viernes, 9 de octubre de 2015

69. Reflexionar, día 5

De alguna manera cuando uno quiere comenzar algo parecieran surgir siempre imprevistos y demases que quieren desanimarnos e impedirnos continuar, invitándonos a dejar a medio camino nuestros objetivos y metas. Aceptar que a veces hay que ser flexible pero constantes es una buena lección para no perder el ánimo. Por ejemplo una noche dormí muy poco terminando algunas cosas que no podia dejar para otro momento, lo que hizo que despertarme de madrugada fuera un acto imposible. Así que no hubo más remedio que despertarme más tarde y continuar con el día de manera normal. Pero al atardecer, hubo tiempo suficiente para recuperar la meditación perdida. La verdad es que se siente distinto, pero aquello tambien es bueno: me permite captar otras sensaciones y entrar en otro estado distinto al que se genera en la madrugada. La escencia de reflexionar es tambien poder aprender que la vida fluye y a veces no se puede nadar contra la corriente y hay que adaptarse y continuar.

De estos días quiero rescatar tambien el haber comenzado ya a aprender sobre las aves que me rodean, dos atardeceres donde el sol se ocultó muy sereno en el horizonte tras las montañas, sin colores fulgurantes ni nubes que adornaran el paisaje; solo un cielo azul que comenzó a ennegrecer muy lentamente. Hoy el amanecer me encontró caminando por las calles de la ciudad en dirección a tomar el transporte (por hoy la bicicleta se queda en casa) y no quise simplemente subirme al micro, sino que caminé doce cuadras para aprovechar una caminata matutina en remplazo del ejercicio que no alcancé a hacer en casa. Entonces mientras caminaba por una calle donde de cada lado de la acera hay árboles enormes que unen sus copas bien arriba en el medio, salio el sol tras la montaña (Santiago de Chile esta rodeado de montañas), y sus rayos se filtraron entre las ramas y hojas verdes tiñendolas de un dorado simplemente hermoso. Si hubiera hecho la rutina de cada día, me habría perdido ese momento mágico.

Retomar contacto: La agenda comienza a llenarse y ya se van agendando nuevos encuentros con amigos/as que hace tiempo no nos vemos: asi es como hoy me juntaré con A al atardecer en un café o bareto de Providencia (lindo lugar de la ciudad).

Dentro de mis reflexiones, más adelante abordaré algunas cosas en las que me he enfocado pues aún me falta madurarlas un poco más. Por otra parte, creo que hasta ahora estos primeros días han valido totalmente el haberme planteado este desafio, incrementando mis vivencias, conocimiento y experiencias.




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