Un día como hoy, un 6 de junio de1926 nació Juana Molina Saez, mi abuela materna, me parece mucho que fue en el campo que rodea a la ciudad de Los Ángeles, Biobío, aunque la inscribieron en el registro civil un 29 de diciembre de 1929. Su vida era el campo, la tierra, la naturaleza, la cocina, los abrazos, las sonrisas. Para ella la tierra lo era todo, en nuestra casa y en la casa de sus hijas plantaba en el patio, en maceteros, en el antejardín, y yo andaba detrás de ella, con las manos en la tierra también. De ella heredé mi amor por la tierra, los cultivos, la huerta. Le gustaba cocinar cosas ricas, me acuerdo de ayudarle a hacer humitas, empanadas de carne y mariscos fritas, sopaipillas, un pescado frito. Siempre nos esperaba en casa con un café de trigo, un mate con hierbas del huerto y cascaras de naranja (otra herencia que me dejó), un pan con queso fresco, unos huevos duros con tomate y orégano. Por las tarde escuchaba "al coyote y las rancheras", leía la biblia muy lentamente y con dificultad porque aprendió a leer ya de adulta, miraba por la ventana la vida de barrio, sonreía sentada en una banca con su delantal de cocina, salía a mirar al cielo al atardecer (otra herencia para mí), escuchaba a los pájaros cantar. Cuando el cielo estaba rojizo antes de la puesta de sol, me decía que era un símbolo de la sangre de los antiguos habitantes de esta tierra y la sangre de sus guerras. Si llovía todo el día y el sol alumbraba al atardecer, sabía que al otro día estaría soleado.
Son tantos los recuerdos y el tiempo que ha pasado desde que compartimos la vida por última vez. Tengo nostalgia de su voz, de sus manos, de su nariz con gotitas de sudor por el calor de la cocina (tan típico de ella, y su sonrisa al secársela con un trapito o pañuelo). La vida pasa. La vida sigue. Nosotros pasamos. Otros siguen.
Murió un 6 de diciembre de 2015 a los 89 años.