciendo los solos). Tengo grandes recuerdos de esos años, tocando guitarra, aprendiendo también de Silvio, Facundo Cabral, Zitarrosa y de otra corriente musical muy distinta: el jazz.
Es también en esta época cuando más tiempo paso con mi padre viajando, conversando, futboleando, acampando.
Veinte: Ya hice dos años de universidad, en la carrera de Biologia. No me va mal ni muy bien, simplemente me mantengo. He probado un poco de todo, como cualquiera que experimenta y busca un camino a esa edad. He tenido amores incompletos por montones, pero ninguna relación formal pasa de los tres meses. Vivo el dia a dia, no recuerdo tener muchos planes para mi vida. Pero una necesidad espiritual me lleva a buscar a Dios más que nunca antes. Entonces doy un giro a mi vida y vuelvo a la iglesia, y cuando tengo 19 hago una de esas cosas que más felicidad me ha dado en la vida: ser Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los Ultimos Dias (de camisa blanca y corbata caminando por las calles y enseñando sobre Cristo). Este viaje tiene mucho de espiritual y de encontrarme y conocerme a mi mismo. También me muestra la vida de otras personas, del Chile que todavía no conocía. Me asombro de la belleza de mi país y de la forma en que su gente ve la vida, la cultura y la religión. Aprendo a administrar mis tiempos y recursos, a hablar inglés y las culturas de otros americanos del norte y del sur. Aqui conozco también a la mujer que será la madre de mis hijos, aunque no lo sabia en aquel entonces. Durante esa época mis ojos ven milagros dificiles de explicar o comprender de manera racional o cientifica... y adquiero un testimonio del salvador y su obra fortaleciendo mi Fe como Cristiano. Otra hermana (por parte de papá) se une al clan y nace en esos días: Lissette. Ella es la última hermana hasta donde sé.
Y así pasaron veinte años, esos años que forman la primera juventud y que determinan el carácter. Mirando hacia atrás creo que mi padre siempre tuvo razón: la juventud es de la mejor etapa de la vida: tenemos más problemas imaginarios que reales, pocas responsabilidades, mucho tiempo y vida, y experiencias que se arraigan en el alma.
miércoles, 19 de octubre de 2016
90. Al lado del camino
A veces pensamos que comienza otro ciclo, pero la verdad es que lo anterior no ha terminado. Como por ejemplo este octubre que ha sido frio y lluvioso, una continuación del invierno aunque estamos en primavera.
Hoy por ejemplo la cordillera amanecio nevada, nubosa, imponentemente invernal. Estaba para sacarle una foto y guardarla como postal. Pero a veces la mejor fotografía es el momento que nos guardamos para nosotros, y lo hacemos nuestro para siempre. Porque siempre habrán cosas que no se pueden trasmitir: el frio que hacía en ese momento, los olores frescos de la mañana, el canto de las aves en los árboles cercanos mientras observas aquella montaña nevada. Entonces en momentos como estos me gusta sentarme un momento al lado del camino y observar el mundo que simplemente sucede. Es como poner tu vida en pausa y dejar que la vida de otros siga vertiginosa, apurada, un poco inconsciente que estamos viviendo una vida que no se repetirá y que por estar siempre apurados estamos dejando que se vaya sin dejarnos nada.
Al lado del camino. En la acera. En el umbral de la puerta. En el portón del antejardin. En la parada de buses. En la berma. En un café. En un bar. En un lugar apartado. En medio de todo. Simplemente al lado, dejando que lo demás suceda. No fijarse en nada puntual, sino en todo y en nada.
Primavera que no parece primavera, vidas que no parecen vidas. Gente que se queja porque ya debiera hacer mas calor y debieramos andar en mangas y pantalones cortos. Gente apurada, que no se detiene un segundo a respirar, a dejarse llevar por el placer de no hacer nada unos instantes y simplemente dejarse llevar, atrapar por la vida y disfrutar este invierno primaveral y su belleza. Alguien no le avisó al clima que comenzó la nueva temporada en las tiendas comerciales y los abrigos están fuera de temporada. Lástima.
Hoy por ejemplo la cordillera amanecio nevada, nubosa, imponentemente invernal. Estaba para sacarle una foto y guardarla como postal. Pero a veces la mejor fotografía es el momento que nos guardamos para nosotros, y lo hacemos nuestro para siempre. Porque siempre habrán cosas que no se pueden trasmitir: el frio que hacía en ese momento, los olores frescos de la mañana, el canto de las aves en los árboles cercanos mientras observas aquella montaña nevada. Entonces en momentos como estos me gusta sentarme un momento al lado del camino y observar el mundo que simplemente sucede. Es como poner tu vida en pausa y dejar que la vida de otros siga vertiginosa, apurada, un poco inconsciente que estamos viviendo una vida que no se repetirá y que por estar siempre apurados estamos dejando que se vaya sin dejarnos nada.
