Muchas veces el mundo puede parecer algo amenazante. Hay personas que se aprovechan de otras y las someten a su voluntad con violencia física y/o emocional. Suceden situaciones que parecen atrapar y encasillar las oportunidades, ahogándonos en deudas, en incertezas y en dudas fundamentales. Pero también está la esperanza. Si bien existen situaciones en donde se puede tener esperanza de manera individual y por iniciativa propia (es decir donde el yo es fuerte y puede superar dificultades importantes), la mayor cantidad de veces nuestra esperanza crecerá de la mano de terceros: amigos, familiares y gente profesional que nos puede apoyar y orientar. Por eso es importante el buscar ayuda en aquellos que puedan hacerlo, porque aportan experiencia y perspectiva de como las cosas pueden cambiar. Es cierto que el tiempo también es un factor importante. La combinación de plantear el problema, recibir consejo y ayuda es lo que finalmente nos entrega una esperanza de que existirá un cambio para mejor en el tiempo, y ojalá en un tiempo no muy lejano.
El tener esperanza también debe estar fundado en un hecho racional. Suele escucharse que algunos tienen esperanza en una vida sin grandes dificultades por el hecho de ser alguien "bueno". Nada más lejos de la realidad: racionalmente sucede que ser "bueno" no asegura nada, sino que tal vez el hecho de sentir la satisfacción de saber que se vive una vida "buena". Pero las dificultades siempre estarán en el camino: la salud, problemas legales por acusaciones falsas, desamores y desiluciones, etc.
El aislarse e intentar resolver todo por cuenta propia es un error frecuente. Somos individuos que viven y necesitan de un constructo social, amigos, familia, conocidos que aportan a nuestro desarrollo. Buscar ayuda incluso cuando no creemos que la necesitamos pero otros nos dicen que es necesario es importante, resulta fundamental en el proceso de soltar, construir, fortalecer, crear emociones y vivencias positivas y reconfortantes que aportan a sentir esta esperanza tan necesaria para sobrellevar procesos dificiles y que pueden estancarnos. Y tener esperanza es el motor de continuar adelante.