Siendo un reflejo de la vida que llevamos, este espacio debe ser un lugar para crecer y encontrar tranquilidad. Un lugar que pueda encontrar el equilibrio entre el tiempo de viaje desde y hacia ella, y lo que ofrece el entorno. Un espacio para la reunión y los buenos momentos. He visto muchas casas diferentes: modernas, saturadas, minimalistas, tecnológicas, ecológicas, enormes, pequeñas, impecables, caóticas. También he vivido en muchas casas y departamentos diferentes. Y cuando pienso en ellas, lo que más queda en mi memoria son las sensaciones asociadas a esos lugares. Después de todo, lo más importante es que aquel lugar que llamamos casa, es un sitio al cual queramos regresar después de la jornada
En medio de la ciudad rugiente
existe un rincón tranquilo
un lugar lleno de rumores y
de silencios
donde las puertas y las
ventanas siempre están abiertas.
Allí está permitido soñar
y tener conversaciones
largas sobre lo que se quiera,
o simplemente quedarse en
silencio o dormir una siesta.
En este sencillo lugar no
está prohibido fumar
no está prohibido divagar o
pensar diferente,
porque en este rincón
tranquilo
se defiende la libertad
y se puede compartir o
cambiar de ideas
u observar pasar la vida en
paz
y dejarse llevar por las
tardes pasajeras.
Acá es común que suene la
música
y el baile se exprese en
cualquier lugar
o encontrar un mate cargado
y un libro para mirar.
Solo una cosa se prohíbe
y eso es dejar de soñar
de creer que la vida es un
regalo
y que aún hay cosas por
cambiar.