Una tarde me encontraba recostado sobre la cama tocando guitarra en el departamento de mi madre en San Pedro de la Paz, Concepción. Entonces entraron corriendo, riendo, tambaleándose en una carrera precipitada que los llevó a intentar encaramarse de un salto en la misma cama en que yo estaba, mientras se abalanzaron sobre la guitarra para tocarla. Pero una vez al lado de la guitarra, la miraron con respeto, con sus ojos anhelantes y entusiasmados pidiendo permiso para tocarla. Nos sonreímos y los tomé en brazos, intentando acomodarlos uno en cada pierna, y dejando que sus manitas recorrieran las cuerdas, mientras sus sonrisas eran todo en aquella habitación. De ese momento hasta hoy han pasado ocho años.
Hemos tenido otros momentos entre ese día y hoy, pero la lejanía ha sido nuestro destino mayoritariamente, al menos hasta hoy. Pero hoy cumples 10 años y a la distancia quiero desearte lo mejor para este día, pero sobre todo, para el comienzo de lo que es una etapa maravillosa en la vida de todos nosotros: la transición entre la infancia y la adolescencia. Tal vez si las cosas salen bien, podamos vivir esta etapa juntos... al menos esa es mi esperanza. Quizá en esta importante etapa de nuestra vida el desarrollar bondad y perseverancia sea crucial para cultivar una vida que nos permita ser felices. Yo recuerdo mis diez años como una etapa en que mi padre siempre me decía que aprovechara de jugar, de soñar e inventar cosas con mis amigos, porque pronto se iría la niñez y la vida nunca sería tan sencilla otra vez, porque se es niño solo una vez y adulto toda la vida. En cierto modo tenía razón, aunque reconozco que me he rebelado y negado a dejar que el niño que hay en mi me abandone. Él me motiva a vivir una vida sencilla, a mantener la ilusión y la simpleza para ver las cosas con otra mirada. A creer que otro mundo es posible si lo soñamos y lo vivimos. Y si yo pudiera decirte algo, sería precisamente eso: ama y cuida al niño que eres, para que siempre permanezca contigo, y disfrutes la vida en su plenitud asombrándote de las cosas sencillas y bellas como el nacimiento de una flor, la lluvia al caer, los atardeceres, los insectos haciendo su vida por doquier, la sonrisa de un amigo y de un desconocido, la capacidad de reinventar todo para mejorarlo y compartirlo. Quien sabe? tal vez tu niño y mi niño puedan jugar pronto nuevamente, y como hace ocho años tocar guitarra y muchas otras cosas... y como le escribí una vez a tu hermana: Siempre sigue adelante. Nunca olvides que somos luchadores, amantes de la vida, cultivadores del amor, respetuosos
de la naturaleza, creadores de belleza. Porque la vida es bella y
nosotros podemos hacerla aún mas hermosa, aunque no se pueda volver
atrás a arreglar ciertas cosas, porque la vida empuja y empuja, y hay
que seguir hasta volvernos alegría, paz, amor, felicidad, esperanza.
Te amo.
tu padre,
A.P.