Al vivir en sociedad es importante agradar a los demás en la medida de no ser "desagradable", es decir, mantener conductas sociales estándares para un buen vivir. Sin embargo, muchas veces vivimos en el extremo de hacer y ser lo que otros quieren y no lo que queremos. Caemos en la complacencia absoluta. Buscamos la plenitud en los demás y no en nosotros. No necesitamos agradar a todos sino a nosotros mismos.
Un padre busca sentirse pleno a través de su hijo/a y le obliga a estudiar y seguir tal profesión u oficio. Un hijo busca agradar al padre porque lo ama o por miedo, y hace lo que él le dice aunque no sea su vocación. Un enamorado cambia su forma de vestir y de verse porque se lo pide su pareja. Deja de ver a sus amistades, de salir, cambia sus horarios y costumbres.
Cuando uno se siente pleno como persona comienza a ser feliz (ver el post 04.Felicidad) y no busca que otros te hagan sentir pleno. Entonces necesitamos aceptar la soledad como parte de la vida, pues gran parte de buscar que otros nos acepten es evitar quedarnos solos. Cuando aceptamos esto, buscamos que nos acepten como somos en lo fundamental, con los hobbies, horarios, amigos y costumbres que tenemos. No le tememos al fracaso social. Eso no significa que no se produzcan ajustes necesarios para un mejor vivir, lo cual es diferente que vivir agradando a otros. Por otro lado tampoco buscamos cambiar a los demás, sino que comienza un ciclo de aceptación de nosotros mismos y de los otros.
Una parte importante de nuestra vida es la búsqueda de la identidad, de lo que nos definirá como personas en nuestra filosofía de vida, nuestros gustos, anhelos. Tal vez sea aquella la etapa más vulnerable de nuestra vida a las influencias externas, y esto es normal y necesario. Así aprendemos de varios aspectos de la vida, complementándonos y creciendo con otras personas. Pero dejar que ellos vayan definiendo por completo nuestras vidas y aún quedarnos en esta etapa durante años sin encontrarnos a nosotros y lo que nos hace sentir plenos es un error.
En resumen, para sentirse pleno hay que conocerse y aceptarse, aceptar la soledad y la sociedad, buscar nuestro camino mediante aquello que nos da paz y felicidad, permitiendonos crecer como personas y complementándonos con otras personas que son un aporte en nuestra vida a esta plenitud. Y todo esto nos prepara para un tema que tocaré próximamente: el amor.
Soledad
Hay varios tipos de soledades
Pero dos son las importantes / las fundamentales
Aquella donde solo se tiene a uno mismo
Y aquella / la más horrible de las soledades
Esa absoluta donde ni si quiera se tiene eso