La vida es un gran regalo y esta semana donde comienza octubre ha traido -como siempre- tantos matices que parece que toda una vida se pudiera reflejar en una semana, o en un solo día de vida. Entre días de sol y de vientos fríos la ciudad me ha encontrado recorriendola durante el dia o la noche con la pañoleta envolviendo una garganta donde se libra una batalla entre mis anticuerpos y la gripe que me hace una ardiente compañía, bastante típica de comienzos de primavera a esta altura de la vida.
Recorrer esta ciudad de día es poder envolverse en la arquitectura y en el ritmo agitado, que a las horas pico relentizan todo con atochamientos que inundan las arterias de la ciudad, mientras la gente camina como perseguida o persiguiendo, y los ciclistas y motoristas se abren caminos zigzageantes entre todo y todos. Y entre tanto ruido y alboroto, aparecen en las esquinas y en los parques enamorados que se besan como si nada más sucediera alrededor, artistas callejeros en los semáforos o en los buses interurbanos, gente que viaja conectada con el mundo a través de un pequeño aparato con una pantalla enorme, o escuchando música y tocando instrumentos invisibles.
Recorrela de noche es ver una ciudad que no duerme, con bares nuevos por descubrir y que te empapan de la bohemia, la música, las conversaciones gritadas que parecen trascendentales para hacer de este mundo algo mejor.. o no, da igual. Un baile en una pista donde somos los unicos que descordinamos a un ritmo centroamericano, y reimos, y las manos guían los giros y la risa sale a borbotones. Suena el telefono, nos vamos a otro lugar donde estan los amigos de uno de nosotros. Entonces hay que pagar lo consumido y algunos que miran con cierto recelo a la hora de compartir la cuenta porque solo pidieron una cerveza y no comieron ni tocaron nada más de todo lo pedido. Tienen razon pero nos hacemos los desentendidos y no les rebajamos ni un centimo. Total, otras veces nos ha pasado lo mismo a otros, lo cual de alguna manera compensa. Ahora las arterias de la ciudad se ven mas despejadas pero en ningún caso vacia. Y vienen nuevos bares, y la noche que parece no quiere acabar.
Tambien están las lecturas: Primavera con una esquina rota, Confieso que he vivido, Historias de Cronopios y de famas, relecturas que aportan nuevos descubrimientos y nuevas sensaciones; algún blog, releer mis post anteriores por aquí; papers científicos a montones en pdf, informes en el trabajo, carteles en las paradas de los buses, etc.
Por supuesto escribir, aquí, allá, dejando que las palabras salgan con el sonido del teclado en un ritmo que invoca a seguir y no detenerse...
Y entonces ahora y para siempre yo soy el dia, la noche, la ciudad, los bares, las risas, los bailes, las palabras.