martes, 31 de diciembre de 2024

174. Adios 2024

 Tan lento y tan rápido, como cada año: parece que no pasará nunca, y luego, parece que hubiera sido solo un suspiro. La percepción de la vida, del pasado, del tiempo transcurrido es algo que se distorsiona un poco, o mucho, casi siempre.

Lo que más me gusta de fin de año es que los días son más cálidos y largos, la familia se encuentra, compartimos tiempo hasta que la distancia se interpone nuevamente y hay que esperar hasta el próximo año, las vacaciones, los viajes, los abrazos. Por eso diciembre y enero son meses bellos.

Hoy fuimos al parque Bicentenario, jugamos, nos sentamos bajo un árbol, vimos los peces, los cisnes de cuellos negro, los peces Koi, las otras aves y peces en el humedal artificial y bello. Yo me pregunto qué estarán haciendo en este último día mis otros hijes. Por acá día caluroso, 32ºC, por suerte hay algo de viento, y la sombra de los árboles. El regreso con poco tráfico. Una siesta breve, comer fruta, tomar helados de agua, preparar algo para la cena. Las sonrisas, los abrazos, una canción, un cuento, buenas noches, y se fue otro día, y otro año, y otra vida, porque siempre hay nuevas vidas, nuevos comienzos.

Ayer se cumplió otro año desde la muerte de mi amada tía Marta, y se extraña tanto. Por la noche un baño de tina, regar el jardín, escuchar música, leer un libro, ejercicio suave, un poco de dolor de la edad. Finalmente esa  pequeña muerte llamada sueño, dormir, soñar, descansar. Eso fue ayer, supongo que hoy será más o menos igual.

Adios 2024.