miércoles, 19 de octubre de 2016

90. Al lado del camino

A veces pensamos que comienza otro ciclo, pero la verdad es que lo anterior no ha terminado. Como por ejemplo este octubre que ha sido frio y lluvioso, una continuación del invierno aunque estamos en primavera.

Hoy por ejemplo la cordillera amanecio nevada, nubosa, imponentemente invernal. Estaba para sacarle una foto y guardarla como postal. Pero a veces la mejor fotografía es el momento que nos guardamos para nosotros, y lo hacemos nuestro para siempre. Porque siempre habrán cosas que no se pueden trasmitir: el frio que hacía en ese momento, los olores frescos de la mañana, el canto de las aves en los árboles cercanos mientras observas aquella montaña nevada. Entonces en momentos como estos me gusta sentarme un momento al lado del camino y observar el mundo que simplemente sucede. Es como poner tu vida en pausa y dejar que la vida de otros siga vertiginosa, apurada, un poco inconsciente que estamos viviendo una vida que no se repetirá y que por estar siempre apurados estamos dejando que se vaya sin dejarnos nada.

Al lado del camino. En la acera. En el umbral de la puerta. En el portón del antejardin. En la parada de buses. En la berma. En un café. En un bar. En un lugar apartado. En medio de todo. Simplemente al lado, dejando que lo demás suceda. No fijarse en nada puntual, sino en todo y en nada.

Primavera que no parece primavera, vidas que no parecen vidas. Gente que se queja porque ya debiera hacer mas calor y debieramos andar en mangas y pantalones cortos. Gente apurada, que no se detiene un segundo a respirar, a dejarse llevar por el placer de no hacer nada unos instantes y simplemente dejarse llevar, atrapar por la vida y disfrutar este invierno primaveral y su belleza. Alguien no le avisó al clima que comenzó la nueva temporada en las tiendas comerciales y los abrigos están fuera de temporada. Lástima.