Los siguientes 20 años se enmarcan en años donde conocí y sentí mucha felicidad, pero con el paso de los años tambien conoci la miseria y el dolor más
absoluto que jamás crei sentir. Un dolor tan grande en mi mente y en mi
alma, que se reflejaba en mi cuerpo. Me dolia desde los huesos hasta los
nervios, desde la mente hasta el alma... y aún me sigue doliendo a veces.
Mis ojos han visto más de la belleza de este planeta, de sus montañas, sus mares, su gente. Me he maravillado con la arquitectura europea, ademas de su
cultura y atmosfera embriagadora, asi como latinoamericana. Viajar era algo que siempre me ha gustado mucho,
pero que no creia muy posible por como se daba la vida, siempre con poco
dinero, siempre con poco tiempo, siempre dedicado a la casa y la
familia, al trabajo y los estudios... Por eso siempre viajé lo más que pude en distancias no muy
grandes recorriendo mi país de nacimiento, Chile. Así conocí desde la cuarta a la novena región y sus pueblos de cordillera y de la costa...
hasta el dia que fui a Viena (Austria), ese fue mi primer gran viaje y
para mi una gran experiencia. Ahora deseo volver un dia a visitar ese
bello lugar y conocer otros paises y lugares de europa. Luego vinieron Argentina y Uruguay, y mis próximos destinos pendientes son Perú y Brasil.
Veinte y venticinco: Retomar los estudios después de ser
misionero dio una perspectiva totalmente diferente a mi vida. Con nuevos
compañeros (y otros antiguos que se habian atrasado bastante) retomé mi
vida en la Universidad de Concepción, y esta vez mi rendimiento mejoró
muchísimo. Aún no terminaba el pregrado cuando mi vida dio un gran giro:
me enamoré y casé (un 28 enero de 2000 a la edad de 23 años) con
M. Nos casamos en su ciudad, Viña del Mar. Luego de dos años (yo tenía 25) en el Hospital Regional
de Concepción (mismo lugar donde yo nací) nace nuestra hija. Estuve en el parto y fue una experiencia tan bella que
jamás la podré olvidar. Tomarla en mis brazos, verla tan hermosa, tan
pequeña, tan perfecta. Aquellos años los vivimos en el Barrio Norte. Somos
pobres pero felices (o eso me parece), en unas piezas que arreglamos
atrás de la casa de mi padre. Paso mi tiempo entre el trabajo, el estudio, la familia y la iglesia. Soy
consejero del obispado. En lo laboral trabajo en la U de ayudante y
estudio para terminar mi pregrado. M entra a estudiar Fisica pero lo deja. Luego estudia Finanzas y entra a
trabajar al Banco Santander, lo que estabiliza mucho nuestra economía
familiar. También teniamos una huerta en el patio para cultivar hortalizas y arboles frutales que nos autosustentaban. En esta época podría haber muerto atropellado en mi bicicleta, pero por fortuna y milagro, no me sucedió nada.
Treinta: Entre los 25 y los 30 es cuando la vida dio más giros
que nunca... es curioso como todo cambia
de un año a otro... o en pocos años. Nuestra vida
comienza a mejorar en lo económico y el futuro se ve más prospero de lo
que yo imaginaba podía ser... pero si en lo material comienza a ir bien, en lo emocional todo empieza a ir mal, y comienzan los engaños y mentiras de M... Es curioso, lo cierto es que fui muy ingenuo y recuerdo pensar que eso no nos
sucedería. Lo cierto es que no soy ni el primero ni el último en vivir una desilusión y un desengaño, y el asunto es que yo creo en que todos cometemos errores a veces en la vida y que se puede superar y continuar adelante. Ahora me doy cuenta que tantas cosas serian diferentes si
simplemente la hubiera dejado en ese momento... Sin embargo, hay que hacerse cargo de las desiciones y la vida tenia otros
planes distintos a los míos: yo simplemente imaginaba que aquello sería un mal recuerdo y podriamos continuar con nuestro proyecto de familia. En ese entonces surge la posibilidad de obtener una beca y me decido a tomar esa oportunidad e ir a Santiago para comenzar nuevamente y
seguir estudios: hacer un
Doctorado como continuación de un Magister que acababa de terminar en Concepción. Es
curioso pero tal vez nunca hubiera salido de Concepción si no hubiera
sucedido todo aquello. Necesitaba comenzar nuevamente y nada mejor que
salir lejos de todo. Pero la historia es repetitiva a veces. Las cosas
mejoran. Llevamos una buena vida en lo económico y
laboral, el matrimonio es bello, si bien la vida no esta excenta de
problemas. Vivimos bien, y seguimos el modelo que te impone esta sociedad:
compramos
auto, casa y logramos buena situación económica. Pero los problemas
llegarán muy pronto nuevamente, básicamente porque seguimos
caminos diferentes con la madre de mis hijos: ella elige vivir una vida
basada en
el consumo, las apariencias (muchas deudas) y amistades que terminarán
llevándola a una vida muy diferente a la que llevabamos. Por otro lado a
mi me gusta vivir con poco, muy sencillo (sin deudas), tener amigos que
vean la vida de manera mas o menos similar. No ha llegado a término un segundo embarazo, lo cual fue muy
doloroso para ambos... pienso que aquí M comenzó a cambiar mucho
más. También viajamos bastante a lugares donde acampabamos como familia o nos quedabamos en alguna cabaña: lagos, montaña, playas, la nieve en Chillán, la pesca en Peñuelas.
