He decidido recordar un poco mis 40 años de vida, como ejercicio mental y de teclear en este espacio virtual. Partiré con los primeros veinte. Mi vida ha estado llena de altos y bajos, como todas. Muchos
recuerdos son dolorosos.. otros meramente anecdóticos.. otros se han
vuelto únicos y otros pocos se han repetido con los años. Como diria Pablo Neruda: confieso que he vivido. Podria hacer
un resumen de cinco en cinco años:
Cinco años: En realidad de
esta epoca no recuerdo casi nada. Mis padres (Oscar y Marcelina) aun estaban casados. Un año
después nacería mi hermana Andrea. En realidad no sé si alguien
recuerda algo entre un año y los cinco años... yo no al menos. Sé que
viviamos en calle Tucapel en Concepción, en una casa que vio muchas
fiestas y mucha alegria familiar.
Diez: Mis padres ya se han divorciado. Tal vez yo tenia ocho
cuando sucedió. Es probable que ya viva con mi padre en Barrio Norte,
Concepción. Mi Hermana vive con mi madre en San Pedro. Alcancé a vivir
con mi mamá un año en San Pedro. De los recuerdos de ese tiempo yo diria
que los mas bellos son andando en bicicleta junto a tres amigos... a
veces todos nosotros subidos en una sola... o jugando a la pelota bajo
la lluvia... en el barro de La Candelaria. Tambien recuerdo las tardes
de fútbol callejero y en las canchas los domingos, de elevar volantines
al cielo, de estar de rodillas en la tierra jugando a las canicas, o con
el trompo bailando en un giro que parecia eterno sobre si mismo.
Quince: bendita adolescencia... en un año he de salir de cuarto
medio, calificaciones regulares, alegre, me gusta el deporte pero no
destaco... en tercero medio salí guapeton del colegio, lo que me valio
conocer muchas chicas y desarrollar una personalidad que pasó de
introvertido a extrovertido... (aunque las mejillas y las orejas siempre se me han puesto rojas cuando algo me averguenza). He besado mas labios de los que puedo
recordar. Salgo con una mujer que se acerca a los 30 y prácticamente
vivo solo. Básicamente soy una buena persona, pero mi vida es un caos
llena de infelicidad, como casi todo adolescente. Tengo dos grandes
amigos que conservo hasta hoy: Claudio E y Juan Carlos V. Gran parte de
mi vida gira en torno de las actividades de la Iglesia que me bauticé a
los 11 años: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias,
más conocida como Iglesia Mormona. Salimos de campamento cada verano, vamos a la nieve cada invierno, además mucho
deporte, muchas fiestas sin alcohol ni cigarros... solo bailes
tropicales, ochenteros, noventeros y lentos... Durante esta época nacen
dos hermanos más: Daniela (por parte de mamá) y Oscar (por parte de
papá). Diria que en esta época, entre los diez y los quince desarrollé
mi amor por las artes y las letras. De alguna manera los poemas llamaron
mi atencion atrapándome... al igual que los cuentos de Julio Cortazar y
Mario Benedetti. Pienso que mucho tuvo que ver mi profesor de
Literatura: David Pincheira. Tambien viajo a Mordor con Frodo y el señor
de los anillos y muchos otros libros más, principalmente de corriente latinoamericana o rusa. En la música es el Rock
clásico mi mayor influencia, y tenemos una banda con amigos donde
tocamos en vivo un par de veces (yo tocaba la guitarra eléctrica haciendo los solos). Tengo grandes recuerdos de esos años,
tocando guitarra, aprendiendo también de Silvio, Facundo Cabral,
Zitarrosa y de otra corriente musical muy distinta: el jazz.
Es también en esta época cuando más tiempo paso con mi padre viajando, conversando, futboleando, acampando.
Veinte: Ya hice dos años de universidad, en la carrera de
Biologia. No me va mal ni muy bien, simplemente me mantengo. He probado
un poco de todo, como cualquiera que experimenta y busca un camino a esa
edad. He tenido amores incompletos por montones, pero ninguna relación formal
pasa de los tres meses. Vivo el dia a dia, no recuerdo tener muchos
planes para mi vida. Pero una necesidad espiritual me lleva a buscar a
Dios más que nunca antes. Entonces doy un giro a mi vida y vuelvo a la
iglesia, y cuando tengo 19 hago una de esas cosas que más felicidad me
ha dado en la vida: ser Misionero de La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de Los Ultimos Dias (de camisa blanca y corbata caminando por las
calles y enseñando sobre Cristo). Este viaje tiene mucho de espiritual y
de encontrarme y conocerme a mi mismo. También me muestra la vida de
otras personas, del Chile que todavía no conocía. Me asombro de la
belleza de mi país y de la forma en que su gente ve la vida, la cultura y
la religión. Aprendo a administrar mis tiempos y recursos, a hablar inglés y las culturas de otros americanos del norte y del sur. Aqui conozco también a la mujer que será la madre de mis
hijos, aunque no lo sabia en aquel entonces. Durante esa época mis ojos
ven milagros dificiles de explicar o comprender de manera racional o
cientifica... y adquiero un testimonio del salvador y su obra
fortaleciendo mi Fe como Cristiano. Otra hermana (por parte de papá) se
une al clan y nace en esos días: Lissette. Ella es la última hermana
hasta donde sé.
Y así pasaron veinte años, esos años que forman la primera juventud y que determinan el carácter. Mirando hacia atrás creo que mi padre siempre tuvo razón: la juventud es de la mejor etapa de la vida: tenemos más problemas imaginarios que reales, pocas responsabilidades, mucho tiempo y vida, y experiencias que se arraigan en el alma.