martes, 14 de junio de 2016

84. La belleza de pensar

Somos capaces de explicar qué es pensar, pero no sabemos cómo pensamos. No solo desconocemos el proceso complejo de pensar, sino que muchas veces no somos concientes de saber lo que estamos pensando, es decir, ser conscientes de nuestros actuales pensamientos para lograr dirigirlos a lo que más nos beneficie. Por un lado, muchas veces pensamos en cosas irreales como acciones, eventos y situaciones relacionados a futuros posibles (tales como emprender un negocio, planear un encuentro, un viaje, etc). Pocas veces nos detenemos a reflexionar en nuestro presente, en estar aquí y ahora, y menos aún respecto de nuestras experiencias pasadas que nos llevaron a este presente.  Por otro lado, muchas veces actuamos sin pensar, lo que es aún peor. Jamás debieramos olvidar que muchos de los errones más grandes en la vida se han cometido sin pensar. Por ello es importante retomar la importancia del poder del pensamiento y la reflexión.

Quizá pensar sea uno de los actos más verdaderamente humanos respecto de otros seres vivos. Recurrir al pasado, vivenciar el presente, proyectar el futuro de la manera que nuestra mente puede hacerlo es una verdadera maravilla. Y aún pareciera ser que nuestra sociedad fomenta la anulación del pensar: es mucho más facil manipular a una sociedad que no piensa, que solo acata ordenes de unos pocos que piensan.

Existe consenso, al menos en el discurso, respecto de que aprender a pensar es la habilidad más importante para el ser humano ya que constituye el fundamento sobre el cual podemos construir el resto de nuestras capacidades. Dado que el ejercicio de pensar es silencioso, no tiene una manifestación física visible, lo que le perjudica comparado con otras actividades más rutilantes. Pensar, aparentemente, no gasta energía, no te hace sudar. Eso nos puede llevar a creer que pensar, al igual que respirar, es algo instintivo y no hace falta aprenderlo. Muchos han llegado incluso, al punto de considerar este acto como una pérdida de tiempo.

Sin embargo, la belleza de pensar y de aprender a pensar en lo que importa en nuestra vida, nos llevará a tomar la acciones que definiran nuestro caracter y nuestra manera de ver y afrontar el mundo. Así, al plasmar nuestros pensamientos en acciones surgen nuestras obras de artes, nuestro poder creativo, nuestra solidaridad y nuestra personalidad.