martes, 7 de marzo de 2017

99. Desamor y desencanto

Me parece que existen dos tipos de desamor y desencanto (o desilusión): el que se produce después de haber sentido amor, y el que se produce antes, cuando nunca se ha sentido nada. Yo he sentido un poco de ambos en varios aspectos de la vida: en politica, en lo social, en lo espiritual, en lo emocional.

El primero de ellos parece ser más natural, sentir desamor luego de haber sentido amor. Nos cuesta aprender a amar, y más aún nos cuesta aprender a deshacer el camino recorrido. Muchos desamores son dolorosos, vengativos, atropelladores, ofensivos. Desandar un camino recorrido es una experiencia tan valiosa como el comenzar a recorrer un camino desconocido. A veces no es deseable, es cierto, y nos puede causar mucho dolor en el proceso, y sin embargo es algo que de alguna manera u otra nadie está excento de llegar a vivir. El desamor requiere adaptar un nuevo proceso de vida, corregir y reestructurar un rumbo que ha cambiado y donde muchas veces no queríamos que eso sucediera. Nos mueve de nuestra zona donde estabamos cómodos, y este movimiento requiere humildad para aceptar la nueva condición. El no aceptar el desamor solo lleva a un desequilibrio emocional que termina en prepotencia, intolerancia, y otras reacciones similares.

Al contrario de lo anterior, el segundo punto que es el desamor sin haber sentido amor, es no moverse de la zona de comodidad para experimentar la incomodidad. Quizá esto se dá mucho más en los terrenos politicos y sociales que en los emocionales y espiriturales... y tal vez nos sea más fácil llamarlo desencanto. Muchos no han entrado en estos terrenos (politica, matrimonio o convivencia, etc) y no desean hacerlo. Existe desinterés, desencanto, apatía, negación. Y es muy válido todo lo anterior debido a que la experiencia de otros ha sido tan negativa al respecto, que se ha transmitido a una nueva generación que simplemente escapa a esa vivencia por sentirla inutil y poco enriquecedora.

Tal como descubrir el amor es un camino dificil, descubrir el desamor y como afrontarlo es otro camino dificil. La vida se compone irremediablemente de ambos, y son parte de los ciclos que rigen nuestra existencia, tal como el día y la noche, el verano y el invierno, el dar y el recibir, el ying y el yang. Por lo mismo siempre existirá un poco del uno dentro del otro, y su fluir constante solo nos recuerda que estamos inmersos en el círculo del todo y de la nada.