domingo, 16 de junio de 2019

136. Día del Padre 2019

Siempre tengo esa secreta esperanza de un mensaje, de un gesto que me llegue desde algún lugar quizás como una especie de clave morse, de enigma, de código, o simple cotidianidades como un post, una imagen, un grafo cualquiera. Estoy mirando la luna llena que hoy asomó hermosa y majestuosa por la cordillera. El cielo despejado, y se siente un frío que te besa la cara. Pienso en otras noches ya tan lejanas que a veces me pregunto si en realidad existieron, si en verdad hubieron abrazos largos, apretados y cálidos. La distancia se siente con mi propio padre a quien quisiera abrazar, pero con quien pudimos hablar gracias a la tecnología de hoy.
Han pasado meses desde que no he tenido pesadez en mi mente, dolor de alma, angustia, aprensión en el pecho. La vida se siente y se vive hermosa, tranquila, serena. Hoy hubo sol, pero estos días llovió con intensidad. Parece que todo fuera así de sencillo, así de cambiante, así de cíclico. Respiro profundo y siento como si estuviera comiendo una pastilla de menta de tan fresco que está el aire de Junio. Santiago es hermosa en esta época y la montaña se encuentra nevada, imponente, pero ya es de noche y solo puedo imaginarla porque la oscuridad la oculta de mi mirada. Y allí, parado en la calle el mate me hace compañía mientras espero que la vida solo suceda y que yo pueda captarla, sentirla, ser parte de este momento simple donde la ciudad gira y se mueve, los vehículos pasan, la gente va con paso apretado hacia sus hogares escapando de este frío otoñal.
Entonces me entro, tomo mi guitarra y la toco un rato, canto y me encuentro con esa parte de mi que me conecta con mi historia, con mis pasiones más básicas y simples. Recuerdo cuando hace años yo era un adolescente que tocaba con los compañeros del colegio canciones en inglés y español en los recreos y cambios de hora. Hoy la vida es tan distinta pero tan similar que a veces me cuesta pensar que han pasado más de 20 años.
Se va este día, otro día del padre, otro junio, otro año, otro momento lleno de momentos, y tan vacíos de momentos.