jueves, 6 de junio de 2019

135. Rutinas de ayer y de hoy

Creo que en general estamos marcados por rutinas que nos imponen los tiempos y la sociedad, nuestros intereses, nuestros momentos.

Mis primeras rutinas incluían despertar y orar, desayunar e ir al colegio, salir del colegio e ir a almorzar donde mi Abuela Marta, pasar las tardes leyendo y estudiando, orar y acostarme. Una rutina que siempre recuerdo es ver Robotech en el canal 13 a las 17 horas. Mis segundas rutinas cambiaron el ir al colegio por ir a la universidad, e incluyó el ir a la iglesia varias veces a las semanas por reuniones de mis llamamientos (participación) en ella y por deporte. En efecto una rutina que se destaca de aquella época era jugar babyfútbol los lunes, miércoles y viernes a las 20 hrs con los amigos. Mis terceras rutinas fueron las de un hombre casado y con hijos, y cambiaron el ir a almorzar siempre donde mi abuela a ir de vez en vez, almorzar en casa con mi esposa, hacer dormir a mi hija (y luego a mis otros hijos) la siesta y por las noches mientras les cantaba alguna canción, salir los fines de semana a comer algo o a pasear juntos. Quizá la rutina que más atesoro es dar de comer y luego hacer dormir a mis hijos cantándoles una canción, donde muchas veces me quedaba dormido yo y ellos seguían despiertos dando vuelta por la cama. Mis cuartas rutinas cambiaron la universidad por el trabajo y el pasar tiempo con mis hijos por estar solo. La soledad es una dura rutina cuando no se está acostumbrado a ella. Cuando la vida te obliga a cambiar todo tu esquema de vida. Nunca antes había incorporado el tocar guitarra y ver series como algo tan importante en mis rutinas diarias. Con el tiempo incorporé el yoga como rutina, el salir a correr, la jardinería y jugar ajedrez en plaza de armas.

Hoy a mis 42 años mis rutinas son muy entretenidas, aunque extraño algunas que me han sido impedidas, disfruto las que puedo hacer.  Cuido mi espíritu y mi cuerpo durmiendo las horas necesarias para un buen descanso y luego comenzando el día con despertar y orar, hacer ejercicio de flujo dinámico (yoga, taichi, Qi Gon), meditar, desayunar.  Cultivo mi mente, leo, comparto por redes sociales y me entero un poco de las noticias, sobre filosofía y política, dedico tiempo a escribir poesía, relatos y de todo un poco en el blog. Voy a trabajar en bicicleta, disfruto el camino, del trabajo sistemático y de volver a casa y tomar mate y leer, cuidar mi huerta, regar, cosechar algo para la once o almuerzo de mañana, tocar guitarra, jugar una partida de ajedrez on line, cocinar algo para el día siguiente, conversar con mi pareja sobre su día y otras cosas que fortalece nuestro amor y nuestra sociedad como pareja. Entonces por lo general aprovecho de leer otro poco, llamar por teléfono a la familia (principalmente a mi tía Marta), luego ver alguna película juntos (o serie), orar y dormir. Una de las rutinas que más atesoro en esta época son nuestras salidas de viernes por la noche o de fin de semana a caminar, a comer o tomar algo, a recorrer la ciudad o a la naturaleza, museos, restaurantes, a tomar mate en alguna plaza.

Gracias por una vida de rutinas hermosas.