Al lado del camino. En la acera. En el umbral de la puerta. En el portón del antejardin. En la parada de buses. En la berma. En un café. En un bar. En un lugar apartado. En medio de todo. Simplemente al lado, dejando que lo demás suceda. No fijarse en nada puntual, sino en todo y en nada.
Primavera que no parece primavera, vidas que no parecen vidas. Gente que se queja porque ya debiera hacer mas calor y debieramos andar en mangas y pantalones cortos. Gente apurada, que no se detiene un segundo a respirar, a dejarse llevar por el placer de no hacer nada unos instantes y simplemente dejarse llevar, atrapar por la vida y disfrutar este invierno primaveral y su belleza. Alguien no le avisó al clima que comenzó la nueva temporada en las tiendas comerciales y los abrigos están fuera de temporada. Lástima.
lunes, 3 de octubre de 2016
89. Cumpleaños
El viento de Concepción en Octubre arrebola los cabellos. 1991 fue un año donde muchas cosas cambiaban en el mundo, y para un adolescente con sueños de un futuro mejor todo parecía tan lejano e inalcanzable. Sin embargo tal como la vida se encarga de enseñarnos, las cosas cambian cuando tienen que cambiar, el viento sopla y de pronto sin razón aparente se detiene, o la lluvia llega como una amiga que no ha sido invitada ese día en especial. Pero sucede, y no tienes mas remedio que aceptarla, disfrutarla y acostumbrarte a menos que quieras quedarte en casa mirando la vida desde la ventana. Y entre todas las sorpresas de un día cambiante, me esperaba una compañera que se ha vuelto parte de mi, de mis tardes, de mis noches de luna llena, de mis reuniones con amigos, de mis penas y alegrías. Ella, la Dolores, mi guitarra de madera entraba en mi vida.
Coquimbo tiene ese aire de puerto que lo hace tan especial. La costa se desarrolla de manera irregular entre bahías rocosas y de arenas donde el sol se refleja en un mar azul y que se pierde en el horizonte. Es una maravilla cuando el sol comienza a ocultarse tras el horizonte y los pelicanos enormes atraviesan rasantes las olas deslizándose por el cielo con una gracia y una suavidad que contrasta con sus enormes cuerpos. 1996 siempre tendrá esos aromas a océano y puerto que me enamoran tanto como lo hacen Valparaíso en 1999 o Talcahuano un poco antes en 1994.
2001. Una hermosa bebé duerme en mis brazos. La vida no puede ser mas bella. Yo me miro al espejo y veo su rostro tan sereno, tan suave. Comienzo a ver mis primeras arrugas rodeando mis ojos.
Viena es una ciudad que impresiona por su belleza, su orden, su forma de vivir la vida. Las aguas del Danubio son de un azul tan intenso que podría pasar horas con la mirada fija en su pasar inalterable, mientras una pareja de cisnes blancos se dejan llevar tan calmos por la corriente. Hace calor, pero anuncian lluvia. La ciudad huele a esa lluvia fina que llegó al anochecer, y las luces de las farolas parecen mágicas. Nos vamos a un departamento pequeño pero acogedor, donde tocamos mil horas. Salimos a la vida nocturna otra vez y esta vez el cielo comienza a despejar. Entramos a un local que está repleto, allí bailamos con desconocidas que parecen modelos. Nos vamos a otro bar, y luego a otro, hasta llegar a una disco donde nuestros cuerpos se mueven como hipnotizados por el ritmo de los parlantes y los cuerpos aledaños. Pronto amanecerá y todavía hay muchas historias que serán vividas ese 2008.
La majestuosidad de las montañas, el viento del sur, la soledad de la Patagonia. Mis ojos se llenan de ríos y lagos color turquesa, glaciares milenarios y 2011 me encuentra en las Torres del Paine como un gran regalo de la vida. El paisaje se me incrusta en el alma, me emociona hasta la médula. Los caminos de tierra se abren mientras vamos conociendo y explorando más y más toda la zona que está cercana al lago Toro. No puedo mas que pensar que la vida es un gran regalo.
