jueves, 21 de marzo de 2013

17. Una casita en cualquier parte



No puedo decidir donde construiría mi casa si me dieran a elegir cualquier lugar fuera del mundo cotidiano. Y es que no hay paisaje que no ejerza una fascinación embrujante en mi persona. Contemplo el mar y su susurro incesante, las montañas imponentes y solitarias, los valles extensos y silenciosos, los bosques antiguos y misteriosos,  los ríos… eternos ríos que atraviesan paisajes, uniendo y transformando, llenándolo todo de vida a su paso. Entonces pienso que podría ser un nómade que se mueve con las estaciones a lugares distintos y distantes… o que en definitiva lo que me gusta es la naturaleza, y en cualquier lugar donde encuentre paz y no deje de maravillarme con la vida es donde quiero estar. 


Otoño Primaveral

Miro hacia el cielo y parece que ha llegado el otoño.
Miles de hojas amarillas caen al mismo tiempo.
Han tapado el azul del cielo.
Pero no caen, no llegan hasta el suelo.
Las hojas se resuspenden y se alzan en vuelo.
Y entonces lo descubro y me quedo asombrado.
Son miles de  mariposas que han inundando los prados.
Llenan el infinito de vida.
Tapizan los caminos de colores.
Desbordan el paisaje de elegancia.