Hay algo hermoso en esa expansión súbita de lo real, como si el mundo se multiplicara en todas direcciones sin pedir permiso. Cada vida algo distinto.
Quizá vivir consista precisamente en eso: en aceptar que hay infinitas vidas sucediendo al mismo tiempo que la nuestra, y que podemos acercarnos y ser parte, o testigos, pero no podemos habitarlas todas sin desaparecer en el intento.
Así hemos armado rompecabezas, jugando a la memoria y adivina quién, preparado una leche para empezar y terminar el día, correr evitando la pinta, escondernos y armar castillos de imanes, jugar al restaurante o a ser médico o paciente, y tantos otros....
Mi alegría es ver cada nuevo logro, risa, conversación, juego, y vida en estos cuatro años, empezando hoy otro nuevo ciclo... Feliz cumpleaños.