Esta es una fecha interesante porque se produce un juego de los números dos y cero. La última vez fue hace dieciocho años atrás, pero la siguiente será en solo dos años. Estas pequeñas cosas siempre me divierten.
Esta es un día importante para mi también porque mi hijo T cumple 12 años, una edad hermosa en que la vida comienza a tomar otro ritmo, otro giro, los días comienzan a hacerse más cortos, hay nuevas responsabilidades, cambios en nuestras hormonas, y con ello comienza la adolescencia. La última vez que hablamos le prometí dejarle un regalo que él deseaba bastante, pero me quedaré con él ya que una vez más la madre pone trabas para todo, y no se lo voy a enviar por correo o encomienda. Si a lo menos dejara que alguno de mis padres se lo entregara en persona... Este año ni mis padres podrán verlo nuevamente. No permite ningún tipo de relación porque siempre tiene escusas: llamadas, correos, visitas son siempre lo mismo: no están, no pueden, no estaremos, etc. Pero a todo el mundo le dice que ella es abierta a establecer los lazos pero somos nosotros los que no deseamos acercarnos. Típico doble discurso. Lo peor: conozco varios casos similares, al menos seis, donde el patrón de conducta egocéntrica. maníaca y dominante es el mismo. ¿Qué le pasa a aquellos que algunas vez compartieron la vida con nosotros?¿Dónde queda la prioridad de la emocionalidad infantil por sobre los despechos y odios personales? Un gran misterio sin duda en una sociedad cada vez más enferma. Una lástima por los más pequeños que pierden toda oportunidad de generar lazos y adquirir esos recuerdos de infancia con la familia.
Así que este verano sigue su curso, como muchos veranos. Nuevos campamentos en nueva familia, pero extrañando a mis locos bajitos, mis pequeños que podrían estar disfrutando de días de sol, sonrisas, naturaleza, y ambas familias. Todos los años tengo esa misma esperanza de que este sea un año en que las cosas cambien, esperanza que a veces se diluye y a veces renace.