Este fue un año que trajo bastantes cambios y dificultades. En lo económico no pasamos dificultades, aún cuando tuvimos muchas pérdidas importantes a partir de agosto y llegamos justo o terminamos con un balance negativo en lo contable, pero positivo en el día a día, siempre teniendo alimento, abrigo y lo necesario para vivir tranquilos y pagar los compromisos adquiridos.
¿Cosas pendientes? siempre hay, pero cada vez creo menos en lo pendiente y más en lo realizado.
De lo lindo de este año tenemos el haber compartido con mi padre a principios de año, luego el viaje a Argentina, donde pasamos varias tormentas eléctricas, veíamos el tren pasar en la mañana, jugábamos en unas plazas, desayunábamos medialunas y mate, almuerzos con la abuela Mirta, salidas en el Fiat 145, algunas vueltas en bicicleta, conocer el teatro Colón y la Embajada Francesa entre muchas otras cosas. También que las pequeñas se independizaron bastante y juegan solas o entre ellas, pasan más tiempo en sus propias actividades y se portan bien, comen sano, hacen ejercicios porque me imitan (es muy divertido), dormimos abrazados, nos reímos mucho. algunas muy buenas conversaciones con amigos, tardes y noches de reflexiones y arreglar teóricamente el mundo, tocar guitarra. Varias películas y series interesantes. Muchos libros que releí y me gustaron incluso más que antes. Los cinco tomos de las cartas de Cortázar, sentir con él la pena por una américa latina saqueada y violentada desde hace mucho, sus sueños y alegrías. Y cerrando el año tenemos la visita de la abuela Mirta en nuestra casa, sus comidas ricas, el apoyo con las peques.
De lo menos bueno, este año me dio muy fuerte la alergia de primavera, lo pasé mal entre la tos y el moco que duró un mes más de lo normal (en verdad lo pasé muy mal con ahogos y dolores de cuerpo). Varias ida a urgencia por crisis respiratorias con las peques. El robo de la tocomocha y algunas cosas de casa, ingresos escuálidos el segundo semestre, tristeza por la ausencia de varias personas queridas, el cáncer de una de mis hermanas, realizar varios arreglos en casa por el tiempo, el cansancio de mi padre por doble trabajo, el llegar a fin de mes con las monedas contadas pero tranquilos porque siempre espero que vengan tiempos mejores. Mi buen amigo luego de muchos años defendió su tesis de doctorado y aprobó. Esa es felicidad compartida. Otro buen amigo fue padre y estamos felices.
Este año lo más triste es que por primer año no supe nada de nada de mis hijos mayores. Tampoco tuve esas conversaciones con la tía, pero dejó muchas cosas bellas que nos alegran la vida y el corazón, como por ejemplo dos acolchados hermosos para nuestras camas, unos cuadros de óleo que embellecen el comedor y así otras pequeñas cosas que hacen de nuestro día a día una belleza simple.