Recuerdo haber mirado mi vida al cumplir treinta y sentí que había logrado mucho de lo que había soñado para mi vida: una familia, logros materiales, logros espirituales, logros laborales. Era como si estuviera en la cima de una ola, sobre una tabla disfrutando deslizarme por ella. Pero las olas son traicioneras y cuando te caes de esa tabla el golpe es fuerte.
Treinta y treintaycinco: Poco después nace nuestro segundo hijo (yo tenía 31 años) y para mí mucha felicidad
viene con él. Nació en Viña un verano. También estuve
cuando nació, y lo sostuve entre mis brazos. Era tan pequeñito... había olvidado lo pequeño y frágiles que son al nacer, pues nuestra hija ya había crecido bastante. Aquel 2008 fue un año de grandes cambios. Ya eramos tan distintos con M que vivir juntos resultaba muy díficil. El resultado es que comienza a vivir una vida basada en ella y
nada más que ella, repitiendo la historia pasada. También en ese entonces mi padre enferma y viajo a estar con él aprovechando una buena oportunidad. Ese es mi primer gran viaje donde salgo del país y voy a Viena. Mi mente y mi visión del mundo cambió: la cultura, la forma de ver la vida, los lazos familiares. También me especialicé en lo que sería mi trabajo en el futuro: los bioindicadores y la ecología de ríos. En Viena no solo estaba mi padre, sino también dos de mis hermanas y compartimos mucho los tres, siendo para mí días felices. Pasamos muchas horas juntos, conversamos de muchas cosas. Sin duda en mi vida hay un antes y un después de Viena, no solo por lo vivido y lo aprendido, sino porque también marca el fin de lo que era mi vida hasta entonces y comienza una nueva etapa. Al volver a Chile, M está embarazada de su instructor del gimnasio. No me sorprende, pero el dolor es algo que no supe llevar bien. Cuando acaba ese año, había perdido a mi familia, mi trabajo, mi vida. No terminé el doctorado pero encontré trabajo rápidamente, aunque vienen días dificiles. Ella quiere abortar y el padre de su bebé la apoya. Yo no la apoyo, y tomé una de las decisiones más dificiles pero que jamás me he arrepentido: aceptar a ese bebé como si fuera mio. Y así sucedió, en un último intento por mantener la familia y seguir juntos, retomamos el matrimonio, y en el Invierno de 2009 nace mi tercer hijo, en Santiago. Al igual que los anteriores, estuve en el parto y lo sostuve en mis brazos: fue amor al primer contacto, a la primera mirada. Lamentablemente el matrimonio no funcionaría, lo que era evidente pues no hubieron cambios de ningún tipo. Solo resumiré esa época como una de las más difíciles e infelices en mi vida, de modo que en enero de 2010 me separé y en 2011 divorcié legalmente (yo tenía 34) dejándole todo a ella y a mis hijos. La verdad no sé que
pensar... Me la jugué de tantas maneras, intenté perdonar, seguir
adelante... pero finalmente no resultó, porque el esfuerzo debía ser de ambos, no solo mio. Por esta época tuve una apendicitis que por poco me mata: alcanzaron a operarme a tiempo, pero la vi cerca. Por otro lado y en un comienzo las cosas fueron más o menos normales a una pareja separada: yo veía los niños los fines de semana, le daba manutención cada mes, cada uno hacía su vida. Poco depués y durante 2010 viví con mis hijos mientras su madre vivió con un psiquiatra que la estuvo tratando pero que terminó siendo su pareja. Cuando terminaron quiso que lo intentáramos una última vez, lo cual no acepté de ninguna manera. Al final de ese año ella se llevó los niños nuevamente, quitándomelos literalmente. Se
los lleva de regreso a Viña. Luego me dice que tiene cáncer y que quiere
volver conmigo... le digo que es tarde, que sus mentiras no tienen
límites. El cáncer es falso. Su vida es falsa... y yo no quiero saber nada más de ella, solo de mis hijos. Entonces me fuí a La Serena a trabajar por una buena oportunidad que salió. Sin embargo, la vida aún me tenía una sorpresa adicional y M comienza a salir primero con una argentina y luego con una abogada con la cual urdieron las mentiras más horribles que podría haber imaginado, donde me interponen demandas legales que poco a poco he ido ganando, pero que han impedido que vea a mis hijos durante años.
