sábado, 21 de septiembre de 2019

142. Dieciocho otra vez

A veces quisiera volver a cumplir 18 pero con la madurez que me han dado los años, aunque eso sin duda sería hacerle trampa a la vida. Porque a los 18 te sientes y te crees bastante maduro, pero tan solo has tocado la punta del iceberg. Quizá esa sea la gracia de todo: tener 18 con la madurez de 18, con los sueños y problemas de 18. Y la vida pasó, los 18 quedaron muy atrás, tan lejanos que incluso cuesta recordarlos. Pero en cambio T cumple 18, mi amada, hermosa e inteligente (y desde hoy adulta ante la ley) hija. La distancia del tiempo y de tantas cosas de pronto parecen nada. La vida se despliega ante ti, tus elecciones irán formando el camino. Es importante que puedas recorrer un buen camino, elegir bien lo que vendrá. No importa el tiempo ni la distancia, siempre contarás conmigo. A veces contar con alguien es que ese alguien te diga que sí, a veces es que te diga que no (aunque no nos guste), porque aquellos que nos dicen que sí a todo, en verdad no se preocupan por intentar darte lo mejor y solo eligen el camino fácil. Pero el camino no siempre es fácil y puede llegar a hacerse muy difícil a veces.

Y este año es simplemente muy especial, porque nos hemos acercado un poco en un comienzo que nos abre las puertas para volver a compartir la vida, los abrazos, las conversaciones, los sueños.

Todas las felicidades del mundo, de una vida que pueda traer bellos momentos, hermosos desafíos, grandes logros, buenas compañías, y gran satisfacción.

I love you always.