martes, 21 de enero de 2014

39. La casa


Siendo un reflejo de la vida que llevamos, este espacio debe ser un lugar para crecer y encontrar tranquilidad. Un lugar que pueda encontrar el equilibrio entre el tiempo de viaje desde y hacia ella, y lo que ofrece el entorno. Un espacio para la reunión y los buenos momentos. He visto muchas casas diferentes: modernas, saturadas, minimalistas, tecnológicas, ecológicas, enormes, pequeñas, impecables, caóticas. También he vivido en muchas casas y departamentos diferentes. Y cuando pienso en ellas, lo que más queda en mi memoria son las sensaciones asociadas a esos lugares. Después de todo, lo más importante es que aquel lugar que llamamos casa, es un sitio al cual queramos regresar después de la jornada



En medio de la ciudad rugiente
existe un rincón tranquilo

un lugar lleno de rumores y de silencios

donde las puertas y las ventanas siempre están abiertas.

Allí está permitido soñar

y tener conversaciones largas sobre lo que se quiera,

o simplemente quedarse en silencio o dormir una siesta.

En este sencillo lugar no está prohibido fumar

no está prohibido divagar o pensar diferente,

porque en este rincón tranquilo

se defiende la libertad

y se puede compartir o cambiar de ideas

u observar pasar la vida en paz

y dejarse llevar por las tardes pasajeras.

Acá es común que suene la música

y el baile se exprese en cualquier lugar

o encontrar un mate cargado

y un libro para mirar.

Solo una cosa se prohíbe

y eso es dejar de soñar

de creer que la vida es un regalo

y que aún hay cosas por cambiar.