jueves, 21 de noviembre de 2013

32. Compartir en pareja

Compartir la vida con alguien está ligado al amor y al saber amar, aún cuando estemos hablando de amigos, novios, matrimonio, conviviente u otro. Independiente de lo anterior, cuando se establece un vínculo para compartir la vida con alguien no se puede olvidar que se basa en el amor y por lo tanto existe el YO, el TU y el NOSOTROS, lo cual es fundamental para una buena relación. Comunmente los celos se encargan de coartar alguna de ellas o todas, existiendo amigos, novios o incluso familiares que ponen limites estrechos y desean acaparar todo el tiempo y la atención para sí.

El Yo significa mi tiempo, mi espacio, mis amigos, mis actividades que resultan fundamental para mi desarrollo personal.

El Tu significa tu tiempo, tu espacio, tus amigos, tus actividades propias que resultan fundamentales para tu desarrollo personal.

El Nosotros significa nuestro tiempo compartido, nuestro espacio, nuestros amigos en común, nuestras actividades en pareja que resultan fundamentales para nuestro "compartir un momento y una vida".

Alcanzar un equilibrio entre las tres no resulta sencillo (aunque sí necesario) y es incluso dificil de aprender y llevar a  cabo (ponerlo en práctica). En escencia, mucho YO reducirá tu vida a la mía, mucho TU cortará mi individualidad y mi desarrollo sometiéndola a la tuya, y mucho NOSOTROS no nos dará espacio para estar con nosotros mismos y nuestros intereses particulares de manera individual, algo que resulta fundamental en cualquier persona. Como mencioné anteriormente, los celos prefieren el nosotros por sobre las demás, pues las otras opciones no se pueden controlar todo el tiempo y se basan en la libertad de la pareja y en la confianza de que cada persona mantendrá su individualidad en la vida, compartiéndo esa individualidad con aquella persona que uno elige porque esa persona es un aporte y un complemento para cada uno.

Finalmente no todas las relaciones duran todo el paso del tiempo, y algunas se terminan inevitablemente. Cuando eso sucede, si se ha mantenido un equilibrio entre los tres aspectos no se sentirá ese vacio y esa soledad tan profunda que caracteriza el término de una relación, porque se han caido dos de los tres elementos que conforman nuesta vida, y no el único en el que estabamos apoyados si solo existía uno de los tres.