jueves, 20 de abril de 2017

101. Hombre que mira sin sus anteojos

El título es de un poema de Mario Benedetti que me gusta mucho, y que se relaciona con mis siguientes líneas en esta entrada.  Nunca necesité anteojos para leer y menos para uso diario. Con el paso de los años noté cierto cansancio en mis ojos luego de leer por horas, y sobre todo tras pasar mucho tiempo frente a la pantalla del computador. Así, poco antes de cumplir cuarenta años comencé a usar anteojos para "descansar" la vista en jornada laboral frente al computador y en las noches al leer libros en mi cama. En el día a día no los necesito (caminando por la calle, conduciendo el automóvil, etc) aunque noto la mejoría al mirar al horizonte. Por las noches al mirar la luna, esta me parece más redonda y contorneada que cuando miro sin lentes: la distancia simplemente hace que se me difumine un poco. Ahora también los uso al ver películas solo por comodidad, y porque sin duda con el paso el tiempo se va haciendo más necesario debido a que mi vista se va acortando.

Pero así como a veces se hace necesario usar anteojos para nuestra vista "física", muchas veces también hace falta usar anteojos para nuestra vista "cultural, política y social".  De pronto, muchos de nosotros parecemos ir ciegos por el mundo, sin ver en realidad adónde vamos, en qué nos convertimos, y lo que dejamos que ser, dejándonos influenciar por otros que nos guien en todo.

Lo anterior fue plasmado en una película de finales de los años ochenta de Jhon Carpenter llamada "They live", narra el hallazgo de un hombre que le cambia la vida: una caja con lentes de sol. Esto parece insignificante, pero la gracia está al usarlos: le permite ver las cosas como son (es decir ver la verdad). Esto queda mayormente reflejado cuando ve la propaganda en un anuncio (lo que realmente dicen es ¡obedece! ¡consume! ¡conformate! etc) o al mirar a ciertas personas que en realidad no son lo que dicen ser. Este film de ciencia ficción y alienigenas es una especie de parodia con gran crítica social. Aquellos que no ven son guiados por otros que pueden ver y los llevan a donde a ellos les conviene, manipulados y manejados sin oponer resistencia. La ignorancia de las masas es igual a un estado de sueño sin fin, o de caminar en la oscuridad total.

Pero al igual que el usar anteojos para la vista no es algo que le guste a las personas, el usar anteojos para cambiar nuestra manera de ver la vida tampoco parece ser algo que muchos deseen . Para muchos es más sencillo permanecer sin ver.

Nada más que finalizar con las últimas líneas del poema de Benedetti:

"decididamente
no voy a perder más mis anteojos
por un imperdonable desenfoque
puede uno cometer gravísimos errores".