Cuarenta: los últimos cinco años me parecen tan largos que siento que he vivido toda una vida en ellos. Y es que alejado de mis hijos y de todo lo que alguna vez tuve y fuí, necesite renacer en muchos aspectos. Lidiando un poco con la soledad y con muchas demandas legales estos años fueron de mucho aprendizaje. En esta etapa parece increíble que el yoga, el taichi y la meditación se hicieran parte tan importante de mi vida. Hice buenas amistades, tuve bellas relaciones que no prosperaron (yo no quería algo estable aún) pero que dejaron muchas cosas lindas en mi. Durante 2011 volví a Santiago y por trabajo comienzo a hacer clases en varias universidades y a viajar por todo Chile, conociendo desde la región de Atacama hasta Punta Arenas y desde la Cordillera al Mar. También crucé la cordillera hasta el Atlántico, crucé la patagonia, ví muchas ciudades y lugares hermosos del Sur de Argentina, desde Bariloche, pasando por Bolson y hasta Río Gallegos. Conocí a S, quien es mi compañera hasta hoy. Me asombré con la belleza de Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Colonia, Montevideo y Punta del Este en Uruguay. También he recorrido nuevamente por el sur de Chile todos estos años. He escrito muchas hojas de poemas y cuentos, dibujado y pintado varios cuadros, escrito canciones, aprendido a tocar nuevos instrumentos, visto muchas películas, leido muchos libros. También me intoxiqué con monoxido de carbono y otra vez vi la muerte a los ojos, pero no había llegado mi tiempo y tras horas de estar internado con oxigeno me recuperé. Tras algunos años, solo en 2015 pude volver a ver a mis hijos por un breve momento, un par de meses maravillosos que disfrutamos conociéndonos y saliendo bastante, pero hoy nuevamente se han ido y solo mantengo la esperanza de que de una vez por todas los tribunales terminen con este abuso de poder por parte de algunas madres, como es precisamente el caso de M. Los últimos años he tenido que superar crisis de angustia y pánico, lo cual con buena ayuda he conseguido mejorar lo suficiente para poder seguir adelante.
Resumiendo, en su base mi vida ha sido como muchas vidas; estudiar y trabajar, acompañado de desarrollar mi espiritualidad primero asistiendo a una iglesia, luego un poco más instrospectiva mediante la meditación y la conección con mi entorno. He sido esposo, padre, amigo, pareja. Me he enamorado, me he desilusionado y me he vuelto a enamorar. He escrito literatura sin publicar, trabajos cientificos publicados, muchas entradas en este blog. He viajado y recorrido hermosos lugares tanto en latinoamerica como en europa. He estado a punto de morir un par de veces. He vivido intensamente muchas veces. Soy amante de la lectura y de la música, de tocar guitarra, bajo, cajón peruano. En deportes mis gustos son el fútbol, tenis, ping-pong, ajedrez,
natacion, trotar, bicicleta, yoga, taichi. Además una de las cosas que mas placer me da es
salir a acampar y disfrutar de la naturaleza, bajo las estrellas con una
fogata... pescar un rato... sentir la brisa en mi rostro. Al respecto,
andar en moto es algo que me ha causado una de las mayores
satisfacciones y placeres... aunque conducir un automóvil también me
agrada. El cine es otro de mis gustos que he podido desarrollar con el tiempo,
pues cuando niño no teniamos dinero para poder asistir a ver una
película. Pero ahora, ver una pelicula con los amigos o incluso solo, es
un buen panorama para pasar una tarde o una noche. Y así sin darme cuenta ya han pasado cuarenta años de una vida llena de vida y de pequeñas muertes que han servido para renacer y vivir aún más intensamente.