La casa de ñuñoa tiene esa magia y esa quietud que invita a que las tardes sean llenas de todo: música, amigos, risas, bailes, conversaciones bajo la parra que ya ha comenzado a brotar. La hamaca se mece suave, las mariposas blancas y amarillas revolotean, los gatos acompañan durmiendo en esas posiciones que parecen imposibles pero para ellos deben ser muy cómodas. El viento hace sonar los llamadores de ángeles, el sol trae una tarde tibia. En los parlantes suena Natiruts, Silvio, Lalo Parra. Bailamos cueca, cumbia, salsa, merengue, house, y no se que otras cosas más. Reímos y reímos pero por dentro yo lloro... pero solo un momento, porque la vida sigue y los amigos hacen que este 2016 sea especial. Yo toco la Dolores, que me acompaña una vez más, inseparable, muda testigo de mi vida. Solo puedo decir que suena mas linda que nunca. Es como si todos estos años le hubieran dado experiencia, mas cancha. El otro día tocamos para unos compañeros y amigos que vivieron los horrores de la dictadura. Su sonido fue un bálsamo y amenizó ese emotivo encuentro. Pero ahora no tiene más testigo que yo, que la toco con todo el sentimiento que me da este momento. Mas tarde iremos a unos bares con amigos, reiremos otro poco, recordaremos días pasados y nos dejaremos llevar por todas esas emociones encontradas. Después de todo la vida es como es, y hay vivirla intensamente tal y como viene.
Coquimbo tiene ese aire de puerto que lo hace tan especial. La costa se desarrolla de manera irregular entre bahías rocosas y de arenas donde el sol se refleja en un mar azul y que se pierde en el horizonte. Es una maravilla cuando el sol comienza a ocultarse tras el horizonte y los pelicanos enormes atraviesan rasantes las olas deslizándose por el cielo con una gracia y una suavidad que contrasta con sus enormes cuerpos. 1996 siempre tendrá esos aromas a océano y puerto que me enamoran tanto como lo hacen Valparaíso en 1999 o Talcahuano un poco antes en 1994.
2001. Una hermosa bebé duerme en mis brazos. La vida no puede ser mas bella. Yo me miro al espejo y veo su rostro tan sereno, tan suave. Comienzo a ver mis primeras arrugas rodeando mis ojos.
Viena es una ciudad que impresiona por su belleza, su orden, su forma de vivir la vida. Las aguas del Danubio son de un azul tan intenso que podría pasar horas con la mirada fija en su pasar inalterable, mientras una pareja de cisnes blancos se dejan llevar tan calmos por la corriente. Hace calor, pero anuncian lluvia. La ciudad huele a esa lluvia fina que llegó al anochecer, y las luces de las farolas parecen mágicas. Nos vamos a un departamento pequeño pero acogedor, donde tocamos mil horas. Salimos a la vida nocturna otra vez y esta vez el cielo comienza a despejar. Entramos a un local que está repleto, allí bailamos con desconocidas que parecen modelos. Nos vamos a otro bar, y luego a otro, hasta llegar a una disco donde nuestros cuerpos se mueven como hipnotizados por el ritmo de los parlantes y los cuerpos aledaños. Pronto amanecerá y todavía hay muchas historias que serán vividas ese 2008.
La majestuosidad de las montañas, el viento del sur, la soledad de la Patagonia. Mis ojos se llenan de ríos y lagos color turquesa, glaciares milenarios y 2011 me encuentra en las Torres del Paine como un gran regalo de la vida. El paisaje se me incrusta en el alma, me emociona hasta la médula. Los caminos de tierra se abren mientras vamos conociendo y explorando más y más toda la zona que está cercana al lago Toro. No puedo mas que pensar que la vida es un gran regalo.
La casa de ñuñoa tiene esa magia y esa quietud que invita a que las tardes sean llenas de todo: música, amigos, risas, bailes, conversaciones bajo la parra que ya ha comenzado a brotar. La hamaca se mece suave, las mariposas blancas y amarillas revolotean, los gatos acompañan durmiendo en esas posiciones que parecen imposibles pero para ellos deben ser muy cómodas. El viento hace sonar los llamadores de ángeles, el sol trae una tarde tibia. En los parlantes suena Natiruts, Silvio, Lalo Parra. Bailamos cueca, cumbia, salsa, merengue, house, y no se que otras cosas más. Reímos y reímos pero por dentro yo lloro... pero solo un momento, porque la vida sigue y los amigos hacen que este 2016 sea especial. Yo toco la Dolores, que me acompaña una vez más, inseparable, muda testigo de mi vida. Solo puedo decir que suena mas linda que nunca. Es como si todos estos años le hubieran dado experiencia, mas cancha. El otro día tocamos para unos compañeros y amigos que vivieron los horrores de la dictadura. Su sonido fue un bálsamo y amenizó ese emotivo encuentro. Pero ahora no tiene más testigo que yo, que la toco con todo el sentimiento que me da este momento. Mas tarde iremos a unos bares con amigos, reiremos otro poco, recordaremos días pasados y nos dejaremos llevar por todas esas emociones encontradas. Después de todo la vida es como es, y hay vivirla intensamente tal y como viene.
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